Amelia Earhart. Insignia de la aviación mundial

02 DE JULIO DE 2024 Amelia Earhart. Insignia de la aviación mundial

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

Desafortunadamente el día de hoy se conmemora el 87º aniversario de la desaparición de una gran mujer, ídolo estadounidense por ser una pionera de la aviación mundial y por supuesto toda una leyenda; empero, aquel 2 de julio de 1937 no solamente la historia perdió a Amelia Mary Earhart sino a su acompañante, el también piloto y capitán Frederick Joseph «Fred» Noonan, quienes intentaban completar la vuelta al mundo a bordo de la aeronave bimotor de corto alcance denominado “Lockheed Electra 10E.” cuando, sobrevolando el océano Pacífico, se perdió la comunicación con tierra.

La historia de este personaje ilustre de la aviación es sumamente interesante y resulta que nació el 24 de julio de 1897 en Kansas, Estados Unidos bajo el nombre de Amelia Mary Earhart Otis y debido al estallido de la Primera Guerra Mundial, ella y su hermana Muriel se mudaron a Canadá para auxiliar como enfermeras a los pilotos de la fuerza aérea británica y con dicha experiencia de vida comenzaría a gestarse su amor por los aviones; para 1920 a la edad aproximada de 23 años, su familia se mudó a California y ahí tuvo su primera experiencia de vuelo ya que, pudo sobrevolar la ciudad de Los Ángeles  acompañando al piloto Frank Hawks quien formaba parte del espectáculo aéreo al que asistió toda su familia y a partir de aquel momento su vida se convertiría en el sueño de pasear por los aires.

Cabe recordar que para la década de los años 20’s era prácticamente imposible que una mujer ocupara un lugar en actividades de “hombres”, situación que desafortunadamente ocurre todavía hoy en día; a pesar de que los movimientos feministas se habían gestado antes de que siquiera Amelia naciera, es decir, en 1848, empero, para el rubro que estamos hablando específicamente era aún más complejo por lo que, durante 1921 todos sus ahorros y tiempo fueron enfocados a dos cosas solamente, comprar su primer avión y aprender a volar, por lo que se inscribió en las clases de otra gran mujer pionera en el tema de la aviación, Mary Anita Snook que es mejor conocida como Neta Snook, quien fue la primera mujer en tener su propia escuela de vuelo así que, una vez adquirido su aeroplano al que llamó “El Canario” acudió con Snook para aprender a volar y obtener su licencia de la Fédération Aéronautique Internationale (FAI) y convertirse en una de las apenas 15 mujeres en contar con ella.

Al año siguiente el nombre de Amelia Earhart comenzó a sonar reiteradamente y es que, incrustó con letras de oro su primer récord al conseguir elevar la aeronave a 4,2 kilómetros de altura y después de cinco años, mientras trabajaba en un centro comunitario en Boston llamado “Denison House”, recibió la llamada del capitán Hilton Howell Railey que cambiaría totalmente su destino, en la cual, le preguntó si le gustaría volar sobre el Atlántico y Amelia sin dudarlo aceptó; empero, la situación no era la más afortunada ya que en un principio esta “operación” era secreta por lo que incluso era complejo el realizar cualquier tipo de entrenamiento. Cabe hacer que esta propuesta fue posterior a la hazaña realizada por el piloto estadounidense Charles Augustus Lindbergh quien el 21 de mayo de 1927 partió del aeródromo “Roosevelt” en Long Island y durante 33 horas y 32 minutos atravesó el Atlántico para finalmente sin escalas aterrizar en París.

Debemos hacer un paréntesis en este momento para tocar dos temas que me parecen indispensables. El primero de ellos es precisamente lo relacionado con el primer vuelo transatlántico de Lindbergh, y es que, desde 1919 el filántropo Raymond Orteig ofreció un premio de $25,000 dólares a quién consiguiera tal hazaña y por ello Charles junto con su avión monoplano al que llamó “Spirit of St. Louis” (Espíritu de San Luis) serían recordados para la posteridad. El segundo asunto es tal vez un poco más profundo porque al empezar a hilar las historias me encontré con que el famoso capitán Railey tuvo como primera intención dedicarse a la actuación, de hecho, participó en algunas obras de teatro y su padre le cortó su sueño de tajo así que incursionó en el periodismo colaborando en diarios no tan reconocidos y brincando de ciudad en ciudad hasta que escribiendo para el New York Evening Post, tuvo un acercamiento con la  American Industrial Hygiene Association (AIHA) quien lo contactó con el Departamento de Guerra para hacer investigaciones sobre enfermedades venéreas y fue enviado a Little Rock y Camp Pike, que fueron instalaciones militares en 1917 donde sin tener la más remota idea, encontraría la pasión que le acompañaría por el resto de su vida que fue ingresar al ejército; ahora bien, para el caso de Amelia, sucedió algo similar, en un viaje familiar y sin mayor expectativa que la diversión, subió a un avión y quedó encantada con lo vivido, así que el hecho que dos personas que no estaban destinadas a cruzarse jamás en la vida, por una serie curiosa de eventos pudieron coincidir en un mismo punto y realizar un acto imborrable en la historia mundial.

Dicho lo anterior, resulta que el capitán Railey, cuando le propone a Earhart realizar el mismo viaje transatlántico, era porque unos meses atrás había sucedido algo extraño; durante algunos años el capitán había estado reuniendo fondos para financiar el vuelo, pero para que el almirante Richard Evelyn Byrd lo realizara a bordo de su aeronave “Fokker” y el problema vino cuando se enteró que dicha aeronave había sido vendida a una mujer rica de nombre Amy Phipps Guest, quien tenía la intención de convertirse en la primera mujer en volar como pasajera a través del atlántico.  A partir de aquel momento entra en escena un personaje central, el autor, escritor y publicista George Palmer Putnam que le aconseja a Railey que acuda al aeropuerto de East Boston que era donde estaban trabajando dicho avión para realizar el viaje, entonces cambia totalmente la idea ya que la familia de Amy le pidió que “encontrara a una mujer” que piloteara la nave ya que no permitirían que su hija se subiera en el avión con el compromiso de financiar el viaje y es cuando Amelia Earhart aparece para ser la indicada en realizarlo y esto se consigue el 17 de junio de 1932 cuando partió de Habour Grace, Canadá con dirección a París; sin embargo, por causas meteorológicas tuvo que aterrizar en Irlanda y aun así, estableció otro récord, ahora en tiempo, al completar el vuelo en 13 horas con 30 minutos.

Los siguientes años el nombre de Earhart resonaba en cada rincón y continuaba realizando vuelos entre ciudades distantes como el de Los Ángeles a Newark y aprovechaba cada oportunidad en la que había presencia de la prensa para externarle a las mujeres que todo lo que se propusieran era posible; otros recuerdos memorables fueron los vuelos de 1935 donde piloteó nuevamente en solitario entre Honolulu y California que en distancia es superior a la de Estados Unidos a Europa consiguiendo otro récord de distancia en solitario, o el realizado entre la Ciudad de México a New York sin escalas imponiendo otro récord, ahora de velocidad.

En 1937 los titulares de todos los diarios norteamericanos anunciaban lo que haría Amelia, y es que junto con su copiloto Frederick Joseph «Fred» Noonan, al circunvalar nuestro planeta a bordo de la aeronave bimotor “Lockheed Electra 10-E” siguiendo la “línea del Ecuador”; empero, ese sería el último viaje de ambos ya que tras haber conseguido volar por 35,405 kilómetros durante treinta días y faltando por completar otros 11,265 la piloto Amelia Earhart se comunica con su barco de apoyo “Itasca” para informar que se está quedando sin combustible y que no logra visualizarlos, poco tiempo después no vuelve a establecerse comunicación con los pilotos.

Finalmente, no es por pequeñeces el hecho que Amelia Earhart sea un símbolo no sólo de los Estados Unidos, sino un emblema de la aviación mundial y también un referente para mujeres y hombres en cuanto a que lo que se pretenda hacer no es imposible, a pesar de las circunstancias y me parece que la única manera de enseñar y crear conciencia es con el ejemplo y no solo quejarse.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1566 fallecía en Saint Rémy de Provence, Francia el astrólogo, boticario, escritor, médico, profeta y traductor Michel de Nôtre-Dame mejor conocido como Nostradamus, quien es principalmente conocido por su libro “Les Prophéties” (Las profecías) publicado en 1555; en 1999 fallecía en West Bay Shore, Estados Unidos el escritor, guionista y novelista Mario Francis Puzo quien es el autor del libro “El Padrino” (1969) y de cuya historia no quería escribir; sin embargo, una serie de fracasos hilados y muchas deudas lo orillaron a darle vida. Años después este libro sería adaptado para crear una de las mayores trilogías de Hollywood de la mano de Francis Ford Coppola e inmortalizara a Marlon Brando Jr. al encarnar a “Don Vito Corleone”; en 2000 en México, el empresario y político Vicente Fox Quesada derrota en las urnas al candidato del oficialismo Francisco Labastida Ochoa y se convierte en el primer presidente de México que no pertenece al Partido Revolucionario Institucional que gobernó el país durante 71 años consecutivos.

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