
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Cada año y desde 1999, se conmemora el 21 de febrero el “Día Internacional de la Lengua Materna”, fecha establecida por la UNESCO como patrimonio intangible de la humanidad, cuyo objetivo es la preservación de todas las lenguas originarias en el mundo.
He vivido en la ciudad de Toluca desde mi nacimiento y siempre he sentido mucho orgullo por los pueblos originarios de estas tierras, por ello me sorprende que aún en la actualidad, muchas personas que viven en el municipio de Toluca no estén enterados que al norte del municipio los otomíes vivan principalmente en tres delegaciones: San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y San Pablo Autopan.
En nuestro país el pueblo otomí se asienta principalmente en los estados de Hidalgo, Puebla, Querétaro, Veracruz, Michoacán, Estado de México, Tlaxcala, Guanajuato, San Luis Potosí y la ciudad de México.
En el municipio de Toluca se tiene la variante hñätho, término que se deriva de dos raíces etimológicas: hñä “hablar” y tho “aún”, por lo que significa “El que haba todavía” o “El que aún habla”. Así como los habitantes de Toluca somos “toluqueños”, hñätho es el gentilicio y nombre de la lengua otomí, fueron los nahuas quienes nombraron como otomí a “quien camina con flechas” o “flechador de pájaros”.
En 2024 tuve la fortuna de tener por compañero de trabajo a Inocente Flores Hernández, traductor de otomí y quien me enseñó algunas frases en su lengua originaria como: ¿Hablas otomí? = ¿Gipädi giñätho?; ¿Cómo te llamas? = ¿Te grahu? ¿Cómo estás? = ¿Gipohtho?; ¡Buenos días! = ¡Te gihats’i!; ¡Buenas tardes! = ¡Tho r ande! y ¡Gracias! = ¡Njamadi!. Es muy importante la pronunciación, recuerdo que me decía que su lengua es gutural, por ejemplo ¡Njamadi! se pronuncia nkjamadi.
Su riqueza cultural no sólo está en su lengua, sino en sus tradiciones, indumentaria y en las artesanías que elaboran: en fibra vegetal encontramos sombreros, tapetes, juguetes y canastas; en lapidaria elaboran molcajetes y metates, el textil está presente en su vestimenta tradicional, que se conforma de calzón y camisa de manta, aunque en la actualidad son pocos los hombres que la utilizan, en cambio las mujeres conservan su indumentaria con el saco (blusa), mandil bordado en punto de cruz, chincuete y rebozo.
En la comida tradicional otomí encontramos platillos como: pescado seco en chile chilaca con masa o tortas de charales en salsa verde con nopales, tamal de haba seca, quelites de corazón de nabo, ensalada de chivatitos, por solo mencionar algunos.
Cuando una lengua desparece, también desparece el patrimonio cultural, por ello este 2026, la UNESCO destaca el papel de la juventud sobre la educación multilingüe y la importancia de contar con sistemas educativos que reconozcan y valoren la lengua de cada estudiante y fomenten la inclusión para mejorar los resultados en el aprendizaje.
En diciembre de 2024 asistí al Festival Navideño en la primaria Valentín Gómez Farías en San Diego de los Padres Cuexcontitlán, y desde el primero al sexto grado, todos los niños cantaron un villancico en otomí, su lengua originaria. El gusto y orgullo de los padres, maestros e invitados era de gran orgullo porque esta escuela es bilingüe y muchas más en la zona norte del municipio de Toluca.
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