
POR: THELMA MORALES GARCÍA
¿Cuántas veces hemos cantado una canción sin saber quién la escribió? esto nos parece irrelevante cuando la canción se apodera de nosotros al escuchar la letra y uno se pregunta cómo es que una frase puede expresarle a alguien lo que sentimos: sea amor, desamor, enojo, nostalgia, amargura, celos, envidia, alegría; todos sentimientos que dominan las canciones populares mexicanas y que han logrado ser parte fundamental de la identidad musical de nuestro pueblo.
Tal vez el compositor mexicano más conocido por la cantidad de canciones que escribió y que lograron hacerse famosas hasta nuestros días y que no pueden faltar en ninguna fiesta, son las de José Alfredo Jiménez (1926-1973), quien este 19 de enero hubiera cumplido 100 años; muchas publicaciones en torno a su figura se han publicado para celebrar a uno de los más grandes compositores mexicanos.
Tengo la fortuna de ser amiga de la hija de Chava Flores el cronista musical de la ciudad de México, Maru Flores quien me presentó a Darío Valdelamar (hijo de la compositora Ema Elena Valdelamar) y a José Alfredo Jiménez hijo (1958-2021), quienes tenían a su cargo la oficina dedicada al Catálogo de Oro de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM); gracias a ellos, en marzo de 2015 organizamos en la ciudad de Toluca en el entonces Museo de Culturas Populares, la exposición “El Rostro del Autor” para conmemorar los 70 años de trabajo de la Sociedad de Autores y Compositores de México, cuyo objetivo es dar a conocer quiénes son los personajes que escribieron esas canciones de las que se han apropiado todos los mexicanos y que sienten tan suyas, entre ellos José Alfredo Jiménez.

Si estamos en una reunión no falta quien interprete El Rey, Ella, Si Nos Dejan, El Jinete, Deja que salga la Luna, Que Te Vaya Bonito, Paloma Querida, El caballo blanco, Caminos de Guanajuato, Ruega por nosotros, La media vuelta, Ando volando bajo, Un mundo raro, En el último trago, Qué bonito amor, Serenata huasteca, Serenata sin luna, Tu enamorado, Qué suerte la mía, No me amenaces, Cuando vivas conmigo, Cuando el destino, Vámonos y el Hijo del pueblo.
Canto con tanta alegría sus canciones, aunque nos hablen de tristeza, hay frases que para mí son filosofía pura: “Una piedra en el camino/ me enseñó que mi destino/ era rodar y rodar”; “También me dijo un arriero/ que no hay que llegar primero/ pero hay que saber llegar”; y cada uno interpreta esas frase que son parte de nuestra idiosincrasia, por ejemplo: “Yo no nací pa’pobre/ me gusta todo lo bueno” para mí nos es el dinero a lo que se refiere, sino al gusto por la vida, disfrutar lo que se consigue con esfuerzo. El filósofo estudia ideas, a la naturaleza, al conocimiento y el significado de la vida.
“Yo sentí que mi vida/ se perdía en un abismo profundo y negro/ como mi suerte”; “Cuando estoy entre tus brazos/ siempre me pregunto yo/ ¿Cuánto me debía el destino, que contigo me pagó?” una frase que le decimos al amor de nuestra vida. “Yo sé que tu poder es infinito/ que eres igual con pobres y con ricos/ y es por eso que en ti busco consuelo/ para este corazón que está marchito”, es como si le estuviéramos hablando a Dios, un ruego, una oración. “Que triste agonía,/ después de caído volver a caer./ Que suerte la mía,/ estar tan perdido y volver a perder.”
Cuando era niña dos canciones de José Alfredo me conmovían hasta las lágrimas: Arrullo de Dios y Las botas de Charro, en la primera está dedicada a sus hijos, la frase “Yo quisiera que Dios, los arrullara/ Y un mañana distinto y un distinto mañana/ También que Dios les regalara” y en la segunda “Y hay te voy a quebrar mi destino/ Y en una cantina/ cambié mis canicas por copas de vino”, que significaba acabar con una niñez de manera brutal.
Otra fecha inolvidable para mí fue la del viernes 13 de junio de 2014, cuando en una Noche de museos en el Museo de Culturas Populares de la ciudad de Toluca, se presentó el libro “Sigo siendo el Rey José Alfredo Jiménez”, estuvieron presentes dos de sus hijos: José Alfredo hijo y José Antonio (quien aparece en la película de Arrullo de Dios de 1967, con su papá cantando el tema principal de la película).
Ese día se presentó el Trío Delirio de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno del Estado de México, quienes acompañaron a los cantantes Sandra Torres y Ricardo Castellanos interpretando “Yo soy Toluqueño” de la autoría de José Alfredo Jiménez, ahí se comentó que esta canción la escribió dedicada a una novia que tuvo en nuestra ciudad y el estribillo dice: “Y que traigan más botellas/ que me quiero emborrachar/ con mosquitos o con pulque/ no tequila, ni mezcal.” Pues quienes vivimos en Toluca los mosquitos son licores de naranja que se venden en Los Portales de Toluca y tiene una gran tradición, los mismo que el pulque.
Las letras de sus canciones nos hablan del alma misma del mexicano, por eso están presentes en nuestras vidas y seguiremos cantándolas y transmitiendo ese gusto a las nuevas generaciones.
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