
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Hace años me fue obsequiado por mi querido amigo y maestro Guillermo Fernández (1932-2012) un libro muy especial. “Cien poemas para hablar con Dios en español”, antología de poesía religiosa, preparada por los escritores Raúl Bañuelos, José Brú y Dante Medina, todos ellos excelentes escritores y académicos de la Universidad de Guadalajara.
En el prólogo al que titulan “Hablando con Dios”, los antologadores nos hablan de la enorme responsabilidad que tuvieron para seleccionar a cien poetas de la cultura hispánica que dialogan con Dios, y le preguntan, lo increpan, le exigen respuestas y le hablan del mundo que Él creó.
Grandes poetas fueron elegidos para dicho libro, algunos poemas llegan a conmovernos hasta las lágrimas, pero afortunadamente existen los poetas para ayudarnos a través de las letras a conversar con Dios, con el Ser Supremo, aquél que sin hablar nos escucha y sin decir palabras nos habla.
Entre los poetas se encuentran: Alfonso Reyes, Amado Nervo, Antonio Machado, Carlos Pellicer, César Vallejo, Concha Urquiza, Dámaso Alonso, Efraín Huerta, Elías Nandino, Eliseo Diego, Ernesto Cardenal, Enrique González Martínez, Federico García Lorca, Félix Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Francisco Luis Bernárdez, Fray Luis de León, Gabriela Mistral, Gerardo Diego, Guadalupe Amor, Guillermo Fernández, Hugo Gutiérrez Vega, Jaime Sabines, Jorge Luis Borges, José Emilio Pacheco, José Gorostiza, José Juan Tabalada, José Martí, Juan Gelman, Luis Cernuda, Octavio Paz, Ramón López Velarde, Rosario Castellanos, Salvador Novo, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, Xavier Villaurrutia, por solo citar algunos de los cien que en este libro se compilan.
Entre los poemas que encontré en este libro, hay uno poema cuyo título es “En el nacimiento del Salvador” que de niña sabía de memoria y es de Luis de Góngora y Argote (1561-1627):
“Caído se le ha un clavel / hoy a la Aurora del seno. / ¡Qué glorioso que está el heno, / porque ha caído sobre él!
También el bello verso que escribe Guillermo Fernández en su poema “El Señor”:
“Yo soy el niño más pequeño, / el polizón de la luz / en los jardines de Tu Casa”.
Elías Nandino escribió en “Naufragio de la Duda”:
“Dudo, mi Dios, y sin embargo creo / con el abismo oscuro de mi mente, / que existe tu poder omnipotente / en todo lo invisible y lo que veo.” Otro de los poemas que recuerdo desde la infancia es el de Amado Nervo “Si Tú me dices ¡Ven!”: Si Tú me dices: ¡Ven!, lo dejo todo, / no volveré siquiera la mirada / para mirar a la mujer amada…”
“Cien poemas para hablar con Dios en español”, fue publicado en el 2008 por la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y es un gusto tener un ejemplar como este en mis manos, considero que no debe faltar en ninguna biblioteca.
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