Por: Thelma Morales García

Fernando Gamboa (1909-1990) es reconocido como el padre de la museografía mexicana, además de promover el arte mexicano en todo el mundo. Guillermo Tovar historiador mexicano decía que: “A Gamboa le gustaba revelar el aspecto desconocido de las cosas. Su mayor fascinación era la de mostrar y sorprender con todo aquello que en otro momento había descubierto. A eso dedicó casi toda su vida, a exponer y recrear lo bello y el arte, para beneficio de muchos. Su obra resultó efímera. Sus creaciones duraron tanto como el tiempo que sus exposiciones se mantenían abiertas para el público. Pero su esfuerzo no fue en vano; gracias a Gamboa, muchísimas personas de México y del mundo conocieron y valoraron aspectos esenciales de nuestro ser y nuestra cultura.”
Pero un acontecimiento sucedido el 9 de abril de 1948 en Bogotá, Colombia, nos hizo admirar su compromiso con el patrimonio artístico de México. Este hecho fue conocido como “El Bogotazo”; en ese tiempo Gamboa se desempeñaba como Subdirector General del Instituto Nacional de Bellas Artes y había llevado ocho cajas con la obra de lo más representativo del arte mexicano, ya que se iba a realizar la exposición “Cuatro siglos de Arte Mexicano”, la cual no se llevaría a cabo por el asesinato del líder del Partido Liberal Colombiano Jorge Eliécer Gaitán, lo que provocó múltiples disturbios en las calles y edificios incendiados.
Cuando Gamboa se enteró, se dirigió al Palacio de Comunicaciones donde se encontraban las obras y sin medir el peligro ingresó con varias personas que le ayudaron a poner a salvo las cajas, mismas que custodió por casi tres días sin agua, ni comida hasta que pudo sacarlas de ahí y llevarlas a un lugar seguro. Este hecho fue conocido mundialmente y en nuestro país Jaime Torres Bodet lo llamó “Héroe del Bogotazo”. En 2009 con motivo del Centenario de su nacimiento, se realizó en el museo Mural Diego Rivera la exposición “Fernando Gamboa, arte en riesgo”, donde se exhibieron las obras que en 1948 no pudieron ser expuestas por el lamentable suceso.
De esta experiencia, una vez que regresó a México, le rindieron un homenaje por salvar de las llamas obras como: Juan Cordero, Hermenegildo Bustos, Luis Coto, José María Velasco, Joaquín Clausell, Gerardo Murillo Dr. Atl, Francisco Goytia, José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Raúl Anguiano, José Chávez Morado, Rufino Tamayo, Julio Castellanos, entre otros. En su discurso de agradecimiento dijo: “Quien goza del privilegio de vivir y comprender el clima heroico en que se produce el arte mexicano […] no puede menos que tratar de defenderlo con la misma intensidad espiritual de quienes lo produjeron, así se trate de preservarla del riesgo de un siniestro o de las amenazas de la intolerancia. Es lo uno poner a salvo su materia; lo otro equivale a mantener la libertad, única condición de su existencia.” José Chávez Morado realizó un grabado con la imagen de Fernando Gamboa salvando las obras del fuego, que ilustró el corrido de Isabel Villaseñor donde narraba lo sucedido.
En 1980 un grupo de artistas e intelectuales le realizaron una comida homenaje, en ese evento Octavio Paz leyó su discurso donde reconocía todas las aportaciones que había hecho a lo largo de su trayectoria: “En 1972 nuestro Gobierno tuvo la buena idea de nombrarlo director del Museo de Arte Moderno de nuestra ciudad. Desde entonces Gamboa ha organizado 183 exposiciones. Con Gamboa nace la museografía mexicana en el campo de arte. Desde su origen, la museografía ha estado ligada a la historia, ya que nació de la necesidad de preservar las reliquias del pasado. La historia mantiene relaciones sutiles con el tiempo. Es una ciencia, un arte y una técnica –todo junto– que consiste en la presentación del pasado. En el caso de la museografía, esta presentación comprende también el arte de nuestros días, el que se hace ante nuestros ojos. Ahora bien, a diferencia de la historia, que se sirve preferentemente del lenguaje, que es siempre temporal, la museografía es la presentación espacial de un trozo del tiempo vivo: la obra de arte. En esto consiste su esencia o naturaleza.”
Fernando Gamboa fallece el 7 de mayo de 1990 en la ciudad de México, en ese momento seguía muy activo profesionalmente era el Director de Fomento Cultural Banamex; también era Director General de Museos en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; pertenecía a la Fundación Dolores Olmedo Patiño, y al Consejo de la Crónica de la ciudad de México, entre otros.
El pasado sábado 9 de mayo en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, Jalisco, recibí el Galardón Nacional al Mérito Museístico “Fernando Gamboa”, por mi trayectoria de casi 25 años dedicada a los museos del Estado de México, me siento muy honrada por el Colegio Mexicano de Profesionales de la Cultura el distinguirme representando a mi Estado, compartiendo dicho Galardón con personajes destacados por la ciudad de México, Juan Coronel Rivera y Walter Boelsterly Urrutia; por Jalisco, María Fernanda Matos Moctezuma y Patricia Urzúa Díaz; por Nayarit, Gabriela Gutiérrez Ortiz; por Nuevo León, Gloria Treviño Delgado y por Zacatecas, María Rosa Franco Velasco.
Llevar este galardón que se entrega por primera vez, hace comprometerme aún más con mi vocación de vida: el arte y la cultura, por lo que las palabras de Fernando Gamboa son tan actuales que prevalecen para que “No olvidemos que en el mundo de hoy, que apunta cada vez más hacia la conducta programada de la humanidad, la única posibilidad de libertad de conciencia es el arte. ¡Viva el arte! ¡Vivan sus creadores!” Fernando Gamboa, 1980.
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