Por: Thelma Morales García

Escribir estas líneas en la semana que en nuestro país se conmemora el Día del Padre, me hizo reflexionar sobre lo vivido con mi propio padre quien falleció el 19 de julio de 2011.
Hace años un título llamó mi atención “Orfandad” de Federico Reyes Heroles, un libro que plantea un texto histórico, biográfico y autobiográfico que escribió sobre su padre, a 30 años de su muerte.
Parece en este libro que estamos dialogando con el hijo de una manera tan profunda que nos conmueve, porque habla desde su corazón y nos transmite el dolor de ver cómo poco a poco se va extinguiendo la vida de su padre y nos relata: “La tarde del primero de marzo de 1985 recibí una llamada. Era mi padre. Necesitábamos platicar todos. El tono no era normal. Todos implicaba los tres miembros de la familia: mi madre, Jesús mi hermano y yo. Un par de horas después nos reuníamos en su habitación. Tenía un cigarro en la mano y su rostro mostraba una tristeza profunda. Sin más nos dijo, me voy a morir.” Falleció a los 63 años el 19 de marzo de 1985, en Denver, Colorado, Estados Unidos donde se realizaba un tratamiento médico.
Este libro más que un homenaje a su padre es un acto de sinceridad, por lo que uno se siente tan cercano a la figura del hombre que también fue una figura pública muy destacada, y que por esa razón para el hijo se vuelve compleja: “Nací en 1955. Mi padre murió en 1985. Yo tenía treinta años, era un hombre joven, pero ya un hombre casado con mi compañera de vida: Beatriz… En el 2015, ambos, mi padre y Reyes Heroles, cumplen años de habernos dejado. Utilizo la primera persona del plural porque ni yo ni nadie es dueño de la figura pública que muchos siguen recordando… A mi vez me acerco a la edad en la que él murió. Nadie se puede reclamar huérfano por perder a su padre a esa edad… Pero hoy algo me queda claro: la muerte de mi padre marcó mi orfandad.”
Al leer este libro vamos descubriendo a ese padre que puede ser el padre que todos hemos tenido y que como la vida misma, hay épocas buenas y malas; al ir creciendo los hijos empezamos a buscar nuestro propio camino o personalidad, en la mayoría de las veces no comulgamos con las ideas de nuestros padres y Federico nos lo refiere en el siguiente recuerdo: “Cuando me dejé crecer el pelo y descuidé rasurarme a diario, su reacción fue pésima. Durante meses estuvimos peleados, yo con la greña creciendo y él con su necedad de que era impropio. El distanciamiento dolía en ambas partes. Le escribí una nota breve, quiero ser tu amigo. Nos empezamos a hablar, la relación se restableció y fuimos muy amigos. Me volví a rasurar por convicción, pero en la greña no cedí.”
Entonces entendí el motivo de sentirse huérfano, y titular a su libro “Orfandad”, porque habla del padre al que extraña, a su guía, a quien consultaba sobre lo que haría con su vida profesional y vocación. “Creo que tenía la obligación de ser realista con su hijo. ¿Y de qué vas a vivir? No fue condición, fue un baño de realismo. No sé que hubiera deseado estudiar él, pero era claro que se tenía que ganar sus centavos. Nunca vivió de hacer historia, por más sólidas y trascendentes que fueran sus obras. Tampoco vivió de su afición, pasión, debilidad, manía por los libros. Vivió de su trabajo como servidor público y en paralelo construyó sus universos de gozo.”
Lo retrata con sentido del humor que seguramente hará que el lector se doblegue ante el personaje: “Al final, el hombre público llegaba a casa y gozaba la vida con sus hijos y su esposa”, también se revela el texto histórico muy bien documentado por entrevistas o archivos personales y generales.
“Si de tropas se tratara, tropas que van al combate por la vida, una lucha que, sin saber bien a bien por qué, damos a diario, la muerte de mi padre supuso que los que iban en la primera línea, mi general, mi guía, la figura señera marcada por la experiencia, cayera muerto… Lo suyo fue como un libro al cual se le arrancan los últimos capítulos, un libro trunco, inacabado. Él estaba entero y murió. Enamorado del pensamiento, de la acción, de la vida misma, nunca estuvo, sin embargo, obsesionado en prolongarla. En los hechos la acortó.”
“Orfandad El padre y el político” editado por Alfaguara, nos hace reflexionar sobre la relación con nuestro papá, teniéndolo presente a través de los recuerdos desde infancia y edad adulta.
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