Día Internacional para la Tolerancia

26 DE NOVIEMBRE DE 2024 Día Internacional para la Tolerancia

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

El pasado sábado 16 de noviembre, a nivel mundial, conmemoramos el 28 aniversario de la institución del “Día Internacional para la Tolerancia” por parte de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que fue aprobado mediante la resolución A/RES/51/95; sin embargo, esto fue producto de la publicación de la “Declaración de principios sobre la tolerancia” realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) un año antes, y es un documento que deja muy clara la postura sobre qué es la tolerancia, haciendo énfasis en que no debe convertirse en indulgencia o indiferencia, entonces ¿Qué es la tolerancia?

Me parece indicado comenzar por la definición que nos arroja la institución encargada para reglar o normar el uso correcto de las palabras en idioma español, la Real Academia Española (RAE), que en esta ocasión considero que dicho término lo han dejado bastante ambiguo y me explico. Si buscamos en su diccionario la palabra “tolerancia” nos arroja seis resultados posibles que en realidad, entre éstos, nos indican dos sentidos de la palabra, es decir, cuando hablamos de la virtud moral y cuando nos referimos a un límite o margen respecto a una cosa o valor; de suerte tal que, acogiéndonos estrictamente al sentido del valor moral, esta institución nuevamente deambula entre un valor moral y un derecho, situación que en estricto sentido no es concordante porque en ninguna legislación del mundo existe una sanción punitiva o corporal si se trasgrede la tolerancia.

Ahora bien, tomando la línea de la definición de tolerancia como un valor moral, nos indica la RAE que es el “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.”, y con el afán de clarificar un poco, si buscamos el ´termino “respeto” en las definiciones de la misma institución, nos dice “veneración, acatamiento que se hace a alguien”, por lo tanto, al menos a mi entender, nos está hablando de una imposición, lo cual, sería contrario a lo que por milenios la filosofía ha considerado al “respeto” como una virtud humana, como sustento de la ética, como una disposición adquirida voluntaria según el pensador Aristóteles, de tal suerte que pareciera los conceptos y definiciones de las palabras se han modificado a con el paso del tiempo hasta llegar a convertirlas en una imposición o sumisión en lugar de reconocerse como virtudes o valores morales.

Dicho lo anterior, es importante recalcar que, quien escribe estas líneas siempre ha manifestado su inconformidad sobre declarar un día internacional de algo, porque incluso, existe el “Día mundial del retrete” promovido, impulsado y declarado por la misma ONU, entonces no podríamos en ningún momento equiparar la importancia entre los días que se conmemoran y el sustento para hacerlo me parece innecesario; empero, respecto a la tolerancia, por supuesto que es necesario divulgar su práctica ya que cada día nos alejamos más de este concepto, el cual, me seguiré guiando como un valor moral a pesar de que actualmente, al menos en el papel, sea considerado como una imposición.

La tolerancia en esencia nos marca que debemos aceptar las posturas que son diferentes, contrarias u opuestas a las que cada quien tiene, de suerte tal que, si yo considero que la religión “X” es la que debería reinar, los demás deberán aceptar mi postura aunque no la compartan; para mí eso llevaría implícita la virtud humana del respeto; sin embargo, me parece que es necesario marcar límites en cuanto al momento en que esa tolerancia se ve rebasada y me intentaré explicar.

Cuando se llega al punto en que en nombre de la tolerancia, se exigen reconocimientos de derechos de manera puntual, es el momento de parar, pensar y analizar detenidamente. Un ejemplo que nos puede dar dos perspectivas opuestas en cuanto a la tolerancia y el reconocimiento de derechos se presenta en el tema de las personas Trans, el cual, por el lado de la tolerancia comparto totalmente que nadie podemos ni debemos agredir, insultar ni mucho menos discriminar; empero, por el lado del reconocimiento de ciertos derechos me parece no tan fácil ni adecuado ya que una persona cuya documentación oficial ha sido emitida bajo un nombre y género de hombre ahora sólo basta acudir a un tribunal para argumentar que se percibe como mujer y tramitar oficialmente su cambio de género lo que puede ser porque efectivamente así lo perciba pero se da cabida a personas sin escrúpulos que puedan utilizar estas “nuevas formas de tolerancia” para cambiar de sexo y evadir actos de justicia en diferentes vertientes del derecho.

Otro momento en que la tolerancia se ha convertido en bandera para levantar las voces lo podemos ver en actos que en el fondo son tildados de discriminación y por ello, es mezclada de manera “natural”; sin embargo, a pesar de ser dos conceptos diferentes en reiteradas ocasiones queremos afianzarnos de ello para conseguir nuestro cometido y hemos llegado al punto de convertir esa tolerancia en algo tan laxo con la mano en la cintura que perdemos de vista que de seguir así, el día de mañana estaremos reconociendo derechos a diestra y siniestra bajo la tutela de “no discriminar”, “tolerar” y “respetar” aunque la razón y la lógica nos abandone.

La no discriminación, nos ha orillado como sociedad a que se considere como tal, cuando alguien no cumple con los requisitos que se marcan para la obtención de algún bien o servicio y por ejemplo podemos citar varios pero me apego al siguiente. Si para obtener un trabajo me piden que proporcione los resultados de análisis clínicos sanguíneos y soy una persona portadora de VIH, mi reacción inmediatamente es negativa porque entonces lo hacen para evitar contratarme y hago todo un lío para hacer notar que esa empresa es discriminatoria, cuando, si viene marcado en los requisitos, no tendría ninguna razón de existir este problema, la empresa puede pedir como requisito desde esos análisis sanguíneos hasta el dominio de un cierto idioma y es exactamente lo mismo, es un REQUISITO; pero el idioma o un título universitario de cierta rama del conocimiento no lo vemos de esa manera, sólo que cuando nos sentimos agredidos ya lo nombramos como intromisión o discriminación, así que según lo consideremos es el grado en que debería ser marcada la línea, o bien, situaciones tan cotidianas como atravesarse a mitad de la calle y me deben tolerar porque tengo prisa, aunque los vehículos que transitan tengan que esquivarme; “respetar” mi forma de actuar porque sufro de ansiedad, pues acude a tratarte, no debo tolerar esos arranques; transitar en sentido contrario porque “al fin son pocos metros”; que peligroso justificar actitudes así escudándose en la tolerancia.

Desde hace muchos siglos, el filósofo inglés Thomas Hobbes postuló la idea de que los hombres para vivir en sociedad debemos ceder una parte de nuestros derechos, esto lo encontramos en su obra maestra intitulada “Leviatán”, tema que sería retomado por John Locke unos años más tarde al que realizó diferentes aportaciones para que finalmente quedara claramente definido el “Contrato Social” gracias a la intervención de Jean-Jacques Rousseau y todo esto lo saco a colación porque es precisamente esta postura filosófica y política donde los sistemas jurídicos de las diferentes naciones han basado su actuar que en palabras simplistas podemos verlo como administrar nuestros derechos en beneficio de las mayorías, pues bien, hemos llegado al punto en que nuestras peticiones exceden la razón y la lógica, y de convertir los conceptos fundamentales de tutela, en banalidades que dan cabida a cualquier ocurrencia con tal de ser “incluyentes” y el peligro que esto ocasionará se los dejamos a quienes les toque en el futuro.

Finalmente, si bien es cierto que no se puede permitir la intolerancia en ninguna de sus manifestaciones, también es cierto que requerimos como sociedad ser más conscientes de aquello que solicitamos en nombre de la tolerancia y recordar que no es discriminar a una minoría por exigir derechos que la razón y la lógica no pueden ni deben entender.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en en 1504 fallecía en Medina del Campo, Corona de Castilla (actual España) la reina consorte Isabel I de Trastámara, mejor conocida como Isabel la Católica, quien fue figura preponderante para la expansión de la corona española tanto Europa como en América, la institución y propagación de la fe católica, así como la expulsión de los judíos del Reino de Castilla; en 1865 en Reino Unido y Estados Unidos se publica de manera paralela y por primera ocasión, el libro infantil intitulado “Alice’s Adventures in Wonderland” de la autoría del escritor, matemático y sacerdote anglicano británico Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido bajo su pseudónimo Lewis Carroll, quien basó la historia en la forma de educar en el Reino Unido, diversas sátiras políticas de la época y mucho del comportamiento de algunos amigos que utilizaban precisamente sustancias psicodélicas; en 1922 en el Valle de los Reyes, Egipto los arqueólogos británicos Howard Carter y Lord Carnarvon encuentran lo que hasta el día de hoy ha sido el descubrimiento más asombroso de dicha cultura milenaria al ingresar en la tumba del faraón Tutankamón, la cual, se tiene registro de haber sido sellada con el cuerpo del faraón en el año 1315 a.C. por lo que su siguiente ingreso se logró 3,237 años más tarde.

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