Grupos Vulnerables

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Dentro de la colaboración anterior, su servidor abordo el tema de la declaratoria del día 10 de Diciembre como el Día Internacional de los Derechos Humanos, del mismo modo, en la narrativa del mismo fueron apareciendo diversos conceptos que son intrínsecos al tema y que consideré oportuno ir develando poco a poco en subsecuentes aportaciones dentro del presente espacio que le permitan, estimado lector, el lograr comprender y entender un poco más este tema tan actual dentro de la ciencia jurídica.

Un concepto que aparece de manera recurrente en bibliografía y en relación a la materia de los Derechos Humanos es el concepto de dignidad humana.

La idea de la dignidad humana ha sido motivo de estudio desde la época de la Grecia clásica y cobrado gran relevancia a partir de la revolución francesa. La palabra dignidad tiene sus raíces en el latín «dignitas» que implica una posición de prestigio o decoro, algo precioso de lo que se es merecedor.

Sirviendo como base para muchos textos y tratadistas que hace alusión a la dignidad del hombre, encontramos la obra “Discurso sobre la dignidad del hombre” de Giovanni Pico Della Mirandola, quien sostiene que: el ser humano es distinto a los demás seres vivos en tanto que éstos se encuentran determinados biológicamente en su totalidad, mientras aquél, si bien en gran medida también está determinado por la naturaleza, tiene capacidad de actuar de manera autónoma y de guiar su futuro y tomar decisiones.

Fue sin embargo y posterior a la segunda guerra mundial y a consecuencia de los horrores que sufrieron las sociedades afectadas por este conflicto armado que surgió la Organización de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, dentro de la cual se consagra en su Artículo 1 que: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Pero entonces ¿Qué es la dignidad?

Algunos autores sostienen que el concepto de dignidad habrá de ser entendido a partir de emparejarlo con la idea de la “no humillación” en sus distintas facetas, es decir reconocer y respetar a todas las personas por el simple hecho de serlo, es decir que ésta, no es, ni puede ser, otorgada por un estatus social, algún poder o potestad más que pertenecer al género humano.

Sin lugar a dudas la tutela, protección y salvaguarda de los Derechos Humanos nos corresponden a todos y todos somos titulares de ellos, sin embargo, es necesario reconocer que la discriminación es el primer paso para la privación de éstos derechos fundamentales, amén de reconocer que ciertos grupos de la sociedad por circunstancias propias son mayoritariamente susceptibles de ser privados en el ejercicio efectivo de sus ellos y son los llamados grupos vulnerables.

Los grupos en situación de vulnerabilidad son considerados aquellos que, a partir de alguna condición específica común, un menosprecio social relativo a ellos, o por una situación histórica, se ven afectados sistemáticamente en el disfrute y ejercicio de sus derechos fundamentales.

La Ley General de Desarrollo Social publicada en el Diario Oficial de la Federación en 2004, señala en su artículo 5 Fracción VI que los grupos sociales en situación de vulnerabilidad son aquellos núcleos de población y personas que por diferentes factores o la combinación de ellos, enfrentan situaciones de riesgo o discriminación que les impiden alcanzar mejores niveles de vida y, por lo tanto, requieren de la atención e inversión del Gobierno para lograr su bienestar.

Dentro de los grupos considerados en situación de vulnerabilidad encontramos: Personas Migrantes, Víctimas del Delito; Personas Desaparecidas y sus familiares; Niñas y niños, Mujeres; Periodistas y Defensores Civiles; Comunidades Indígenas; Personas con Discapacidad; Sistema Penitenciario (que incorpora a las persona en reclusión, tortura, personas indígenas en reclusión), personas con enfermedades crónicas, comunidad LGBTTyQ+, entre muchas otras que como ya fue descrito anteriormente son susceptibles de ser privados en el ejercicio de un derecho o de sufrir discriminación de manera constantes y sistemática, recordando que la discriminación es el primer paso para la violación de un derecho fundamental.

Como podemos apreciar, la dignidad humana así como el respeto a todas y todos los seres humanos no puede ni debe partir de únicamente desde una política gubernamental, que si bien es un sustento necesario, la sociedad en general y quienes la integramos debemos hacer conciencia y guiar a las nuevas generaciones para crecer y vivir en Derechos Humanos, considerando que éstos nos confieren una serie de facultades o potestades, pero que a su vez nos imponen determinadas obligaciones y confieren deberes que habremos de cumplir correlativamente.

“El último final de todo cambio social revolucionario es establecer la santidad de la vida humana, la dignidad del hombre, el derecho de todo ser humano a la libertad y el bienestar.”

Emma Goldman

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