Por: Jonathan Hellwig Guerra

Antes de comenzar este artículo, te tengo una propuesta. “Acude a cualquier evento cultural sin pretensiones, te puedes llevar una grata sorpresa”.
A lo largo de estas semanas, hemos analizado los números de nuestra taquilla local. Hemos hablado de los retos del cine mexicano para reconquistar sus propias salas. Sin embargo, si hay un escenario donde la cinematografía nacional no conoce de crisis ni de fronteras, es bajo los reflectores de Hollywood.
Desde que la pandemia sacudió a la industria global, el mundo del cine tuvo que reinventarse. Pero en medio de esa incertidumbre, algo ha sucedido: el talento mexicano subiendo al escenario de los premios Oscar. Hagamos un recuento de orgullo y memoria sobre aquellos compatriotas que, del 2021 a nuestro presente en 2026, nos han recordado que nuestra capacidad creativa es, literalmente, nuestro mejor talento.
Cuando las salas de cine apenas comenzaban a reabrir, tres mexicanos nos recordaron la importancia del audio. Jaime Baksht, Michelle Couttolenc y Carlos Cortés hicieron historia al ganar el Oscar a Mejor Sonido por Sound of Metal (El sonido del metal). Su trabajo no fue un simple adorno técnico; nos permitió experimentar la sordera.
«La animación es cine, no es un género para niños». Con esta bandera, Guillermo del Toro subió al escenario para recibir el Óscar a Mejor Película de Animación por su oscura, poética y artesanal versión de Pinocho. Este triunfo fue también una victoria para los animadores del Taller del Chucho en Jalisco, probando que el stop-motion hecho por manos mexicanas.
Hace apenas unos días, México volvió a dejar su huella, consolidando su dominio en los apartados técnicos y visuales:
- La estética del monstruo: La colosal adaptación de Frankenstein de Guillermo del Toro se alzó con tres premios Oscar en categorías técnicas. Aunque los premios principales tomaron otros rumbos, la Academia se rindió ante el inigualable diseño de producción y la construcción de mundos que caracterizan al cineasta tapatío.
- El poder del talento joven: El animador guerrerense Cruz Contreras Mastache sigue sumando triunfos a su brillante currículum. Este 2026, formó parte del equipo detrás de Las guerreras K-Pop, cinta que se coronó como la Mejor Película Animada. Cruz es el ejemplo perfecto de que el talento joven mexicano es una pieza fundamental en las producciones más innovadoras a nivel global.
Ahora para no restar importancia a trabajos destacados, tan solo estar nominado es un triunfo. Rodrigo Prieto, cuya lente fue nominada a Mejor Fotografía en 2024 por Killers of the Flower Moon, o el salto audaz de Carlos López Estrada, nominado en 2022 a Mejor Película Animada por Raya y el último dragón.
La Reflexión Final: Lo anterior es un llamado a la acción. Somos buenos ingenieros de sonido, animadores, fotógrafos; tenemos una muy buena óptica, el cinescopio nos llego muy pronto, ¿qué estamos haciendo para retener y nutrir ese talento aquí en casa?
Los Oscar nos demuestran que el mexicano tiene el talento, la disciplina y la visión para dominar la industria global. Ahora nos toca a nosotros, como público, creadores y exhibidores, construir en México una industria a la altura de sus gigantes.
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