
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Un epistolario, es una correspondencia que durante un tiempo determinado se escribió entre dos personas. También las cartas son resultado del alejamiento entre quienes tienen un vínculo familiar, de amistad o de algún otro tipo y que desean mantenerse en contacto para intercambiar puntos de vista sobre aspectos de la vida personal y en otros casos sobre cuestiones mercantiles o de negocios. Aunque la modernidad ha desplazado en gran medida el enviarles cartas a familiares —ahora escribimos a través del correo electrónico, facebook y Twitter—, me parece importante recordar algunos de los libros que contienen las cartas de algunos personajes de la literatura y la historia.
“Yo nunca vi las cosas de México por mis propios ojos, sino por los tuyos, así es que ahora no distingo nada.” Estas líneas aparecen en una carta enviada a Pedro Enríquez Ureña por parte de Alfonso Reyes en 1911, en los inicios de la Revolución Mexicana. Gracias a la correspondencia que sostuvieron durante casi una década estos dos grandes personajes de la literatura latinoamericana; podemos acercarnos a la vida que en esos tiempos se desarrollaba; como los inicios del Ateneo de la Juventud, quiénes eran sus autores favoritos, qué tipo de libros leían y un sin fin de temas que encontramos en las cartas que cada uno se envía.
Es precisamente Henríquez Ureña quien nos habla del envío de una carta “Yo concibo la correspondencia como placer, mucho más que como desahogo.” Varias de estas cartas se encuentran compiladas en el libro“ Alfonso Reyes Pedro Enríquez Ureña Correspondencia 1907-1914” editado por el Fondo de Cultura Económica.
Otro libro muy especial, es el de “Querida Brenda” (Cartas a Brenda Venus) de editorial Seix Barral, donde en los últimos cinco años de vida, Henry Miller (en ese entonces tenía 84 años) le escribe un centenar de cartas a su último gran amor: Brenda a quien ella sólo consideraba como amigo. Aunque este epistolario de Henry Miller a Brenda suma aproximadamente 1500 cartas —a veces le escribía tres cartas en un mismo día—, la mayoría para mostrarle su amor y pasión, aquí sólo citaré un fragmento que me llamó la atención, porque en una de las cartas el escritor habla sobre la pésima relación que tuvo con su madre; en dicha carta le comenta a Brenda que tuvo un sueño donde él estaba muerto y su madre lo llamaba: “Mi madre viene hacia mí con aspecto radiante. Parece muy joven. <<Oh, Henry>>, dice, <<te espero desde hace mucho tiempo. ¿Qué te ha retenido en la tierra durante todos estos años?>> (Es la primera vez que oigo a mi madre pronunciar palabras cariñosas). Me siento sofocado por la emoción. <<Madre>>, es todo lo que alcanzo a decir. Entonces descubro que las lágrimas corren por mis mejillas.”
En una carta, podemos manifestar nuestros pensamientos, existen muchos libros que se han publicado con los epistolarios de la relación entre personajes de la historia universal, pero pensaba que importante son estas cartas pues podemos ver su ortografía, su tipo de letra y acercarnos un poco más a la persona. Eso es precisamente lo que logran las cartas, regresarnos a los tiempos pasados, incluso para saber lo que nosotros pensábamos en esos tiempos, cómo nos expresábamos y cuáles eran nuestras preocupaciones o alegrías.
Por cierto, hace algún tiempo encontré que el 7 de febrero es la fecha establecida como el “Día de mandar una carta a un amigo”, nadie sabe como se estableció dicha celebración, pero si ustedes buscan este día está marcado con esa conmemoración y existen páginas que promueven el envío de cartas a un amigo, mostrando con datos curiosos como: Según la neurociencia, las palabras tienen mayor credibilidad si las escribimos en manuscrito, en vez de hacerlas por tipeo y que de acuerdo a diversos estudios las personas que escriben cartas a mano suelen ser personas reflexivas.
A mí me gusta escribir cartas de puño y letra, la más reciente fue entregada el pasado 2 de diciembre de 2025 a mi mamá con motivo de su cumpleaños. Entonces escribir una carta a mano no solo simboliza es un gesto de afecto, sino que estimula el cerebro y fortalece la memoria, por eso considero la importancia de que no perdamos la costumbre de escribir cartas, en ellas sentiremos más cercano al ser amado, incluso si rociamos las hojas con nuestro perfume favorito, eso no lo encontraremos en un medio electrónico, y quien sabe, si algún día nuestras cartas puedan ser parte de la historia.
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