Por: Susana Dumit Garciarreal
“Tendrás pronto un quinceañero en casa, Susy”.
Esas fueron las palabras del pediatra hace unos días, cuando llevé a mi flaco a consulta. Me soltaron una oleada de pensamientos y sentimientos al mismo tiempo. Lo primero que dije fue: “¡Qué rápido!”. Pero al terminar la frase me cayó el veinte: no, realmente no ha sido rápido.
Si pienso en que han pasado casi quince años, una parte de mí confirma que el tiempo vuela. Pero, por otra parte, los recuerdos, el día a día, el proceso, el deterioro de mi chaparro… todo eso me hace sentir que el tiempo avanza a paso de tortuga. A veces la realidad me sacude de muchas maneras; vivo un duelo constante. Pero también he aprendido que toca salir adelante con todo y la pérdida, que la idea es hacerme responsable de cómo quiero vivir la vida: disfrutar, estar presente y aceptar lo que es, tal como es.
Como he dicho antes, no existe un “dolómetro”: a cada uno nos toca enfrentar algo que no está en nuestras manos ni podemos controlar. Sin embargo, cuando me rendí —cuando solté, entregué y confié en esta experiencia— todo cambió. Dejé de buscar respuestas, de enredarme en los diagnósticos, de pensar en lo que no podrá ser. Y entonces llegó la gratitud: aprender a valorar cada pequeño paso, sentirme bendecida por comprender el verdadero significado del amor y darme cuenta del milagro que es la vida misma.
“Recuerda que algunas veces los milagros, son personas”
Si deseas compartirme tus experiencias o tienes alguna pregunta escríbeme al correo susanadg@aperturaintelectual.com y con gusto te responderé.
Sígueme en mis redes:
Sigue Apertura Intelectual en todas nuestras redes:
Te invitamos a que califiques esta información.
ENTRADAS RELACIONADAS
Descubre más desde Apertura Intelectual
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
