La nueva escuela mexicana y libros de texto gratuitos en nuestro país

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Dentro de colaboraciones realizadas por su servidor dentro del presente espacio, ha sido abordado en algunas ocasiones el tema relacionado con lo que se denomina la reforma administrativa, tema que hoy en día reviste gran trascendencia en lo que en un futuro cercano esta por venir en nuestro país.

Dicen los especialistas en materia de derecho administrativo y en general de administración pública que esta reforma administrativa la constituyen las modificaciones que sufren las leyes y en consecuencia al lograr su aplicación, la conformación de varias de las unidades que estructuran la maquinaria estatal y a través de las cuales, se ejecutan las decisiones y el curso de acción del gobierno y de manera muy particular el Poder Ejecutivo en los distintos ámbitos de su competencia.

Así, podemos ejemplificar esta reforma administrativa para efectos prácticos de la presente colaboración a partir de reconocer por ejemplo, que en el sexenio de los Presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón se contemplaban 18 Secretarías de Estado, con Enrique Peña subieron a 20 y con López Obrador son 19. Así como el número de ellas ha variado, las funciones, atribuciones y responsabilidades también, todo ello con intención de consolidar su proyecto de nación.

Es este último sexenio en el que el gobierno Federal ha tratado de implantar la idea de lograr a lo que ellos denominan la “Cuarta Transformación” la que sostienen que constituye un cambio sustancial en la vida económica, política y socio-cultural de la nación. Para lograrla, el curso de acción determinado por el ejecutivo Federal forma parte de un proceso que requiere reformar leyes, crear nuevas instituciones, redirigir la orientación de la política económica, redistribuir mejor el ingreso, ajustar la política fiscal y ante todo, involucrar a la sociedad civil en la dinámica en ese cambio.

Si bien desde 2013, las autoridades educativas a nivel federal comenzaron con una serie de trabajos buscando mejorar la calidad de la educación de nuestro país, sobre todo ante los paupérrimos resultados en evaluaciones realizadas por organismos internacionales de la materia, fue con el arribo al ejercicio del poder por parte de López Obrador quien en 2019 y retomando lo descritos en los primeros párrafos de la presente colaboración, abrogó la ley de Infraestructura Física Educativa para promulgar la Ley General de Educación.

Dentro de la ley vigente se sostiene que, su objeto es regular la educación que imparta el Estado -Federación, Estados, Ciudad de México y municipios-, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios, la cual se considera un servicio público y estará sujeta a la rectoría del Estado. Todo ello por supuesto, en concordancia con lo establecido además de la Constitución Federal, así como de los tratados internacionales a través de los cuales y en atención también al interés superior de la niñez, se considera a la educación en el más amplio de los sentidos un Derecho Humano.

Del mismo modo se establece como eje sobre el que sustentarán los principios de la educación en la denominada Nueva Escuela Mexicana. Dentro de la ley en comento, en el artículo 11 define que: «El Estado, a través de la nueva escuela mexicana, buscará la equidad, la excelencia y la mejora continua en la educación, para lo cual colocará al centro de la acción pública el máximo logro de aprendizaje de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Tendrá como objetivos el desarrollo humano integral del educando, reorientar el Sistema Educativo Nacional, incidir en la cultura educativa mediante la corresponsabilidad e impulsar transformaciones sociales dentro de la escuela y en la comunidad.»

El artículo 22 de la Ley promulgada por el gobierno Federal actual, señala que: «Los libros de texto que se utilicen para cumplir con los planes y programas de estudio para impartir educación por el Estado y que se derive de la aplicación del presente Capítulo, serán los autorizados por la Secretaría en los términos de esta Ley, por lo que queda prohibida cualquier distribución, promoción, difusión o utilización de los que no cumplan con este requisito. Las autoridades escolares, madres y padres de familia o tutores harán del conocimiento de las autoridades educativas correspondientes cualquier situación contraria a este precepto.» Es esta última parte del párrafo la que ha dado pauta para las recurrentes quejas, interposición de recursos y negativa tanto de los padres de familia como de algunas entidades federativas como: Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Colima, Querétaro, Yucatán o bien Chihuahua y Coahuila de Zaragoza quienes han frenado la distribución ya que se han opuesto de manera formal mediante instancias jurídicas, tales como controversias constitucionales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como acciones informales de protesta los nuevos libros de texto.

Fue el Presidente Adolfo López Mateos quien en su sexenio, edificó dos pilares para lograr el desarrollo de la educación en nuestro país. El primero de ellos lo constituyó el denominado “Plan de los Once años” con la cual se buscaba garantizar que todos los niños tuvieran acceso, por lo menos, a la educación primaria, de calidad, gratuita y obligatoria, construcción de escuelas, adecuación y modernización de aulas, con ello se multiplicarían además, las plazas para docentes por lo que se habría de fortalecer del mismo modo la educación en la escuelas normales ampliando su capacidad y fomentando la mejora en la preparación académica de los futuros maestro. El segundo, partir de la expedición del Decreto del 12 de febrero de 1959 con la que se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), la cual a partir de 1960 comenzó con la distribución de los materiales para todas las escuelas dentro del territorio nacional siendo alrededor de 15.5 millones de ellos.

Para 1968 muchos aseguran que parte de los conflictos del movimiento de ese año, lo constituía además la lucha por la mejora y modificación de los planes de estudio que, con base en la utilización de libros “creados y expedidos» por el Estado Mexicano formaban parte de la maquinaria a través de la cual era adoctrinada la sociedad.

Entra las constantes crisis económicas por la que atravesó nuestro país en los años 80´s y la política liberal del Presidente Salinas, se abrió la posibilidad para que el sector privado a través de licitación pública pudiera participar en la producción de los materiales que habrían de distribuirse a lo largo de la república mexicana.

Como pudimos apreciar, el origen de los libros de texto si bien ha sido una iniciativa con la mejor de las intenciones, la evolución de la sociedad, los avances científicos y la modernización de sistemas educativos, están y estarán guiados por la mano del gobierno en turno, cuya política administrativa será la que determine el rumbo de la formación académica, pero debemos ser críticos, conscientes y congruentes con la exigencia que debemos tener con las autoridades y participes proactivos de un verdadero cambio social a través del involucramiento que tengamos en la toma de decisiones de ellos.

Ahora, la sociedad se ha manifestado en algunos casos en contra de los contenidos de los nuevos libros de texto en el que a todas luces encontramos errores significativos en datos y fechas, en los que se ha denostado parte de la historia sobre todo reciente de nuestro país, se deja testimonio de la visión política de la actual administración. Ya que tristemente, no siendo exclusivo de la nación mexicana, la educación estatal estará orientada bajo la perspectiva de la política no debiendo ser así.

Algunos opinamos con conocimiento de causa a favor o en contra, otros más opinamos sin estar involucrados al cien por ciento de lo que contiene y la forma en como aborda los nuevos contenidos temáticos, lo oportuno y necesario es que en verdad todos, tal como lo sostiene la ley promulgada en 2019, se tomen en cuenta a los académicos, las entidades federativas y a los padres de familia antes de modificar planes, programas de estudio y los libros con los que crecerán y se formarán los mexicanos que llevarán las riendas de nuestro país en los años que están por venir.

Si queremos resultados con cambios positivos significativos, debemos reconocer que ellos requieren de un proceso el cual, difícilmente podrá darse si la toma de decisiones no se realiza con una visión a largo plazo.

            “Enamórate del proceso y llegarán los resultados.”

Autor Desconocido

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