POR: LIGIA PÉREZ GARCÍA
Reconstruirse después de una pérdida es un proceso de aceptación, transformación y reconexión, que implica permitirse sentir el dolor, honrar la memoria del ser querido, cuidarse física y emocionalmente, encontrar un nuevo sentido de la vida y buscar apoyo tanatológico si es necesario.
Es fundamental entender que no se trata de volver a ser como antes, sino de construir una nueva versión de uno mismo que integre la pérdida y seguir adelante con amor y propósito.
La reconstrucción después del duelo no se explica solo desde la psicología, ni solo desde la tanatología, se explica en la frontera entre sentido y vínculo, entre lo que se nombra y lo que se siente. Cada persona lo recorre a su propio ritmo y ninguna experiencia es igual a otra.
Algunos puntos para la reconstrucción:
Aceptar y expresar el dolor:
- Permítete sentir todas las emociones sin culpa (tristeza, enojo, rabia, confusión).
- Expresa tus sentimientos a alguien de confianza o en terapia, no los bloquees.
- Concéntrate en tu respiración o cuenta hasta 10 para manejar reacciones impulsivas.
Cuida de ti mismo (autocuidado):
- Mantén hábitos saludables, come bien, duerme lo suficiente, toma agua, haz ejercicio.
- Toma conciencia de tus necesidades.
- Pide a los demás que te den espacio y tiempo para adaptarte.
Encuentra un nuevo significado:
- Honra la memoria de tú ser querido de forma simbólica, buscando un propósito.
- Encuentra gratitud por el tiempo compartido.
- Valora y agradece la vida.
- Haz cambios importantes en tu vida en honor a tú ser querido.
Reconecta con la vida:
- Retoma proyectos personales.
- Valora las relaciones de quienes te rodean.
- Enfócate en las oportunidades que se presentan.
Busca apoyo profesional:
- Un profesional de la salud, puede guiarte de forma adecuada en este proceso, es importante asegurarte que sea una persona que tenga la formación adecuada.
- El acompañamiento tanatológico es fundamental si te sientes estancado o incapaz de seguir tus actividades diarias.
- Busca un grupo de duelo.
Recordemos que el duelo es un proceso adaptativo, personal y único, no hay una duración establecida, ni etapas o fases predefinidas, cada persona lo vive de manera individual.
Reconstruirse no se trata de regresar a ser como eras antes de la pérdida, sino de integrar la pérdida y crecer a partir de ella, con todo lo aprendido. La vida no regresa al punto previo, sino que se reorganiza alrededor de la ausencia.
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