México frente al frío olímpico

Por: José Carlos Zepeda García

El 2026 será un año cargado de actividad deportiva, de grandes eventos y de justas que captarán la atención mundial. Si bien es cierto que los ecos de la celebración del Mundial de Fútbol han acaparado reflectores, no se puede, ni se debe dejar de lado la realización de otras competencias de alcance global que también merecen atención.

Lo señalo porque este año se celebrará una edición más de los Juegos Olímpicos de Invierno, los cuales, tendrán como sede a Italia. Traer a la conversación estas competencias resulta oportuno, sobre todo porque la semana pasada fue abanderada la delegación mexicana que representará a nuestro país en tierras italianas, un acto simbólico que refrenda el compromiso y el orgullo nacional.

Cabe destacar que esta será la undécima ocasión en la que México participa en unos Juegos Olímpicos de Invierno. La primera fue en 1928 durante la segunda edición de estas justas, celebrada en Suiza, y también la más destacada hasta ahora, cuando el equipo de bobsleigh logró un histórico lugar número 11.

Tras una larga ausencia de 56 años, México regresó a estas competencias en Sarajevo, y de la mano del atleta Hubertus Von Hohenlohe comenzó una nueva etapa en la incursión nacional en disciplinas deportivas invernales, abriendo así camino para futuras generaciones.

En la participación más reciente, Beijing 2022, surgieron nombres que captaron la atención internacional, como Donovan Carrillo y Sarah Schleper, atletas que no sólo compitieron con dignidad, sino que elevaron el perfil de México en disciplinas como el patinaje artístico y el esquí alpino.

Para muchos la pregunta recurrente sobre la limitada participación mexicana en este tipo de competencias, encuentra respuesta en la falta de infraestructura especializada en el territorio nacional. La ausencia de espacios adecuados para el desarrollo de deportes invernales deriva en una escasez tanto de atletas como de entrenadores. No obstante, existen excepciones: en estados como Coahuila es posible practicar esquí y snowboard, y en diversas ciudades del país operan pistas de hielo que permiten el desarrollo del hockey y del patinaje sobre hielo.

Bajo este panorama, resulta pertinente cuestionar a las autoridades deportivas sobre la necesidad de generar más espacios y programas que impulsen estas disciplinas, ampliando las oportunidades de participación y, eventualmente, las posibilidades de competir por medallas.

Para la cita en Milán-Cortina, México contará con la presencia de Donovan Carrillo en patinaje artístico; Allan Corona y Regina Martínez en esquí cross country; y Sarah Schleper, en esquí alpino. Si bien la participación nacional en los Juegos Olímpicos de Invierno no suele medirse en preseas, sino en impacto, cada justa renueva la ilusión de ver a los nuestros trascender y, por qué no, escuchar el Himno Nacional en lo más alto.

Desde aquí, no queda más que desearles el mayor de los éxitos a las y los atletas mexicanos, quienes, aun frente a temperaturas bajo cero, competirán con el corazón encendido y el nombre de México bien alto.

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