
| 27 DE ENERO DE 2026 | Groenlandia: La manzana de la discordia (Trump) |
POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ
Hablar de la geopolítica contemporánea resulta sumamente complicado si nos basamos exclusivamente en la perspectiva de las grandes potencias occidentales, porque resulta que nos guste o no, nos pese o no, la narrativa global ha sido moldeada por intereses hegemónicos que, priorizan la conveniencia estratégica sobre la soberanía colectiva, lo que es un caldo de cultivo perfecto para establecer de lleno un ciclo de dominación que cuestiona la verdadera esencia de la libertad y la justicia internacional; empero, si partimos del punto en que las tensiones actuales en el Ártico, particularmente en torno a Groenlandia, no son meras disputas territoriales que bien podrían parecerse a una partida del juego de Risk, sino un espejo deformado de ambiciones imperiales que reviven fantasmas coloniales en pleno siglo XXI, entonces tendríamos la obligación moral e intelectual de desmenuzar esta «lejana» isla, que en realidad se erige como un eje central en la reconfiguración del orden mundial, invitándonos a reflexionar críticamente sobre si el progreso humano se mide en conquistas o en respeto mutuo.
De manera habitual, en las aulas, se nos enseña que el control de recursos naturales es una cuestión de «seguridad nacional», pero como nos dan una embarrada superficial del conocimiento, se omite cómo tales reclamos no solo ignoran el derecho internacional sino que perpetúan una lógica extractivista que deshumaniza a pueblos indígenas como los inuit, reduciéndolos a obstáculos en el camino del «progreso». Algo aún más grave, y que merece una crítica vehemente, es eliminar de facto las voces soberanas de naciones como Dinamarca y Groenlandia misma, tratándolas como meros peones en un tablero dominado por caprichos presidenciales norteamericanos, lo cual, no solo pulveriza alianzas históricas sino que expone la hipocresía de un sistema que predica democracia mientras practica una coerción ferviente, impulsiva y temeraria. Esta crisis, que remonta sus raíces a declaraciones caprichosas de un líder controvertido, nos obliga a cuestionar: ¿Hasta qué punto el excepcionalismo americano justifica la erosión de la soberanía ajena? y ¿Qué dice esto de nuestra capacidad colectiva para aprender de errores históricos como el colonialismo europeo o las intervenciones del siglo XX?
En este contexto, Groenlandia emerge no solo como un territorio helado, sino como un microcosmos de tensiones globales: recursos minerales críticos, rutas marítimas estratégicas y el cambio climático que acelera su relevancia, todo ello, enmarcado en una crítica a la avaricia que prioriza el lucro sobre la sostenibilidad planetaria. Intentando retomar, de manera cronológica, desde las primeras expresiones de interés hasta la escalada actual, podemos discernir un patrón de presión unilateral que no solo desafía alianzas como la OTAN, sino que invita a una reflexión profunda sobre el abuso de poder y sus consecuencias éticas.
Con la finalidad de poder comprender de mejor manera la magnitud de esta crisis, es imperativo realizar un ejercicio de análisis sobre las declaraciones y acciones que considero más importantes de Donald Trump y los líderes de la Unión Europea (UE), junto con sus aliados.
- 16 de agosto de 2019: Trump expresa públicamente su deseo de comprar Groenlandia a Dinamarca, argumentando «seguridad nacional y libertad global». La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, lo califica de absurdo, marcando el primer rechazo oficial y un quiebre en las relaciones bilaterales.
- 18 de agosto de 2019: Trump confirma el interés, llamándolo un «gran acuerdo inmobiliario», y cancela una visita a Dinamarca ante el rechazo de Frederiksen y el entonces Primer Ministro groenlandés Kim Kielsen, quien reitera que la isla «no está en venta». Es la primera ocasión en que públicamente el mandatario estadounidense expresa querer comprar Groenlandia.
- Noviembre de 2024: Tras su reelección, el equipo de Trump incluye la adquisición de la isla en sus objetivos exteriores, presionando para bloquear ventas mineras a China (como Tanbreez, vendida a una firma estadounidense). Líderes europeos, como Frederiksen, mantienen silencio inicial, pero comienzan consultas internas, destacando una crítica a la interferencia económica como herramienta de coerción.
- 22 de diciembre de 2024: Trump declara en Truth Social que el control de Groenlandia es una «necesidad absoluta». Nombra a Ken Howery como embajador en Dinamarca y la Primer Ministra danesa, Mette Frederiksen reitera el rechazo externado en 2019 y el Primer Ministro groenlandés Múte Bourup Egede, afirma que es «nuestra isla”, subrayando la resistencia soberana ante presiones unilaterales.
- 6-7 de enero de 2025: Trump cuestiona la soberanía danesa en Mar-a-Lago; su hijo Donald Jr. visita Nuuk sin invitación, repartiendo gorras MAGA. Los Primeros Ministros Frederiksen y Egede, responden con conferencias conjuntas, rechazando contactos y enfatizando la independencia groenlandesa, criticando esta intromisión como un acto de propaganda neocolonial.
- 13-19 de enero de 2025: Proyectos de ley estadounidenses como H.R. 361 («Make Greenland Great Again Act») y H.R. 1161 («Red, White, and Blueland Act») buscan autorizar la adquisición. Frederiksen se reúne con líderes nórdicos y de la UE; el eurodiputado danés Anders Vistisen insulta a Trump en el Parlamento Europeo, reflejando una creciente indignación europea ante lo que se percibe como bullying geopolítico.
- 26-30 de enero de 2025: Frederiksen consulta con Scholz, Macron y el secretario de la OTAN, Mark Rutte. El secretario de Estado Marco Rubio confirma la seriedad de Trump. La UE emite declaraciones de unidad soberana, invitando a criticar cómo tales amenazas erosionan la cohesión atlántica.
- 4 de marzo de 2025: Trump declara ante el Congreso: «De una forma u otra, obtendremos Groenlandia». Líderes europeos, liderados por von der Leyen, condenan esto como violación al derecho internacional, cuestionando la ética de un aliado que prioriza ambiciones personales sobre principios compartidos.
- 28 de marzo de 2025: El vicepresidente de los Estados Unidos, James David Vance, visita la base militar norteamericana Pituffik sin invitación, acusando a Dinamarca de negligencia, por lo que, la Primer Ministra danesa Frederiksen lo califica de «provocación»; la UE apoya con ejercicios militares, criticando esta intrusión como un acto de intimidación que revela la fragilidad de la OTAN.
- Junio-julio de 2025: Dinamarca lidera «Operación Arctic Light» con aliados de la OTAN, así como los gobiernos nórdicos enfatizan unidad. Trump responde con amenazas veladas, lo cual merece una crítica por escalar tensiones en un contexto de cambio climático global.
- Agosto-diciembre de 2025: Dinamarca invierte en defensa ártica; clasifica a EE.UU. como amenaza potencial. Trump nombra a Jeff Landry como enviado especial, declarando «tenemos que tenerla», con ello, se realizan protestas masivas en Copenhague, y Frederiksen advierte que una toma por fuerza acabaría con la OTAN, destacando el riesgo de fractura aliada.
- 2 de enero de 2026: En un acto de intervencionismo flagrante, EE.UU. lanza una invasión a Venezuela bajo el pretexto absurdo de «liberar al pueblo venezolano» de la opresión, cuando es evidente que el verdadero móvil radica en el control de las vastas reservas petroleras del país sudamericano. Esta acción, que viola principios básicos del derecho internacional, pasa con una nula repercusión mundial, marcada por un silencio absoluto de líderes globales —desde Europa hasta Asia y América Latina—, exponiendo la hipocresía selectiva de la comunidad internacional ante intervenciones de superpotencias. En una reunión posterior en la Casa Blanca con CEOs de petroleras estadounidenses, Exxon declara públicamente que no invertirá en Venezuela porque ya ha sufrido expropiaciones en dos ocasiones previas, revelando cómo los intereses corporativos dictan políticas exteriores y cuestionando la narrativa humanitaria como mera fachada para el extractivismo económico.
- 3-6 de enero de 2026: Trump reitera la necesidad tras ataques en Venezuela; no descarta fuerza nuclear. Líderes europeos (Macron, Scholz, etc.) emiten declaraciones conjuntas oponiéndose, y surgen protestas «Hands off Greenland» en Europa y Groenlandia, criticando la retórica belicista como irresponsable.
- 9-17 de enero de 2026: Trump impone aranceles del 10% (aumentando al 25%) a Dinamarca y aliados. Dinamarca inicia «Operación Arctic Endurance» con tropas de Alemania, Francia, Suecia, etc., y el Presidente Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron, solicita el la aplicación del Instrumento Anticoerción Económica (ACI) de la UE; por su parte, von der Leyen convoca cumbre de emergencia, reflexionando sobre la necesidad de autonomía europea ante hegemonías.
- 18-20 de enero de 2026: Despliegues militares europeos en Groenlandia; senadores estadounidenses intentan bloquear invasión. Trump insiste en «no hay vuelta atrás», y por supuesto que para Rusia, este es un momento de celebración, ya que si hay algo que le ata las manos es la OTAN, y ver divisiones es la cereza del pastel. La UE considera retaliaciones comerciales, criticando esto como un punto de no retorno en relaciones transatlánticas.
- 21 de enero de 2026: Durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Trump anuncia un «framework of a future deal» con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para garantizar «acceso total y permanente» de EE.UU. a Groenlandia y la región ártica, argumentando seguridad contra Rusia y China; adicionalmente, como ya es costumbre, retrocede en las amenazas de aranceles del 10-25% a ocho naciones europeas (incluyendo Dinamarca, Francia, Alemania, etc.), y descarta explícitamente el uso de fuerza militar para adquirir la isla, aunque insiste en negociaciones inmediatas para su control. Esto marca un aparente cambio táctico tras la fuerte resistencia europea, aunque detalles del acuerdo permanecen vagos y podrían involucrar cesión de áreas para bases militares estadounidenses.
- 22 de enero de 2026: Líderes de Dinamarca y Groenlandia responden al anuncio de Trump, insistiendo en que la soberanía no es negociable. La primera ministra Frederiksen y el premier groenlandés Jens-Frederik Nielsen expresan alivio cauteloso por el retiro de tarifas y amenazas de fuerza, pero rechazan cualquier cesión territorial, calificándolo de «línea roja».
- 24 de enero de 2026: En entrevista, Trump describe un plan para obtener «todo lo que queremos», incluyendo soberanía sobre áreas de bases en Groenlandia, modelado en acuerdos históricos, lo cual, intensifica preocupaciones sobre una erosión gradual de la soberanía danesa bajo el disfraz de cooperación estratégica, criticando cómo tales declaraciones perpetúan una narrativa de dominación unilateral disfrazada de alianza.
- 26 de enero de 2026: Trump declara públicamente «victoria» en el asunto de Groenlandia, afirmando que el acuerdo es «mucho más completo para EE.UU”, aunque continúan preguntas clave sobre qué se ha asegurado realmente, con detalles vagos que podrían incluir bases soberanas estadounidenses y restricciones a la perforación rusa. Líderes europeos mantienen cautela, enfatizando que no se ha cedido soberanía, y analistas destacan que esto podría ser un repliegue táctico para evitar una ruptura total en la OTAN.
Estos momentos álgidos ilustran un patrón: Trump alterna entre declaraciones bombásticas y acciones provocativas, mientras la UE responde con diplomacia unificada, ejercicios militares y herramientas económicas, escalando de rechazos verbales a la disuasión concreta, lo cual, nos podría hacer pensar si es que éstas dinámicas en lugar de funcionar de manera tajante, no perpetúan un ciclo de confrontación innecesaria que, al menos hasta el día de ayer mantiene viva la tensión no sólo entre los EE.UU. y Dinamarca / Groenlandia, sino en principio con la Unión Europea y quien o quienes, se quieran sumar al conflicto.
Empero ¿Qué pasaría si Trump lograra adueñarse de la gran isla?
Una anexión de Groenlandia por parte EE.UU. no sería un mero «acuerdo inmobiliario», sino un acto de neoimperialismo con ramificaciones profundas que merecen una crítica ética por revivir lógicas coloniales en una era post-colonial. En primer término, las repercusiones de la Unión Europea serían inmediatas y severas, donde al menos a mi parecer se activaría el Instrumento Anticoerción Económica (ACI) propuesto por el Presidente Macron, permitiendo contramedidas como aranceles en servicios digitales estadounidenses (afectando a multinacionales monstruosas como Amazon y Google, solo por citar dos ejemplos), restricciones a inversiones FDI, exclusión de empresas en licitaciones públicas y suspensiones en protección de propiedad intelectual. Esto podría desencadenar una guerra comercial transatlántica, con pérdidas estimadas en cientos de miles de millones de euros, erosionando la OTAN y fomentando una «autonomía estratégica» europea más agresiva, poniendo en tela de juicio, si la alianza atlántica no es, en realidad, un instrumento de dominación estadounidense.
Al respecto, China, con intereses en minerales raros (como en Kvanefjeld), reaccionaría con críticas a la «hegemonía» estadounidense, potencialmente intensificando alianzas con Rusia en el Ártico y diversificando rutas como la Polar Silk Road, criticando cómo tales acciones occidentales hipócritas ignoran sus propios reclamos soberanos; Rusia, que ve el Ártico como prioridad nacional (controlando el 53% de su costa), celebraría divisiones occidentales, fortaleciendo su Flota del Norte y la Ruta Marítima del Norte, posiblemente ofreciendo apoyo tácito a Dinamarca para contrarrestar a EE.UU., lo cual, reflexiona sobre cómo las ambiciones de uno benefician a rivales geopolíticos.
La explotación de minerales en Groenlandia (tierras raras, uranio, zinc) proporcionaría a los norteamericanos independencia en cadenas de suministro críticas para tecnologías verdes y defensa, lo que le proporciona una enorme reducción a la dependencia que tiene de China, quienes dominan el 90% del procesamiento global; sin embargo, esto aceleraría el cambio climático al intensificar la minería en un ecosistema frágil, con riesgos ambientales globales que critican la miopía extractivista que prioriza ganancias cortoplacistas sobre la supervivencia planetaria.
Respecto a una posible invasión, las consecuencias podrían precipitar una Tercera Guerra Mundial: una acción militar contra un aliado OTAN (Dinamarca) activaría el Artículo 5, fragmentando la alianza y atrayendo a Rusia y China en un conflicto por el control del ártico con escalada nuclear que no debemos descartar derivado de las declaraciones de Trump, y con base en esto, cabría plantearnos lo siguiente ¿El ego de un líder, vale el riesgo de un apocalipsis global?
Merece la pena generar una pausa, para incorporar un tema de paralelismos, y me refiero a que esta crisis nos puede remontar a la Guerra Fría o al colonialismo del siglo XIX, donde reclamos territoriales, desestabilizaron equilibrios globales que marcaron el fin de la “Pax Americana” y el surgimiento de un mundo multipolar fracturado, que bien debería abrirnos los ojos fuertemente para asegurar el cómo la historia se repite cuando no se aprende de ella. Un paralelismo particularmente alarmante lo podríamos notar a simple vista, con el ”Tratado de Guadalupe-Hidalgo” en 1848, mediante el cual, Estados Unidos se apropió del 55% del territorio mexicano (incluyendo lo que hoy es Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Utah y partes de otros estados) tras la Guerra México – Americana, bajo el pretexto de otorgar una «indemnización» de 15 millones de dólares al gobierno mexicano, dejando claramente al descubierto que, esta transacción enmascaraba una conquista militar expansionista. Podemos incluir en este mismo rubro lo sucedido con Venezuela tan solo unas semanas atrás y, que refleja de manera preocupante las ambiciones de Trump con Groenlandia que, por un lado, perpetúa el excepcionalismo estadounidense al justificar la adquisición de tierras soberanas como una «necesidad estratégica»; y por el otro, reduce territorios y pueblos a meros activos financieros, comprando no solo la tierra sino implícitamente a sus habitantes, ignorando sus derechos culturales y autónomos en favor de un imperialismo disfrazado de acuerdo económico que se traduce a 700 mil millones de dólares para la corona danesa y para no dejar fuera a sus ciudadanos, los termina valuando en 100 mil dólares para cada uno.
Finalmente, queda claro que la humanidad tiene una memoria cortoplacista muy fuerte, apenas hace algunos años los norteamericanos pudieron deshacerse de un tipo con alcances brutales y lo volvieron a elegir, que dicho sea de paso, apoyado fuertemente por el voto latino; empero, mientras gran parte de los líderes mundiales y sus ciudadanos dan seguimiento a esta crisis, en México, nuestra presidenta dedica una hora de su mañanera a “presumir” que habló con el Primer Ministro de Corea del Sur, para solicitar su intervención para que el grupo de K-Pop llamado BTS, diera más fechas en el territorio nacional porque hay muchos mexicanos que se quedaron sin boleto; ¿en verdad merecemos políticos de tan poca monta?.
DATO CULTURAL.
Un día como hoy en 1756 nacía en Salzburgo, Austria, el catedrático, compositor, director de orquesta, músico, organista, pianista y violinista Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, simplemente conocido como Wolfgang Amadeus Mozart, quien es considerado como uno de los músicos más importantes e influyentes de la historia, incluso algunos aseguran que es el genio musical de todos los tiempos. Su obra abarcó una gran cantidad de géneros musicales, desde ópera bufa, música sacra hasta sinfonías. Entre sus mayores obras se destacan “Réquiem” (1701), “Die Zauberflöte” (La flauta mágica – 1791) y “Sinfonía Nº 41 Júpiter!”(1788); en 1888 en Washington D.C., Estados Unidos, un grupo de 33 renombrados hombres de diferentes áreas del conocimiento que incluía cartógrafos, exploradores, geógrafos e incluso militares, se reúnen en el exclusivo “Cosmos Club” y fundan la “National Geographic Society” bajo la premisa de “Aumentar y difundir el conocimiento de la geografía”. Entre los nombres más notables se destacan Alexander Graham Bell, Gardiner Greene Hubbard o Chichester Bell. La primera publicación salió a la venta el 22 de septiembre del mismo año con un precio de .50 centavos de dólar; en 1922 fallecía en New York, Estados Unidos, la empresaria, escritora, periodista y reportera Elizabeth Jane Cochran, mejor conocida por su pseudónimo de Nellie Bly, quien fue la primera reportera del periodismo de investigación y que instituyó la figura del periodismo encubierto. Fue una figura sobresaliente en la lucha de los derechos de las mujeres y su nombre se encuentra inscrito con letras de oro gracias al reconocimiento realizado por el “National Women’s Hall of Fame”.
Espero tus comentarios en el correo vmrf@aperturaintelectual.com y recuerda que, en este espacio, las críticas no sólo son bienvenidas, SON NECESARIAS.
Sígueme en mis redes:
Sigue Apertura Intelectual en todas nuestras redes:
Te invitamos a que califiques esta información.
ENTRADAS RELACIONADAS
