El maravilloso pintor niño

POR: THELMA MORALES GARCÍA

Abraham Ángel Card Valdés, nació en el municipio minero de El Oro, Estado de México, el 7 de marzo de 1905, su padre de origen escocés e ingeniero en minas procrearía cinco hijos, siendo Abraham el más pequeño de todos. Al cumplir los dos años de edad, se traslada con su familia a la ciudad de Puebla; en 1912 muere su padre de un paro cardiaco, por lo tanto queda al cuidado de su madre y hermano mayor quien tiene que tomar el papel de padre, éste trabajaba entonces para la Compañía de Luz, en 1916 trasladan su oficina a la ciudad de México, adonde se lleva a la familia y habitan en la calle 5 de febrero cerca del centro.

La severidad del hermano de Abraham Ángel contrasta con su buen humor y alegría, desde muy joven mostró su vocación por la pintura, aunque su hermano Adolfo para frenarlo, le obliga a trabajar con él en la Compañía de Luz, a pesar de ello, Abraham Ángel asiste a las clases de dibujo que impartía Adolfo Best Maugard.

La intolerancia de su hermano y su carácter agrio, obligan al joven artista a abandonar su casa en 1922; en esa época es cuando conoce a Rodríguez Lozano, quien se convertirá en su protector, maestro y amigo. Al año siguiente comenzará su rápido ascenso por el reconocimiento que hacen de su pintura personajes consagrados como: Diego Rivera, Adolfo Best Maugard, Rafael Heliodoro Valle, Salvador Novo, entre otros. Sólo en ese año produce más de doce cuadros de gran formato.

Para 1924 continúa trabajando en su pintura, pero se desatan en el ambiente pictórico de la ciudad de México problemas y enfrentamientos entre los estudiantes de la Preparatoria y los “Artistas Revolucionarios” encabezados por Diego Rivera en contra de academismo; en todas las acciones y movimientos de este ambiente convulsionado, estará presente Abraham Ángel apoyando a sus compañeros representantes de la plástica de entonces como: Diego Rivera, José Clemente Orozco, Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano, entre otros más; y del ambiente intelectual representados por Antonio Caso, Carlos Pellicer, Vicente Lombardo Toledano, Pedro Henríquez Ureña, Juan José Tablada, etc., este último escribiría sobre el impacto que sufrió al enterarse de la muerte de Abraham Ángel.

La mañana del 27 de octubre de 1924, en el estudio que en vida compartía con el pintor Manuel Rodríguez Lozano, ubicado en la calle de Bucareli, frente al Reloj Chino, fue encontrado muerto Abraham Ángel cuando aún no cumplía 20 años, considerado “el mejor pintor de América” nombramiento que años atrás le había dado el propio Rodríguez Lozano.

Cito a Tablada: “…Abraham murió de repente. Cuando Manuel Rodríguez Lozano, de regreso de la Dirección de Dibujo —de la SEP de donde él era director—, volvió a la una de la tarde a la casa donde ambos vivían, encontró a la criada deshecha en lágrimas, y a Abraham, su hermano, su hijo, muerto en la recámara, donde colgaban las últimas pinturas del maravilloso pintor niño.”

El Museo de Arte Moderno del Estado de México cuenta con las obras “Y la serpiente, furiosa, perseguía a las mariposas que libaban de un rosal” y “Me mato por una mujer traidora”, ambas de 1922; sean estas líneas un homenaje al pintor niño.

En 1995 el escritor Luis Mario Schnaider publicó un libro sobre este magnífico pintor mexiquense, titulado «Abraham Ángel», fue editado por la UNAM, sería importante una nueva edición de este libro, ya que el próximo año se cumplirán 100 años de su aniversario luctuoso.

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