El Océano Pacífico; eje silencioso del mundo

20 DE ENERO DE 2026 El Océano Pacífico; eje silencioso del mundo

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

El Océano Pacífico nos obliga a realizar una reflexión sobre la preponderancia del eje olvidado del mundo, por ello, comenzaré este espacio invitando a una pausa, una pausa necesaria para mirar aquello que damos por sentado, pero que rara vez reflexionamos con profundidad. El Océano Pacífico está ahí, ocupando un tercio del planeta, influyendo en el clima, en la economía, en la geología y en la historia humana; empero, la mayoría de nosotros lo reducimos mentalmente a un mapa azul o, peor aún, a una narrativa viral que lo presenta como un espacio aterrador e incomprensible. Nada más alejado de la realidad.

Hablar del Pacífico no es hablar de un accidente geográfico más, es hablar del sistema estructural que sostiene buena parte de la vida moderna. Desde los primeros navegantes, quienes se atrevieron a cruzarlo sin brújulas, hasta los contenedores que hoy transportan la economía global, el Pacífico ha sido testigo, motor y escenario del desarrollo humano.

El Océano Pacífico se extiende entre Asia y Oceanía al oeste y América al este, conectando al norte con el Ártico por el estrecho de Bering y fundiéndose al sur con el Océano Austral. Su superficie ronda los 165 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa aproximadamente un tercio de toda la superficie terrestre; para ponerlo en perspectiva, dentro de éste, caben el Atlántico, Ártico e Índico juntos, y aun así sobraría espacio. No existe otro cuerpo continuo de agua con una escala comparable, tal es su tamaño que baña las costas de cinco continentes: América Central, América del Norte, América del Sur, Asia y Oceanía, Ningún otro océano conecta a tantos territorios con tal diversidad biológica, cultural y económica entre ellos. Se suele decir, de forma ilustrativa, que cinco lunas alineadas cabrían dentro de la extensión máxima del Pacífico; empero, más allá de la exactitud geométrica, dicha imagen sirve para recordar que estamos ante una escala que rebasa por completo la intuición humana.

En términos de volumen, el Pacífico contiene cerca de 710 millones de kilómetros cúbicos de agua, lo que equivale a aproximadamente 7.1 × 10²⁰ litros. Una cifra tan grande que pierde sentido sin comparación, de tal suerte que si enumeramos los tres países con mayor consumo anual de agua dulce —China, India y Estados Unidos— consumen en conjunto varios billones de litros por año. Si el agua del Pacífico fuera potable (que por supuesto no lo es), podría abastecer a toda la humanidad durante millones de años y sin el afán de entrar en comparaciones tecnológicas fantasiosas de que en algún momento la humanidad podrá encontrar la mejor manera de desalinizar el agua, lo que en realidad intento es dejar evidencia de la escala real del océano frente al consumo humano.

Su temperatura superficial promedio ronda los 19 °C, aunque este valor oculta extremos: aguas ecuatoriales que superan los 28 °C y regiones polares cercanas al punto de congelación; esta variabilidad térmica, convierte al Pacífico en un regulador climático global, responsable de fenómenos como El Niño y La Niña.

Existe una narrativa profundamente eurocentrista que sugiere que el Pacífico comenzó a existir cuando Europa lo descubrió; sin embargo, no hay nada más falso que ello, ya que, miles de años antes, los pueblos austronesios (del 3000 al 1500 a.C) y los polinesios (del 1500 a.C al 1200 d.C.), ya lo navegaban con una precisión que aún hoy sorprende a antropólogos y oceanógrafos, por ello, podemos asegurar que fue navegado antes haber sido nombrado.

Cuando pasamos por las aulas de la primaria, nos enseñaron que los primeros navegantes cruzaron miles de kilómetros guiándose por las estrellas, el patrón de las olas, el comportamiento de las aves y cambios sutiles en el color del agua, pues bien, fueron estos valientes navegantes quienes comenzaron la travesía de lidiar con el mar, y esto los llevó a colonizar Aotearoa (Nueva Zelanda), Hawái, Rapa Nui y Tahití sin mapas ni instrumentos modernos.

Existían rutas, existía intercambio y existía conocimiento, los primeros productos que se comerciaban, fueron conchas, herramientas de obsidiana, plantas domesticadas y por supuesto, quizás lo más importante, conocimiento. El Pacífico, lejos de ser un vacío, era una red viva de conexión humana.

Cuando Europa comprendió que América no era el final del mundo, sino la antesala de otro océano, la historia cambió para siempre. El Pacífico se convirtió en el puente entre América, Asia y Europa.

La ruta del Galeón de Manila unió durante más de dos siglos a Filipinas con Acapulco, transportando especias, porcelana y seda hacia América, y plata americana en la vía contraria, lo que convirtió esta ruta en el primer sistema comercial verdaderamente global.

Un momento de suma relevancia de este océano se presentó pocas semanas después del estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa ya que, debemos recordar que el 28 de julio de 1914 y, bajo el pretexto del “asesinato de Sarajevo” que no fue otra cosa que el asesinato del heredero al trono, el  archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría, y de su esposa Sofía Chotek, en la ciudad de Sarajevo, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en manos del joven nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip a quien, se le ligaba con tener fuertes vínculos con las cúpulas nacionalistas serbias que buscaban la independencia de territorios eslavos bajo dominio austrohúngaro, por lo que el imperio utilizó el atentado como justificación política y diplomática para presentar un ultimátum extremadamente severo a Serbia, diseñado de tal manera que, fuera casi imposible de aceptar en su totalidad, por lo cual, ante el rechazo parcial de Serbia, Austria-Hungría declaró la guerra; empero, el verdadero motivo fueron diversas tensiones entre las alianzas existentes, por un lado la “Triple Entente” que reunía a Francia, Reino Unido y Rusia, y por el otro lado la “Triple Alianza” que congregaba Alemania, Austria-Hungría e Italia, así como, nacionalismos exacerbados en los imperios austrohúngaro, otomano y ruso, adicionalmente se agregaba que, en la región de los Balcanes, la idea de una “Gran Serbia” chocaba directamente con los intereses de Austria-Hungría, y si esto no fuera poco, Alemania y Francia mantenían una rivalidad abierta desde la guerra franco-prusiana (1870–71); de tal suerte que, mientras Europa vivía momentos convulsos, de este lado del mundo, los Estados Unidos encontraron un momento preciso para invadir Colombia y apoyar militar y políticamente a Panamá, que había conseguido su independencia en 1903 para que en dicha región se concretara la construcción del Canal de Panamá que permitiría conectar el Océano Atlántico con el Pacífico, el cual, fue inaugurado el 15 de agosto de 1914.

Hoy en día, más del 60 % del comercio marítimo mundial cruza el Pacífico; alimentos, electrónica, energéticos y manufacturas, dependen de rutas que conectan Asia con América en trayectos que oscilan entre 12 y 20 días, de suerte tal que, buena parte de nuestra vida cotidiana —desde un teléfono móvil hasta los alimentos que consumimos— se pueden comercializar gracias a este océano.

Una de las características principales que se suele decir sobre este Océano, es que es el más grande; sin embargo, también debemos agregarle que es el más profundo, y dentro de su gran profundidad, encontramos la Fosa de las Marianas, la cual, cuenta con el punto más profundo del planeta denominado “Challenger Deep” (Abismo Challenger), contando con 10,9 kilómetros de profundidad, y que solo para poner en perspectiva, si pudiéramos arrancar el Everest desde su base y voltearlo para encajar su cima en el Challenger Deep de la mencionada fosa, podríamos percatarnos que todavía quedarían poco más de 2,000 metros de agua oceánica para llegar a la superficie marítima. Algunos datos interesantes de este abismo, es que obtuvo su nombre por el barco que lo descubrió en 1875 que era el HMS Challenger. Al contar con tal profundidad, la presión es extrema, la luz inexistente y es uno de los entornos más inexplorados y hostiles de la tierra.

Otro punto de interés sobre el Pacífico, es la existencia del denominado Punto Nemo, (en latín la palabra Nemo se traduce como Nadie); empero, el nombre real es Oceanic Pole of Inaccessibility (Polo de Inaccesibilidad Oceánica) que simboliza el aislamiento extremo: el lugar del océano más alejado de cualquier tierra firme y se encuentra en las coordenadas 48°52.6′ Sur, 123°23.6′ Oeste, por lo que se ubica aproximadamente a 2,688 kilómetros de distancia de los tres puntos de tierra más cercanos, siendo Ducie Island (parte de las Islas Pitcairn) – al norte, Motu Nui (islote frente a Isla de Pascua) – al noreste y Maher Island (cerca de la costa de Marie Byrd Land, en la Antártida) – al sur, por lo que es muy común que puedas escuchar que lo más cercano a este punto de referencia oceánico es la International Space Station (ISS) / Estación Espacial Internacional, que se encuentra a 400 kilómetros de altura, lo cual, es parcialmente cierto ya que, para que esto suceda tendría que encontrarse exactamente sobre este punto en línea recta, de lo contrario conforme fuera moviéndose la distancia incrementaría sustancialmente

El Pacífico está rodeado por el llamado Cinturón de Fuego, una zona donde convergen múltiples placas tectónicas y allí se concentra cerca del 90 % de los terremotos del planeta y aproximadamente el 75 % de los volcanes activos; empero, una idea errónea es asegurar que el océano provoca terremotos y tsunamis, en realidad, éstos son consecuencia del movimiento de placas. Un tsunami no es una ola gigante, sino una serie de ondas generadas por el desplazamiento súbito de grandes volúmenes de agua, usualmente por sismos submarinos, y en este tenor, han sido registrados tres Tsunamis de grandes dimensiones, siendo el de Japón en el año 1700, Chile en 1960 y Tohoku en el 2011; por cuanto corresponde al asunto de los volcanes, existe la creencia de que los volcanes del Cinturón de Fuego se activan en cadena, y la ciencia es clara: no existe evidencia de una reacción global en cadena, solo en contextos regionales muy específicos pueden observarse influencias locales.

Debido a esta característica, han proliferado post, publicaciones o videos en redes sociales que con la prioridad de conseguir vistas, muestran al Océano Pacífico como la pesadilla de nuestro planeta, como aterrador y aunque en su extensión es cotidiano que sucedan ciertos desastres naturales, debemos recordar que es completamente lógico si partimos del punto que una tercera parte de la tierra es propiedad de este vasto océano por lo tanto, proporcionalmente debería contar con al menos 1 de cada 3 sucesos de esta naturaleza que se presenten en el planeta; empero, por su dinamismo, influencia e inmensidad, el miedo surge cuando se sustituye el conocimiento por la simplificación.

Finalmente, comprender el Pacífico es comprender el clima, la economía, la historia y los límites de nuestra civilización. más que un océano, es el eje sobre el cual gira buena parte del mundo moderno, y quizá, en tiempos donde lo inmediato domina, detenernos a pensar en algo tan vasto, sea un ejercicio indispensable de humildad intelectual.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1486 en Córdoba, España, el almirante, cartógrafo, gobernador general de la Indias Occidentales, navegante y virrey genovés Christophorus Columbus, se presenta ante los Reyes Católicos quienes aceptan tomarlo a su servicio para navegar hacía lo que el aseguraba eran las Indias y que finalmente lo que conseguiría era el descubrimiento del nuevo mundo, América; en 1993 fallecía en Tolochenaz, Suiza, la actriz belga naturalizada británica, Audrey Kathleen Ruston, mejor conocida como Audrey Hepburn quien, participó en 34 producciones para cine y televisión, siendo nominada en 49 ocasiones, ganando 25 de ellas incluyendo el premio Oscar como Actriz Principal en el largometraje “Roman Holiday” (La princesa que quería vivir – 1953); en 2009 en Washington D.C., Estados Unidos, el Capitolio se convierte en la sede para la toma de protesta del abogado, internacionalista y politólogo perteneciente al partido demócrata Barack Hussein Obama quien genero una expectación sin precedentes al ser el primer ciudadano de color en ocupar la Casa Blanca. Fue el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos y generó una ola de esperanza para enfrentar una de las mayores crisis económicas de los últimos 70 años.

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