POR: LIGIA PÉREZ GARCÍA
Recordando lo que platicamos en la publicación del Duelo, reiteramos que éste, es un proceso emocional, natural, personal y único, experimentado por la mayoría de las personas ante una pérdida significativa y en particular, ante la muerte de un ser querido. Este proceso es uno de los mayores estresantes en la vida de una persona y una de las características más importantes es que tiene que ir disminuyendo con el tiempo, pero lo más importante es que tiene un final.
¿Y qué pasa si nuestro duelo se complica, cómo saber que nuestro proceso se está prolongando y sobretodo, qué se puede hacer al respecto?, es importante recalcar que sólo un 10% de los duelos se llega a complicar y esto debido a ciertos criterios que marca el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5)
Uno de los problemas que se presenta, es que muchos de los síntomas del duelo se parecen a los síntomas del Trastorno Depresivo Mayor, por ejemplo:
- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día.
- Disminución importante del interés o el placer.
- Pérdida importante de peso sin hacer dieta.
- Insomnio.
- Fatiga o pérdida de energía.…
Es primordial no confundirlos, por lo que una forma de identificar un duelo de una depresión, es que por lo general en el primero, hay una montaña rusa de emociones, días buenos, días malos y otros regulares, pero con la depresión la mayoría serán siempre días malos.
Otro problema al que nos enfrentamos y que ha sido muy controversial, es que en el DSM-5, se clasificó el Trastorno de Duelo Complejo Persistente. Es un tema delicado debido a que los profesionales de estos temas comentan que ésta decisión fue tomada por factores económicos de las farmacéuticas, para así poder medicar a las personas que están pasando por un duelo, esto, debido a que se enfoca sobretodo en lo prolongado de la experiencia del duelo. Nos dice que los criterios deberían ser los siguientes:
- Experimenta la muerte de alguien cercano
- 12 meses de duración
- Anhelo o añoranza persistente del fallecido
- Pena y malestar emocional intensos
- Preocupación en relación al fallecido
- Preocupación constante acerca de las circunstancias de la muerte
Como podemos observar, estos criterios son los esperados en una persona que ha perdido a un ser querido, por lo que la recomendación de muchos especialistas en la salud mental sigue siendo no medicar al doliente, salvo que se detecten señales de alarma, conductas de riesgo como la ideación suicida, conductas desadaptativas ó conductas psiquiátricas existentes, aunadas con pocas redes de apoyo.
Se sugiere que antes de diagnosticar este Trastorno de Duelo Complejo, se descarte un trastorno mental, neurológico o consumo de sustancias, así como brindar al doliente un apoyo psicológico básico, escucha activa, validar las emociones y nombrarlas, hacer psicoeducación con el doliente, explicando el proceso del duelo, que pueden presentarse síntomas físicos, como fatiga física y psicológica y tener en cuenta las circunstancias de la pérdida.
El tanatólogo es el profesional capacitado para brindar ayuda y acompañamiento a aquellas personas que viven alguna pérdida y en ese proceso puede ir detectando algunas conductas riesgosas o que el duelo no está fluyendo como debería, por lo que su deber, es canalizarlo con un médico psiquiatra para trabajar en conjunto y que él, detecte o descarte una complicación.
Es necesario recalcar que la única persona que está preparada para diagnosticar un Trastorno, es el psiquiatra, él es un médico con la especialidad en psiquiatría, que tiene tanto los estudios como la experiencia para poder detectar estos rasgos y si lo considera necesario medicar al paciente.
Este tema de la duración del duelo, puede terminar complicando el entendimiento del mismo, no debería ser el criterio más importante, en tanatología consideramos que un duelo tiene una duración variable de 6 meses a 2 años, entendiendo siempre, que no es igual para todos, pero si lo generalizamos, en el primer año, el doliente empieza a hacerse a la idea, es el primer año sin él, su primer cumpleaños, el primer día del padre o de la madre, la primera navidad, es un año muy difícil, doloroso e intenso. En el segundo año disminuye la intensidad, la nostalgia predomina, pero hay una mejor adaptación a esta nueva realidad.
¿Cómo podemos trabajar un duelo?
- Rodéate de familiares y amigos, las redes de apoyo y contacto sociales, serán un gran apoyo emocional
- Un día a la vez
- Habla sobre tú pérdida, es necesario que expreses tus emociones
- Trabaja tus culpas
- Cuídate, come, duerme y haz ejercicio, empieza con caminar 15 minutos al día
- Pide ayuda
- Se compasivo contigo
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