
| 27 DE FEBRERO DE 2024 | La importancia de estar realmente informado |
POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ
“El auténtico genio consiste en la capacidad para evaluar información incierta, aleatoria y contradictoria.” Sir Winston Leonard Spencer-Churchill.
Una premisa totalmente cierta y con la que estoy en pleno acuerdo, ya que no existe nada más peligroso que la difusión de información falsa, tendenciosa y poco fiable aprovechando ya sea del alcance que permiten los medios de información o bien de la falta de interés o criterio de la sociedad que recibirá dichas palabras.
Cuando comenzó este espacio de APERTURA INTELECTUAL, hace ya poco más de 3 años, la intención principal fue intentar combatir la gran cantidad de información falsa que se encuentra alrededor de nuestras vidas en cualquier plataforma ya sea digital, impresa, radio o televisión, aportando información de valor con todo el sustento posible para que quienes nos hacen el favor de leernos puedan tener un pequeño espacio de reflexión e incitarlos a consumir mayor información para crear un criterio definido pero sobre todo con las bases necesarias para defenderlo.
Desafortunadamente el problema de las “fake news” no ha disminuido, por el contrario, según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de manera conjunta con la empresa francesa IPSOS, emitieron un reporte fechado con septiembre 20203, que nos muestra el impacto de la desinformación online basándose en 16 países que cuentan con un número de usuarios de internet significativo, mediante el método de encuesta a 8,000 personas (500 por país) y donde se cuestionaron diversos aspectos; empero, el principal detonante fue que presentarán elecciones durante este año y se pretende evaluar el conocimiento que adquieren para enfrentar este gran reto.
Inicialmente este reporte presenta una división clara en tres segmentos de los países encuestados, siendo su referente número uno el índice denominado Perspectivas de Desarrollo Humano (HDI por sus siglas en inglés) que no es otra cosa más que una medición desarrolla por parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que nos muestra un ranking de los países respecto a 3 componentes que son educación, esperanza de vida e ingreso per cápita; es decir, derivado de este indicador podemos saber o al menos, tener una idea más clara de qué países cuentan con mayores opciones y posibilidades de desarrollo; de tal suerte que en este reporte se midieron 5 países rankeados dentro del segmento de MUY ALTO HDI (Austria, Bélgica, Croacia, Estados Unidos y Rumania), 6 países con ALTO HDI (Argelia, Indonesia, México, República Dominicana, Sudáfrica y Ucrania) y finalmente 5 países con MEDIO o BAJO HDI (Bangladesh, El Salvador, Ghana, India y Senegal) que en conjunto representan 2’579,400,000 de habitantes lo que se convierte en el 32.24% de la población mundial y sus resultados son bastante interesantes.
De manera resumida, el primer dato vital, según mi apreciación, es que, en el promedio global, el 56% utiliza las redes sociales como su herramienta principal para obtener información y el 44% restante lo hace mediante el uso de la televisión. Tomando solamente el segmento del ALTO HDI donde se encuentra nuestro México, resulta que de los encuestados el 42% utiliza como vía primaria de información a la televisión mientras que el 63% lo hace mediante las redes sociales; ahora bien, la premisa que arrojó este reporte en ese tenor es que entre más posibilidades de desarrollo tienen los países, el uso de las redes sociales para obtener información es menor, y me parece bastante lógico ya que para que cualquier medio informativo emita o libere cualquier información, al menos pasa por un proceso de filtrado, revisión y comprobación, mientras que en las redes sociales solo basta una conexión a internet para difundir lo que se nos antoje y este argumento es sostenido dentro del mismo reporte al establecer la fiabilidad y confianza que los usuarios le dan a los diferentes medios de información, por lo que en un periodo de campañas electorales la credibilidad de los medios tradicionales se pone por encima de las redes sociales sin problema alguno al presentar cifras como 66, 63 y 61% de la televisión, radio y periódicos respectivamente contra un 50% de las redes sociales.
Ahora bien, no bastándole a la gente el saber de antemano que la información que consume vía las redes sociales es altamente probable e incluso posible que sea sesgada o totalmente falsa, la siguen consumiendo y peor aún, difundiendo sin siquiera leerla, ya no digamos corroborarla y sorpresivamente un altísimo porcentaje de los mismos encuestados dijeron que las redes sociales de Facebook (58%), Tik Tok (30%) X (18%) e Instagram (15%) son las que presentan mayor número de información falsa pero también muestran un mensaje de odio o racial y que los responsables de regular este tipo de actividades especialmente en campañas electorales deben ser los gobiernos y las propias plataformas asignándoles un porcentaje de responsabilidad del 88 y 90 respectivamente; empero, pareciera que los propios usuarios no se auto evalúan porque si en lugar de seguir difundiendo dicho contenido lo procesaran y dejaran de esparcirlo, seguramente poco a poco las noticias falsas dejarían de ganar terreno.
Por su parte, el sitio alemán Statista, arrojó un estudio que levantó en América Latina dentro del último trimestre de 2022, en el cual, participaron 6,049 personas de 8 países con la finalidad de conocer su opinión del porcentaje que considera que existe de fake news en todos los diferentes medios informativos y los datos también resultan preocupantes, ya que el promedio nos indica que el 49% de las noticias la gente las percibe como falsas, teniendo a los brasileños con una percepción del 60% y a los paraguayos con un 38% ubicándose en los límites de la lista, y por cuanto corresponde a nuestro país, es un 43% de los encuestados que piensan que todos los días se encuentran noticias falsas; empero, nuevamente en cuanto al o los responsables de estos actos, las respuestas se orientan a los medios de información y los gobiernos superando en promedio el 73% de las opiniones sin que en alguno de los renglones de “responsabilidad” aparezca el propio público. Entrando de lleno al “Estudio de desinformación de Chile y LatAm” que realizó la casa encuestadora Activa en conjunto con Worldwide Independent Network of Market Research, prende durísimo las alertas que en uno de los apartados se desglosa la “Confianza en la información y noticias entregada por medios, RRSS y personas” (pág 15) y resulta que el primer y segundo concepto que aparecen en el listados con la mayor puntuación son familia y amigos respectivamente, por lo que si en AL creemos que nuestro círculo cercano es la fuente de información más confiable, podemos entender el efecto de las calidades en los gobiernos que tenemos, en primera instancia y en segundo término nos reafirma un efecto que se presenta “de este lado del charco” que somos “mueganitos” para todo y eso nos ha traído más consecuencias negativas que positivas sobre todo en los ámbitos económicos y sociales; adicionalmente, una lámina anterior a ésta, los primeros tres escaños están ocupados por las dos categorías antes mencionadas y los motores de búsqueda en internet por encima de colegios y universidades, radio, noticieros locales, televisión y periodistas, donde las redes sociales se ven altamente reflejadas intercalándose con este tipo de instituciones.
En resumen, resulta muy interesante, pero a la vez preocupante que el efecto que se presenta de creer en lo que aparece en redes sociales, no es únicamente de algunos sectores de la población sino que es generalizado; sin embargo, resuena con mayor fuerza en este año porque recordemos que casi la mitad de la población mundial se encontrará inmersa en procesos electorales (les comparto una colaboración anterior) y si nos dejamos llevar por lo que la mayoría dice o pretende decir, seguramente los resultados serán garrafales y para darle un poco de sustento a esto, basta con revisar otra estadística del sitio alemán Statista, donde nos muestra claramente el nivel de confianza de la población de LatAm ante diversos sectores y el promedio que se refleja en los líderes políticos es del 26% contra un 76% en cuanto a los científicos nos referimos y un 40% a los periodistas contra un 51% para el rubro de ciudadanos del país; es decir, que por un lado la gente le llega a creer afortunadamente al sector más estudiado de la población refiriéndome a los científicos, pero pone en entredicho lo que genera el periodismo para creerle más a su primo el estudiante, es para volarse los sesos de las incongruencias.
Finalmente, es sumamente importante que podamos revisar la calidad de la información que consumimos, verificarla y volver a hacerlo las ocasiones que sean necesarias antes de formar parte del círculo de difusores de fake news y no sólo en un año electoral sino en nuestra vida cotidiana porque si bien es cierto que la información otorga poder, también es cierto que la desinformación o desinformar a las masas también lo genera, únicamente debemos decidir si queremos ese poder para bien o para mal.
“Ya no estamos en la era de la información. Estamos en la era de la gestión de la información.” Christopher Ryan Hardwick.
DATO CULTURAL.
Un día como hoy en 1863 nacía en Valencia, España, el pintor impresionista, luminista y post impresionista Joaquín Sorolla y Bastida, quien produjo una enorme lista de obras superando las 2,000, que se conozcan, y entre las más importantes encontramos “Cosiendo la vela” (1896), “Gruta del jardín en Sevilla” (1910) y tal vez su cuadro más reconocido “Paseo a orillas de mar” (1909); en 1882 nacía en Oaxaca, México, abogado, académico, catedrático, escritor, filósofo y político José Vasconcelos Calderón, quien entre sus múltiples logros y aportaciones, fungió como primer Secretario de Educación en el México posrevolucionario incrementando la cobertura de los servicios educativos y generando un plan nacional para combatir el analfabetismo; asimismo, mostró una clara tendencia al humanismo en la educación en congruencia con su pensamiento filosófico; en 1940, en California, Estados Unidos, el bioquímico, catedrático, físico y químico Martin David Kamen, acompañado de los investigadores y también químicos Sam Ruben y Willard Frank Libby, consiguen bombardear grafito en el ciclotrón con la finalidad de producir un isótopo radiactivo del carbono y con ello poder determinar la edad del material orgánico, dando como resultado el descubrimiento del carbono-14.
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