
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Quienes han visitado la ciudad de México, uno de los símbolos más importantes para los mexicanos es sin duda el Ángel de la Independencia que para su creador representaba en realidad la Libertad alada. El autor de la columna fue el Arquitecto Antonio Rivas Mercado quien procrearía a Antonieta Rivas Mercado quien nació en los albores del siglo XX, el 28 de abril de 1900 y al verla recién nacida le dijo: “Tú serás la mujer del siglo XX”.
Desde pequeña Antonieta Rivas Mercado tuvo contacto con intelectuales y artistas, ya que su padre fue director de la Academia de San Carlos. Por ejemplo, conoció a Diego Rivera y cuando tuvo la oportunidad de viajar con su padre a los nueve años a Europa, conoció a Picasso.
Desde que nació a su madre le pareció demasiado “morena” y siempre la reprendía por la personalidad tan inquieta, pero de gran inteligencia y suspicacia precoz, pasaría su infancia al lado de su hermana mayor Alicia y de sus hermanos menores Amelia y Mario. En su casa, en la calle de Héroes de la colonia Guerrero, vivió intensamente los últimos años del régimen de Porfirio Díaz, la Revolución y el México post revolucionario.
Recibió una educación sólida a través de institutrices y los viajes que efectuó desde temprana edad en compañía de su padre, el único hombre de quien recibió un amor, comprensión y apoyo incondicional.
De las anécdotas que se comentan sobre su infancia está la entrada de los zapatistas a la ciudad de México. Entonces Antonieta asistía al colegio Americano y tenía como compañera y amiga a la hija del embajador de Japón, los padres de ambas niñas se habían puesto de acuerdo para turnarse a la hora de entrada ir a dejarlas y a la hora de salida ir por ellas, la ciudad de México era un hervidero de pólvora por la revolución así es que en un momento las calles de la capital habían sido tomadas por los zapatistas y el carruaje del embajador de Japón no pudo pasar a la casa de Antonieta, tuvieron que llevarla a la embajada, para las niñas era un momento divertido por lo que no consideraron peligroso abrir la ventana y desde ahí ver pasar el contingente y saludarlos. Por supuesto que ello causó gran alboroto en la casa pues en una embajada este tipo de muestras estaba prohibido por la guerra.
La otra anécdota de la infancia de Antonieta tiene que ver con el viaje que realizaron ella y su hermana con su padre el Arquitecto Antonio Rivas Mercado a Francia, exactamente en el año de 1909, para fundir lo que sería el Ángel y que estuviera listo para los festejos de conmemoración de la Independencia, como estarían varios meses ahí, el padre de las niñas consideró que debían tener una maestra o institutriz que las llevara a visitar museos, parques y sabedor del talento de Antonieta por el ballet la inscribió en una escuela muy prestigiada en París, cuando el maestro evalúo su capacidad se percató de que si se quedaba a estudiar en su academia en menos de cinco años la convertiría en la prima ballerina de la Ópera de París, pero el Arquitecto Rivas Mercado consideró que su hija era muy pequeña para apartarla de su familia.
Estas anécdotas nos dan una idea de que Antonieta traía desde la infancia el amor por la cultura y las artes; sin duda toda esta experiencia vivida le permitiría llegar a ser la principal mecenas de la intelectualidad mexicana algunos de ellos pertenecientes al grupo de los Contemporáneos (Carlos Pellicer, Bernando Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo, José Gorostiza, Jaime Torres Bodet, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Salvador Novo y Gilberto Owen), fundamentalmente apoyó a escritores y pintores; a ella le debemos la creación del patronato de la Orquesta Sinfónica de México y su principal promotora, del Teatro Ulises y ser una de las precursora del feminismo en nuestro país.
El 11 de febrero de 1931, en la catedral de Notre-Dame de París Antonieta se quitó la vida, muchos aún se preguntan las causas de esa decisión, sólo podemos especular; pudo haber sido la pérdida de la custodia de Antonio, pues había tenido un complicado divorcio con el padre de su hijo, también esta la pérdida de casi todos sus bienes en México (su dinero había sido para apoyar la cultura y las artes en nuestro país), también su situación sentimental.
Pero lo importante, es su legado que se ha preservado hasta la actualidad. Dos libros que recomiendo para saber más de su vida y obra el “Diario de Burdeos” escrito por la propia Antonieta y donde describe su estado de ánimo en los años 1930 y 1931; el otro libro “A la sombra del ángel” escrito por Kathryn S. Blair, es una novela inspirada en la vida de Antonieta Rivas Mercado, ambos libros son magníficos.
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