
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Hace años me fue obsequiado el libro “Itinerario Crítico Antología de textos políticos” de Octavio Paz, reflexionando sobre lo que los poetas son capaces de decir, lo que la mayoría de los hombres y mujeres no pueden decir, pero que lo sienten como emociones en toda su plenitud, estos textos son una evidencia de lo que sucedía en los tiempos en los que vivió Paz y que no son muy diferentes a los de hoy en día.
La selección y prólogo de “Itinerario Crítico” estuvo en manos de uno de los ensayistas más destacados de la actualidad, Armando González Torres, quien actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores y quien afirma que Octavio Paz y sus textos políticos son aún vigentes y polémicos.
La enorme capacidad intelectual de Paz lo llevó a realizar tanto crítica literaria como hablar de economía, por ello no le causa extrañeza a González Torres, que sus textos sigan generando reacciones tan viscerales.
Pero enfatizó que este gran poeta tenía valor civil, integridad para hacer mucha política como una obligación moral; cabe destacar que Octavio Paz nunca militó en ningún partido político, por ello tenía la calidad moral para opinar sobre aspectos de la política mexicana. Sin embargo, aunque no militó en ningún partido, desde su juventud estuvo más cercano a la ideología de izquierda.
El propio González Torres nos advirtió en la presentación del libro, que debemos leerlo para que tengamos una imagen integral de Paz, pues en la selección que realizó encontraremos la evolución de sus posturas ideológicas desde la juventud hasta la madurez.
“Itinerario Crítico” –nos dice Armando González– aspira a restituir la inconformidad que caracterizó el pensamiento de Octavio Paz; pero también busca responder ¿Por qué razones y circunstancias un poeta se vuelve referente político y moral de su tiempo? y ¿Cómo se combina la vocación estética con la preocupación cívica?
El libro se divide en tres grandes apartados: Antes y después del laberinto: textos 1931-1967; El 68 y sus alrededores y termina con Final y recomienzo: Textos 1980-1994. De este último apartado concluye el libro con un texto que lleva un título por demás sugerente: “El plato de sangre”, y que se refiere al asesinato de Luis Donaldo Colosio, aquel terrible acto sucedido en Lomas Taurinas.
Con esa voz crítica que le caracterizó toda su vida nos dice: “Sería inútil cerrar lo ojos ante lo evidente: la irrupción de las pasiones sin freno. Todo nos avisa, del levantamiento de Chiapas al crimen de Tijuana, que ha reaparecido entre nosotros el elemento demoníaco de la política. En las luchas entre los hombres, especialmente aquellas que tienen como centro la conquista del poder, la tragedia nunca está ausente.”
Con tan sólo 17 años escribió “Ética del artista” que es el texto con el que comienza esta antología y ahí podemos apreciar lo que entonces pensaba Octavio Paz de cómo debía de comportarse un artista: “Hemos de ser hombres completos, íntegros. Hemos de ser hombres cultos, en el sentido platónico y scheleriano del vocablo. Sólo en esta forma quizá recibamos un día la inspiración que a veces sobrecogía a Nietzsche y que descendió hasta Plotino.”
Lo que hoy se vive en nuestro país es tan terrible que no podemos ser ajenos a lo que sucede, una descomposición de la sociedad en todos los ámbitos, la falta de valores, cuando vemos tantas desapariciones, asesinados en plena festividad de Día de Muertos, nuestra realidad descarnada. Carlos Manzo es una muestra de que buscaba la paz en su municipio y fue asesinado frente a sus conciudadanos.
El gran poeta Federico García Lorca se definió así mismo como un poeta “tan apasionado que quiso luchar por la libertad en todos los frentes, porque la vida no es noble, ni buena ni sagrada.”
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