Por: Jonathan Hellwig Guerra

Antes de comenzar este artículo, te tengo una propuesta. “Acude a cualquier evento cultural sin pretensiones, te puedes llevar una grata sorpresa”.
Durante años, México a observado como otros países, lugares como las Islas Canarias o Colombia, se convertían en los sets favoritos de las grandes plataformas. Mientras nosotros ofrecíamos paisajes icónicos y un talento técnico de clase mundial, la decisión final de las productoras solía inclinarse hacia donde el balance financiero fuera más amable. El Cash Rebate no era un lujo, era la pieza que nos faltaba.
Hoy, ese panorama ha cambiado drásticamente. El reciente anuncio del incentivo fiscal del 30% del ISR, publicado este 16 de febrero de 2026 en el Diario Oficial de la Federación, no es solo una cifra en un decreto; es un voto de confianza en nuestra capacidad de narrar historias y en el valor económico de nuestra creatividad.
Hay que reconocerlo, establecer un requisito que el 70% sea de proveeduría nacional, garantiza que la derrama económica no sea un «turismo de producción» pasajero, sino una inyección directa a nuestras casas de postproducción, estudios de animación y, sobre todo, a las manos de nuestros técnicos y artistas.
México finalmente ha entendido que para competir con el cash rebate de 45% de Canarias o el 40% de Colombia, no solo necesitábamos dinero, sino una estructura legal que protegiera al cineasta local. Gracias a esta ley, proyectos que antes migraban por falta de presupuesto ahora tienen una razón financiera poderosa para quedarse en casa.
Sin embargo, el incentivo solo es el comienzo. Que las autoridades: no desistan. La implementación administrativa debe ser ágil; el peor enemigo de una producción es la burocracia. Mantengamos este estímulo transparente y accesible para que el beneficio llegue tanto al gigante del streaming como al cineasta independiente que hoy trabajan sus primeros largometraje.
Y a mis colegas cineastas, productores y técnicos: este es el momento. La mesa está puesta. Tenemos la infraestructura renovada de los Estudios Churubusco, un presupuesto de IMCINE que creció un 25% este año y, ahora, el respaldo fiscal para ser competitivos globalmente. El reto ahora es demostrar que nuestra calidad está a la altura de esta inversión histórica.
«Que una producción internacional no llegue con todo y se vaya, sino que aquí se desarrolle todo ese talento mexicano». — con más fuerza que nunca.
Sigamos trabajando. Sigamos filmando. Porque si algo nos ha enseñado la historia del cine, es que las mejores escenas ocurren cuando hay voluntad, talento y ahora, el apoyo necesario. «¡Acción!»
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