Así conocimos a Tut-Anj-Amon “Tutankamón”

04 DE NOVIEMBRE DE 2025 Así conocimos a Tut-Anj-Amon “Tutankamón”

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

La historia de la civilización egipcia comienza a tomar forma desde sus comienzos, cuando en pleno esplendor de los Sumerios, un imperio que no ocultaba su afición por el oro comienza a brillar de la misma manera, una nueva manera de organización civil y también religiosa, donde el orden jerárquico, si bien fungía como una plena monarquía, la meritocracia estaba presente y con una cosmovisión tan única que se perpetuó en las civilizaciones venideras a pesar de haber sido conquistados tanto por griegos como romanos, a quienes lejos de combatir férreamente, les abrieron los brazos y los convirtieron en sus reyes.

Esta cultura milenaria data aproximadamente entre el año 6000 y 4000 a.C. con lo que hoy nos llevaría a hablar de hace más de 8000 años de su aparición y con ello, del cómo lograron establecer prácticas que todavía realizamos, y podemos sin lugar a duda, catalogarlos como los mejores metalúrgicos que han pisado la faz de la tierra, astrólogos de primera clase que nos regalaron lo que se considera como el primer calendario de 365 días, médicos sumamente avanzados a su tiempo, donde aparece la primera prótesis ortopédica, férulas, muletas, e incluso podemos hablar del primer anticonceptivo masculino hecho a base de piel animal, en fin, y ni que decir de sus monumentales construcciones que han permanecido erguidas por cerca 4650 años para el caso de las Pirámides de Guiza y 4500 para la Esfinge.

Durante la existencia de este vasto imperio, se contó con 30 Dinastías completamente identificadas, aunque existe la disputa de si algunas de éstas coexistieron en un mismo periodo; además 2 últimas Dinastías que fueron la primera de ellas de origen Persa y la segunda de origen griego, macedonio para ser más exactos, proveniente de Ptolomeo, uno de los generales más cercanos y queridos de Alejandro Magno, quien dicho sea de paso, en sus últimos años decidió regresar a todo su ejército a casa y él permanecer en Egipto del que estaba completamente enamorado.

Una de las Dinastías que ocuparon el trono faraónico en Egipto fue la Dinastía Tutmósida o Dinastía XVIII que contó con 10 gobernantes entre los que encontramos a dos de los más representativos de este imperio, es decir, Akhenaton y Tutankamón siendo éste el faraón más joven tanto en ocupar el trono como en dejar de ejercer el poder, ya que, murió a los 19 años y comenzó su reinado cuando tenía solo 9 años y según algunos registros esto sucedió en el año 1323 a.C.

Probablemente el periodo que abarca esta Dinastía, sea uno de los más esplendorosos en el conocido periodo como Imperio Nuevo; empero, lo que es totalmente cierto, es que Tutankamón, cuyo nombre real es Tut-Anj-Amon, es el personaje más reconocido en todo el mundo y esto se debe inicialmente a la máscara mortuoria que lo acompañó en sus sarcófagos y que posteriormente se supo de su corta edad, es más, me puedo atrever a decir que dicha máscara es igual de representativa que las propias pirámides y que incluso, existen personas que relacionan una enorme similitud de esa máscara con la imagen del rostro de la Esfinge, aunque esa construcción fuera creada poco más de un milenio antes.

Tutankamón o Tut-Anj-Amon, fue el último faraón de su dinastía, hijo de otro faraón enormemente conocido como es Akhenaton y de quien, en realidad, podemos hablar que hizo cambios radicales en cuanto a la cosmovisión de la cultura egipcia, situación que no funcionó nada bien de hecho, porque durante su cuarto año de reinado estableció que el culto a las múltiples divinidades egipcias, iba a centrarse solamente en el Dios Aton-Ra, de ahí que cambiara su nombre ya que originalmente era llamado Amenhotep IV, incluso lo podemos encontrar también bajo el nombre de Amenofis IV, empero, el pueblo no tomó nada bien el hecho de mandar eliminar figuras y estatuas de otros dioses por lo que dicho periodo, aunque se contó con grandes riquezas, el ánimo social no era para nada bueno. Al fallecer Akhenaton, ocupa el trono su hijo Tut-Anj-Amon y fue bastante querido y elogiado precisamente porque atendió las inquietudes del pueblo, retomó el culto a sus diferentes Dioses manteniendo la clasificación jerárquica que siempre los caracterizó, siendo el Dios Ra (sol) el que ocupara el máximo escalón.

Como se puede ver, no sólo es el hecho de su juventud lo que lo llevó a ser un faraón querido, por lo tanto, fue su repentina muerte lo que hace pensar que no recibió los funerales que se acostumbraban en la época para un personaje de esta talla; es decir, cuando en 1922 fue encontrada la tumba del rey Tut, por supuesto que en un principio se tomó como como algo maravilloso; empero, conforme se estudiaron los tesoros de aquella tumba, fueron saliendo grandes verdades.

Recordemos que fue el egiptólogo Howard Carter quien tuvo la fortuna de realizar el descubrimiento, eso sí, con una suerte que ni él mismo podría haber pensado porque su historia resulta de más de 15 años intentando hacer un gran descubrimiento y que pocos días antes de conseguir encontrar esta tumba, su benefactor George Edward Stanhope Molyneux Herbert, conde de Carnarvon, le había avisado que los fondos estarían suspendidos. El mecenazgo del Conde Carnarvon hacia Carter, comenzó desde 1907 financiando las excavaciones en Tebas por lo que ya llevaba suficientes años sin presentarle algo que realmente valiera la pena, y fue gracias a que uno de los trabajadores de la excavación en el Valle de los Reyes tropezó con un escalón que a partir de ese momento, Carter tomó la determinación de hacer que todos los trabajadores se volcaran de lleno a excavar en dicha parte, con lo que del día 4 al 26 de noviembre consiguió abrir la escalinata que llevaba a una tumba, hasta ese momento sin saber de quien se trataba.

Carter hizo lo propio, llamó al Conde Carnarvon y éste voló desde Reino Unido para presenciar la apertura de la tumba, la cual, contenía 5,398 objetos y por ello se tardaron 10 años en poder sacar todo lo que había, empezando porque el espacio era sumamente reducido, no parecía una tumba digna de un faraón, de hecho, las pinturas en las paredes no tenían la cantidad de detalles que se habían observado en tumbas de otros faraones como tampoco el orden con el que se habían puesto los objetos; sin embargo, dentro del sarcófago que contenía en su interior otros dos sarcófagos, se encontró el elemento que probablemente sea el más distintivo de esta cultura, la máscara mortuoria de Tutankamón.

Hecha de oro sólido a base de 10 kilogramos, la máscara mortuoria de Tut-Anj-Amon quedó bajo el número 60672 en el libro de registros de Howard Carter y debemos recordar que esta máscara no había sido tocada por ningún ser humano en cerca de 3246 años, una verdadera locura, por supuesto que era un descubrimiento único y por eso, la determinación de una enorme cantidad de egiptólogos a estudiar a detalle todo lo que contenía este tesoro.

Conforme fueron pasando los años, más dudas saltaban sobre la mesa, desde el lugar tan humilde que se escogió para hacer su tumba, hasta pasar por la duda de si la máscara mortuoria era en realidad hecha para él; así que vayamos intentando relatar lo que los expertos han conseguido.

En primer término, resulta que al ser tan joven y no contar con herederos, fue un oficial de gran rango quien ocupó el trono bajo el nombre de Ay; empero, algunas líneas de investigación por parte de los egiptólogos indican que tuvo un hijo con su propia media hermana (hijos del mismo padre, el faraón Akhenaton) e indagando un poco más en su linaje familiar se puede evidenciar que hubo problemas genealógicos que hicieron que la dinastía Tutankamón, conocida también como la décima octava, desapareciera en pocas décadas y esta teoría cobra fuerza debido a que en el entierro original del faraón, se colocaron dos pequeños sarcófagos que no contaron con elementos pomposos sino más bien demasiado simples que dentro tenían cuerpos momificados que, después de muchas décadas, se confirmó mediante análisis de ADN que eran hijas de Tut a quienes dieron a luz pero muertas. Respecto a la máscara y si en realidad fue confeccionada para él existe la versión de algunos egiptólogos y arqueólogos que mencionan que pudo no haberlo sido, que en realidad era más parecida al rostro de su madrastra Nefertiti; empero, hace pocos años esa versión quedó completamente descalificada la hacer pruebas al oro con que fue realizada para saber si todo el conjunto era del mismo tipo de mineral, de la misma fecha y resultó evidente que si lo era; adicionalmente se hablaba de un “cartucho” que no es más que una placa cerca del hombro izquierdo, donde se estipula el nombre de quien la porta y en ella, se decía que estaba corregido ese nombre; sin embargo, con muchos más análisis se logró comprobar que en realidad no era una corrección sino ese borde que se apreciaba era la unión de dos placas de oro, por lo tanto, no solo es que sea una pieza de arte hermosa sino tenemos que valorar todavía con mayor peso, el hecho de que fue realizada en tan solo setenta días, lo que hace que los artesanos responsables de crearla fueran unos genios y además sumamente capacitados para trabajar cristales de diferentes colores y soportaran las altas temperaturas del oro fundido. Solamente les cuento un detalle extraordinario, en cada uno de los ojos se pueden apreciar 8 venas, lo que daba a los ojos la imagen de estar vivo, es algo impresionante.

Al terminar de registrar y sacar todos los objetos que contenía la tumba, se trasladaron a El Cairo que se encuentra a 634 kilómetros de distancia, lo cual, implicó una logística de enormes dimensiones y un cuidado extremo porque un punto clave en todo esto es la temperatura y no bastando con que estos objetos soportaron la humedad de más de tres milenios, ahora serían expuestos al sol que proporciona temperaturas que oscilan entre los 17 y 23ºC, por lo tanto, fue una odisea sin igual.

Durante casi 100 años, la totalidad de los objetos encontrados en la tumba, estuvieron resguardados en el Museo de El Cairo y en 2016 comenzaron a ser trasladados a su nueva casa, el recién inaugurado Grand Egyptian Museum Conservation Center que abrió sus puertas al público el pasado 1 de noviembre de este año y que inmediatamente se convirtió en el museo más grande del mundo al contar con una superficie de 500,000 metros cuadrados, de los cuales, 167,000 están construidos y solo para poner en perspectiva, esto significa el doble de tamaño del museo parisino Louvre, y donde por primera ocasión tendrá el espacio suficiente para exponerlos todos los tesoros juntos porque en el Antiguo Museo del Cairo más del 65% de estos objetos jamás vieron la luz, se encontraban en las bodegas del museo; sin embargo, por más bellos y apasionantes que sean todos los objetos que se encontraron, la máscara mortuoria seguirá siendo emblemática y la dueña de los deseos de los visitantes.

Finalmente, haciendo de lado si la máscara perteneció originalmente a él o no, lo impresionante viene en dos vertientes. La primera es que cómo un faraón tan joven y con tan poco tiempo de reinado pudo convertirse en el rostro visible de una cultura milenaria, en el referente gráfico de lo que significa la historia de los egipcios y que haya generado una vocación tan grande que miles de personas alrededor del mundo desean convertirse en egiptólogos; y la segunda es que gracias a que el sucesor de Tut, el faraón Ay, de quien se especula que con la intención de borrar la historia de Tut, escogió un sitio tan humilde para enterrarlo que fuera eso lo que precisamente permitió evitar los saqueos y con ello, generar la fascinación por el mundo egipcio que permitió desencadenar su incansable estudio hasta el día de hoy.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1899 en Leipzing, Alemania, el escritor, filósofo, médico, neurólogo, psicólogo y psicoterapeuta austriaco Sigismund Schlomo Freud, reconocido como el “Padre del Psicoanálisis”, publica su obra intitulada “Die Traumdeutung” (La interpretación de los sueños), en 1979 en Teherán, Irán, un grupo de estudiantes iraníes que comulgaban con la recién terminada “Revolución Islámica”, asaltan las instalaciones de la embajada de los Estados Unidos tomando como rehenes a 66 ciudadanos y diplomáticos norteamericanos. Este acontecimiento fue provocado porque el líder Ruhollah Musavi Jomein incitaba a la población a la creación de un nuevo gobierno que se liberara de las presiones que fomentaba el gobierno estadounidense, en 2016 en casi todo el mundo entra en vigor el “Tratado de París”, el cual, fue el resultado de la “Conferencia sobre el Cambio Climático” (COP21) realizada en París el 12 de diciembre de 2015. Dicho tratado ha sido ratificado por 194 de los 198 países participantes y busca la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global por debajo de 2ºC y preferentemente alcanzar una temperatura máxima de 1,5ºC.

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