
POR: THELMA MORALES GARCÍA
Edmundo de Amicis fue reconocido como un apasionado patriota que motivó a través de su obra, la sensibilidad de quien lo leía. También se destacó como narrador y periodista; fue mundialmente conocido gracias a su obra “Corazón” (Cuore) realizada en 1886 y escrita a modo de diario escolar, de ahí el éxito que tuvo. Años más tarde fue traducida a casi todos los idiomas y fue llevada al cine y después a la televisión y a las tiras cómicas.
Tal vez de todas las narraciones escritas a modo de diario, la que más me impresionó cuando era niña, fue la del pequeño vigía lombardo, muy presente tengo en mi mente el dibujo de un niño trepado en un árbol desde donde vigilaba la llegada del ejército austriaco que entonces estaban en guerra contra los italianos a quienes este pequeño vigía, brindaría un servicio enorme como todo buen patriota.
Este hermoso niño al que refiere Amicis de cabellos rubios, grandes ojos azules y con aire descarado; ofreció sus servicios a los soldados italianos sin pedir nada cambio —¡Si yo soy Lombardo!—, después de informar todo lo que estaba sucediendo a media legua de ahí, fue descubierto por los enemigos y fue muerto por una bala en el pecho, el sargento viendo su valentía decidió sepultarlo con todos los honores de guerra; en el camino el pequeño cadáver envuelto en la bandera tricolor, fue cubierto de flores y todos los soldados lo saludaban al pasar, su rostro pálido pero sonriente, parecía escuchar esos honores y su alegría mostrada en su rostro sin duda era por haber podido dar la vida por su patria.
En el libro al que hago referencia, fue publicado por la Dirección Editorial de la Secretaría de Educación Pública, en 1925, México, D. F. y cuenta con un estudio introductorio sobre el “Corazón” de Edmundo de Amicis. Este estudio obtuvo el primer premio en un concurso pedagógico abierto por la Dirección General de la Enseñanza Normal en 1908, a raíz de la muerte del escritor italiano (murió un 11 de marzo de 1908), y como una manera de glorificar su memoria; el autor de dicho trabajo premiado fue el Dr. J. M. Puig Casauranc y que era en aquellos días, estudiante del tercer año de Medicina.
En el estudio introductorio Puig Casauranc se pregunta: “¿La obra de Amicis es de alcances pedagógicos? Evidentemente. Amicis, por una síntesis admirable que obliga a hacer a sus lectores infantiles, logra que en ellos nazcan las ideas generales más complejas, más elevadas, de más trascendencia para la evolución de su intelecto, ideas que van impregnándose en sus almas hasta formar parte integrante de su psiquismo, sin esfuerzo, sin cansancio, casi de un modo inconsciente. Para juzgar a un poeta, saber sentir. Para juzgar a un maestro, saber enseñar. Amicis en todas sus obras fue en poeta; en Corazón fue un maestro.”J. M. Puig Casauranc, septiembre de 1908.
Recordemos que el propio Amicis en el prólogo dice que dedica esta obra a los chicos de nueve a trece años, pues es la edad en que el espíritu entra de lleno en evolución. Y lo cito cuando habla de su hermosa obra: “Al leer el Diario de un niño, como a un conjuro mágico, retrocede la imaginación hasta los años de la infancia; se vuelve a ver la cara amable del maestro; se escuchan las risas de compañeros ya olvidados; surge toda una época de días felices, de regocijos sanos, de inquietudes pueriles, y el recuerdo, disipando las congojas continuas, las envidias, los odios, las luchas todas de la vida, hace aparecer en los labios marchitos por el mentir diario a que obliga la existencia, una sonrisa vivificadora de alegría pura, y en los ojos, cansados de contemplar miserias y de llorar penas, se forma como una tela opaca que mucho se parece a una lágrima, a una lágrima que arranca el contraste de lo que se es ahora, ya hombre, y de lo que se era entonces, cuando se iba a la Escuela.”
En otra de las narraciones que muy bien recuerdo, es aquella en la que habla sobre el Amor a la Patria y donde parece que el propio Edmundo de Amicis se pregunta: “¿Por qué se ama a Italia? ¿Por qué quiero a Italia?… Amo a Italia porque mi madre es italiana; porque la sangre que corre por mis venas es italiana; porque italiana es la tierra donde están sepultados los muertos que mi madre llora y los que venera mi padre; porque la ciudad donde he nacido, la lengua que hablo, los libros que me instruyen, mi hermano, mi hermana, mis compañeros, el gran pueblo en que vivo, la bella naturaleza que me rodea, todo lo que veo, lo que adoro, lo que estudio, lo que admiro, es italiano…”
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