Por: Thelma Morales García

Hoy sabemos que la lectura ocupa un lugar primordial en los estudios del hombre moderno. Y que por lo mismo este tema es esencial para alcanzar los hechos que forman una nueva personalidad: así se hizo Sor Juana Inés de la Cruz, también lo hicieron Maquiavelo. Descartes, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Hegel, Kant y Marx.

Que importante debe ser el que inculquemos en los niños el hábito de la lectura sin necesidad de obligarlos, regularmente recomiendo que deben de comenzar a leer lo que les gusta, porque de esta forma podrán ir adquiriendo la necesidad de aprender y disfrutar de la lectura.

La pedagogía le debe mucho al tema de la lectura, por ello el lector es actor importante de la verdadera educación, sin él, no hay pedagogía que valga. Los más grandes genios de la literatura tenían algo en común, el acceso a una biblioteca, recordemos el caso de Sor Juana, cuando nos habla de la gran biblioteca de su abuelo, o el caso de Borges quien desde niño disfrutó de la biblioteca de su padre, lo mismo le sucedió a Goethe.

Existe incluso un verso que habla del gran amor que este personaje de las letras tenía por los libros, me refiero a Francisco de Quevedo (1580-1645), poeta español que en uno de sus sonetos decía: “Retirado en la paz de estos desiertos / con pocos pero doctos libros juntos / vivo en conversación con los difuntos, / y escucho con mis ojos a los muertos. / Si no siempre entendidos, siempre abiertos, / o enmiendan, o fecundan mis asuntos; / y en músicos callados contrapuntos / al sueño de la vida hablan despiertos.”

Es decir que, aunque un escritor haya fallecido, tenemos sus libros para conversar con lo que en ellos plasmó, creó y nos dejó para reflexionar.

Un lector, es ese personaje muy notorio en cualquier reunión, en cualquier aula escolar. Ese que sabe de muchas cosas y no solamente de una. El lector que se hunde en el mar profundo de la mar, de ese mar que es la biblioteca universal

Sin lectores no existirían los libros. “¿De qué me acusan?” decía Sor Juana Inés de la Cruz, en su famosa Respuesta a Sor Filotea “si lo único que he querido saber es la verdad de las cosas, y para ello solamente he tenido la pasión por la lectura,” también recuerda que “…yo despiqué el deseo en leer muchos libros varios que tenía mi abuelo, sin que bastasen castigos ni reprensiones a estorbarlo; de manera que cuando vine a Méjico, se admiraban, no tanto del ingenio, cuanto de la memoria y noticias que tenía en edad que parecía que apenas había tenido tiempo para aprender a hablar.”

La lectura nos ayuda a enriquecer el vocabulario, a la memoria, a concentración, nos hace viajar, impulsa nuestra creatividad.

“En nuestros días, la importancia de la comunicación escrita es equiparable a la de la comunicación oral por su compleja estructura y su potencial ilimitado; sin embargo, la trascendencia de la palabra escrita es única por su capacidad de registro, su permanencia y sus posibilidades de difusión universal. La lectura tiene un papel trascendental en nuestra vida cotidiana, por lo que resulta ineludible plantear la urgencia de un análisis más profundo del que hasta ahora se ha realizado,” nos dice Ladrón de Guevara.

En abril se conmemoran los nacimientos de grandes escritores como Cervantes y Shakespeare, además del fallecimiento de Sor Juana Inés de la Cruz. También el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, por lo que para celebrarlo podemos leer nuestro libro favorito.

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