El guion: lo que el cine mexicano necesita para generar taquilla

Por: Jonathan Hellwig Guerra

Antes de comenzar este artículo, te tengo una propuesta. “Acude a cualquier evento cultural sin pretensiones, te puedes llevar una grata sorpresa”.

Hay una verdad incómoda que productoras, directores y fondos de inversión deben enfrentar: producir mucho no significa conectar. Cerramos el 2025 con un volumen histórico de 110 películas mexicanas estrenadas, pero arañando apenas un doloroso 4.5% de la taquilla total. En el arranque de este 2026, respiramos un poco mejor con un 6.3% de cuota de mercado. Sin embargo, cuando desmenuzamos el comportamiento de cada película en las salas, el diagnóstico es innegable: nuestro talón de Aquiles no es la falta de talento técnico ni de presupuesto, es la debilidad de nuestros guiones.

El estreno bien, pero ¿la segunda semana?

La taquilla es el juez y aunque una buena campaña de marketing o un elenco lleno de garantiza la venta de boletos el primer fin de semana, lo que sostiene a una película en cartelera es única y exclusivamente el guion y el boca a boca.

Miremos los datos duros que nos dejó la cartelera:

Esto nos dicen algo vital; no se perdonan tramas predecibles, personajes planos o resoluciones flojas.

Cuando la historia manda, la taquilla responde

En contraste, cuando el guion se trabaja con rigor, originalidad y respeto por la inteligencia del espectador, los números cambian drásticamente.

Escribir es gratis, filmar es caro

El cine mexicano no puede (ni debe) competir económicamente contra los 200 millones de dólares que cuesta hacer una franquicia estadounidense. Nuestro superpoder no está en los efectos visuales generados por computadora, debe estar en la página en blanco.

Es momento de dejar de filmar primeros o segundos tratamientos de guion solo por cumplir con las fechas de un fondo de inversión. El desarrollo de una historia es la etapa más barata de la producción, pero es la que determina el 90% del éxito en taquilla.

No necesitamos producir 110 películas al año si 90 de ellas van a desaparecer en su segunda semana. Necesitamos historias que duelan, que hagan reír a carcajadas, que asusten de verdad y que reten al espectador. El público mexicano ya nos demostró que tiene sed de ir al cine; ahora nos toca a nosotros darles historias por las que valga la pena quedarse hasta los créditos.

Acción!

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