El duelo en navidad

POR: LIGIA PÉREZ GARCÍA

Cuando se llega a la Navidad atravesando un duelo, en lugar de llegar con emoción se llega con malestar, angustia y preocupación de como se vivirán estas fechas, es un camino desafiante donde se evocarán diferentes tipos de emociones.

Es claro que será una Navidad distinta, llena de nostalgia, la palabra celebración podría ser no tan adecuada en estos momentos, ya que, ¿quién desea celebrar con un dolor tan grande en el corazón?. Tal vez podríamos sustituirla por conmemoración u homenaje, podrían como familia permitirse vivir el recuerdo de su ser querido en estas fechas.

No existe una forma correcta de sobrellevar estas fechas, lo más importante es que cada uno se escuche, piense y analice que quiere y que no, en esta Navidad y comparta con los demás su sentir y como desea vivir estas fechas.

Probablemente, cuando es la primera Navidad, todas las actividades impliquen mucho esfuerzo físico y emocional, desde poner el árbol, la decoración, las compras de los regalos, las reuniones, el intercambio, no es obligatorio que cumplas con todos los requisitos, si te sientes abrumado permite que alguien te ayude o simplemente comparte que este año prefieres no hacerlo, todos lo entenderán.

Como familia, pueden dedicar un momento de la noche para conmemorar a su ser querido, un momento para reflexionar o recordar, algunas sugerencias que pueden llevar a cabo son:

Contar cada uno una anécdota de su ser querido;

• Llevar cada miembro de la familia una foto y contar lo que sucedía en ese momento;

• Cocinar el platillo o postre que más le gustaba;

• Escribir unas palabras de agradecimiento a su ser querido y compartirlas;

• Prender todos una vela y hacer una oración.

Los rituales pueden ayudar a sentir que su ser querido sigue estando de una forma diferente, ya que lo único que no se lleva la muerte es el amor, recordemos que nuestro ser querido nos dejó un legado de amor, unión y agradecimiento.

Es importante que no evitemos las emociones, es natural que se sienta la añoranza, la tristeza, el enojo, que las lágrimas salgan en algún momento, no pasa nada, por el contrario, debemos permitir y validar que cada uno viva, exprese y sienta sus emociones.

El duelo forma parte de nuestra vida, una crisis que hará que nos transformemos y que aprendamos a modificar el tipo de relación que llevábamos con nuestro ser querido.

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