Legalización de la marihuana en México

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

En el segundo semestre del año 2021, recobró gran revuelo la aprobación por la Cámara de Diputados de la legalización de la marihuana para uso recreativo, a través de la denominada “Ley Federal para la regulación de la Cannabis”, situación que por cuestiones propias de la agenda legislativa ya no fue discutida en ese año, sin embargo, sigue siendo un tema que será debatido próximamente en la máxima tribuna legislativa nacional y quizás será la que abra las puertas para la legalización de más sustancias en lo sucesivo.

Considero oportuno amable lector que, para poder entrar al análisis de éste sinuoso y sin lugar a dudas controversial tema, habremos de estar enterados para poder emitir una postura personal al comprenderlo desde distintas perspectivas.

En los antecedentes más remotos de la humanidad y que sigue siendo conservado como tradición por parte de muchas culturas en todo el mundo, el consumo de sustancias era reservado de manera exclusiva para personas iniciadas en procesos y rituales místicos que les permitían, a decir de ellos, elevar sus conciencias para entablar comunicación con sus deidades, teniendo en ocasiones la facultad de ser administradas por ellos, tratando de guiar a las personas para alcanzar una compresión más exacta sobre el universo y su lugar en él.

Si bien, con el paso de la historia encontramos muchos relatos también de las primeras civilizaciones occidentales en las que se hacía uso de ciertas sustancias con el objeto de alterar la conducta de los individuos de manera voluntaria, fue el comercio de las monarquías europeas con destino al continente asiático, quienes dieron origen a la introducción y distribución en diversos países de plantas y sustancias con fines de dominación comercial y política para tratar de inducir a los pueblos en una “dependencia” que les permitiría obtener beneficios de manera pacífica o bien bélica e incluso para corromper gobiernos como el caso de las llamadas “Guerras del Opio” por allá de 1839 entre la Gran Bretaña y el gobierno Chino.

En la actualidad, se dice que por drogas psicoactivas podemos entender, cualquier sustancia que afectando el sistema nervioso central altera la psique del individuo.

En nuestro país a lo largo de la historia ha sido penada la producción, posesión, consumo, venta y en general cualquier acto de comercio de drogas, lo que ha llevado a muchas personas a ser perseguidas, juzgadas y castigadas por las leyes penales que sancionan éstas conductas como delictivas. Las políticas gubernamentales sobre éste particular, han sido variadas y sumamente cuestionadas en algunos casos por ser consideradas como muy laxas y otras muy agresivas pero, en cada una de ellas, más allá de analizar pros y contras, quienes hemos sufrido las consecuencias de éstas ha sido la ciudadanía.

A finales del 2014 la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció al respecto del consumo lúdico de la marihuana al reconocer que si bien, la Constitución Federal en su artículo 4 hace referencia a la obligación del Estado por preservar el Derecho a la Salud, también cierto es que las autoridades en sus distintas esferas de competencia, deben velar siempre por el libre albedrío del individuo, por tanto, reconoció el derecho de los quejosos (denominación jurídica que se les otorga a quienes promueven una demanda de amparo) su derecho al libre desarrollo de su personalidad e integridad, no pudiendo ni debiendo ser estigmatizados por parte de ellas, siendo necesario en todo caso, la obligación del Estado el crear las limitantes para el ejercicio de este derecho.

La premisa del párrafo que antecede, es el punto medular de controversia en el que se sustentan las posturas de quienes están a favor o no de la legalización de la cannabis para uso lúdico. La perspectiva de cada uno de ellos es clara y por supuesto válida.

Desde el punto de vista económico, la legalización de la marihuana permitiría al Estado el cobro de un impuesto con el establecimiento de un comercio regulado (tal y como ocurre con el tabaco y el alcohol) con lo que se lograría además, garantizar al consumidor determinada calidad y a decir de muchos, disminuiría la violencia entre la gente que se dedicada a su venta, por ahora en la clandestinidad, siendo algunas consideraciones de quienes afirman estar a favor de legalización.

Por otra parte, quienes no comulgan con dicha idea sostienen, como es el caso de su servidor que, en una sociedad a mayor disponibilidad para la adquisición de un determinado bien aumentará su consumo; del mismo modo considero oportuno sostener que si la ciudadanía o la sociedad en general advierte una menor percepción de riesgo en el desarrollo de cualquier actividad aumenta la presencia de ésta en su entorno, y al haber una tolerancia social (tácita o expresa) por parte del grupo al que pertenece un individuo, sobre un hecho concreto tiende ser normalizada, lo que propicia por un lado un mayor consumo y muchos más nuevos consumidores.

Como cada colaboración me gusta sostener, estimado lector, usted tiene la última palabra.

Lo que es innegable para todos es que el uso de las drogas depende en primer lugar de la información que dentro del núcleo familiar tengan los niños para poder estar en aptitud de tener en su momento, la información necesaria para tomar la decisión adecuada de acuerdo a sus necesidades, considerar que a menor edad, el riesgo de desarrollar cualquier dependencia es mucho mayor, razón por la cual, de lo que todos tenemos la obligación independientemente de lo que determine la ley en su momento, es aumentar la información, la prevención de las adicciones basando éstas estrategias en la educación.

Hay quienes aseguran que el consumo de marihuana es la puerta de entrada hacia otras drogas quizás más adictivas o dañinas para la salud, sin embargo ello no es necesariamente una regla a seguir, lo que sí muy probablemente ocurrirá, es la gradual despenalización de otras drogas con el mismo fin lúdico; los beneficios o las negativas consecuencias como ya fue descrito anteriormente, sólo serán asumidas por la sociedad y más cuando éste delicado tema sea analizado por las autoridades bajo la dioptría de los beneficios políticos.

“Mi época en las drogas fue cuando yo no tenía ninguna esperanza, y cuando una persona está en las drogas es más difícil encontrar la esperanza”.

John Lennon

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