POR: LIGIA PÉREZ GARCÍA
Vivimos en una sociedad donde poco se habla de duelo y si se llega a hablar, por lo general solo será cuando sea en relación sobre la muerte de alguna persona, ya que es una de las pérdidas con mayor reconocimiento social, pero existen otras pérdidas que, aunque son visibles, no las consideran importantes la sociedad. En estos meses he escrito de algunos duelos no autorizados como el duelo gestacional, el duelo por el nido vacío, por la muerte de una mascota y el duelo por jubilación.
Se entiende por duelos no autorizados, todas aquellas pérdidas que tienen nulo o poco reconocimiento social, por lo que son minimizados, no comprendidos y por lo tanto son duelos que se viven en soledad y en silencio por el poco o nulo apoyo por parte de quienes le rodean.
Algunos duelos no autorizados son:
• La muerte por suicidio, la familia no comparte la causa de muerte por vergüenza, culpa o por miedo a ser juzgado por la sociedad, de que se piense que pudieron hacer algo por la persona que se quito la vida, así que se decide no hablarlo con nadie y evitar ese tipo de sensaciones displacenteras.
• El divorcio o separación de la pareja, aún más si era algo esperado, no se considera que no sólo se termina la relación sino todas las pérdidas que vienen encadenadas, como los amigos, para algunos la casa, el patrimonio, tu estilo de vida, la pérdida de un amigo o pareja sentimental.
• Fallecimiento de una persona no reconocida, como en el tema de amantes, concubinas, hijos fuera del matrimonio, la homosexualidad no compartida, cuando fallece la pareja el doliente no puede expresar el nivel de dolor sobre el nivel de vínculo que hay con la persona.
• El nacimiento de un hijo con necesidades especiales, los padres tienen un duelo por las expectativas puestas en el hijo o por el cambio de vida que tendrá toda la familia.
• La pérdida del trabajo, ya que se considera que puedes conseguir otro y hasta uno mejor, sin analizar que perdemos nuestro ingreso, estabilidad económica, además de los vínculos que formamos en nuestros trabajos.
• Un robo, debido a que se considera que las cosas materiales vienen y van, que no se les debería dar tanta importancia, sin tomar en cuenta la pérdida económica, que algunas cosas tienen valor sentimental, así como la persona pierde su tranquilidad.
Se requiere aprender a reconocer las emociones que se están viviendo, cuando alguien te habla sobre la aceptación, es en un principio la aceptación de sus propias emociones, hay que validar lo que se esta sintiendo, dolor, tristeza, enojo, ansiedad, ese es un primer gran paso.
Una de las cosas que va a ayudar al doliente, es poder expresar abiertamente esas emociones, sentimientos y pensamientos, compartirlos con personas cercanas que sabe que lo van a escuchar, que no le harán sentirse juzgados o que no minimizarán su pesar, esto hará que se sienta mas escuchado, comprendido y acompañado en su duelo.
Cada persona experimenta y procesa sus pérdidas significativas a su ritmo y a su manera, por lo que la duración con que experimentará su duelo, dependerá de diferentes factores como su personalidad, su experiencia de vida, el momento en que está viviendo la pérdida, el apego, la edad, etc.
Recordemos que el duelo es un proceso de adaptación y se debe ver como una oportunidad de transformación y reconstrucción, para aprender sobre uno mismo. La única forma de transitar el duelo es vivirlo.
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