Las glorias del tal Rius

Por: Rodolfo Munguía Álvarez

¿A usted no le ha pasado, instruido lector, encontrarse con un buen libro y después querer leer todos los libros de ese autor o autora? A mí me pasó a mediados de los ochenta cuando leí el libro: “Hitler para masoquistas”, de Rius. Me imagino que, para muchos como yo, el tema del holocausto, Hitler o el nazismo les fue por demás impactante. Lejos de las aulas escolares, yo me encontré por primera vez atraído a este tema, por la obra de Rius. En él, se presentaba de una forma clara, concisa y amenizada con los característicos cartones de Rius, la biografía de uno de los hombres más funestos del siglo XX, y miren que fue un siglo que nos sorprendió con decenas de hombres atroces que acabaron con la tranquilidad y la vida de millones de seres humanos en el planeta. Pero como bien dicta la frase: “aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, atribuida a muchas de personas, entre ellas, a Napoleón Bonaparte —otro angelito que seguramente está en el mismo anillo del infierno, cociéndose a fuego lento con Mussolini, Franco, Hideki Tōjō, Stalin y Milošević, et al—, es importante conocer cómo el ser humano cayó bajo el dominio de seres de esa calaña, para evitar cometer los mismos errores. Este libro me hizo interesarme en el tema y leer otros como: Derrota Mundial, de Salvador Borrego; Europa de Hitler, de Arnold J. Toynbee, Vol. I y II; Hitler, de Ian Kershaw; y, solo el volumen I de: Hitler, de Alan Bullock (ya después les contaré el por qué creo históricamente incorrecto aceptar que Hitler se suicidó en su búnker). Pero lejos de contarles de Adolfo Hitler, quisiera recalcar la peculiar forma de transmitir conocimiento de Rius, un hombre sabio que tenía entre sus virtudes, saber explicar, transmitir emociones, utilizar el sarcasmo y, con este, hacer reír a sus lectores, contados por millones en distintos países.  En 2008, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, me encontraba yo solo cuidando un estante de libros, cuando se me acercó un hombre mayor, de tés blanca y con una protuberante nariz, quien de inmediato me recordó la caricatura que Rius había hecho de sí mismo y publicado en la contraportada de sus libros. Con algo de pena por mi atrevimiento, le pregunté: ―Disculpe señor ¿es usted Rius? ―él me miró a los ojos, y me respondió jocosamente―: ¡Pues lo que queda!

En ese momento, quise portarme como adolescente ante la presencia de su rockero favorito, (o reggaetonero en estos tiempos), hacerle saber que había leído todos sus libros publicados hasta ese momento, y qué había pasado un rato muy agradable con ellos, por lo que estaba yo dispuesto a darle a una de mis hermanas en ofrenda por su trabajo; sin embargo, la prudencia cupo en mí (creo que para fortuna de mis hermanas) y tomé un libro de gran formato, de tauromaquia, sobre la obra del escultor Heriberto Juárez y justo cuando se lo iba a entregar, lo miré y le dije: ―“Toros sí, toreros no” ¿verdad? ―y agregué―: Permítame regalarle un libro, por favor, escoja usted el que guste. Y, pudiendo escoger entre costosos libros de gran formato, se limitó a tomar un pequeño libro cuyo costo no superaba los 25 pesos y me dijo: ―Si no te causa problemas, por favor permíteme llevarme este.

―¡Con mucho gusto, por favor lléveselo! ―le contesté y, con una sonrisa se despidió de mí para no volverlo a ver más.

Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, falleció el 8 de agosto de 2017 a la edad de 83 años, y la vida me permitió dialogar un par de minutos con él. Su obra quedó para siempre con nosotros y, si no ha tenido oportunidad de leer: Hitler para masoquistas, seguramente lo podrá encontrar en la biblioteca del tío político, en alguna biblioteca pública anarquista, en alguna librería de segunda mano o, en las librerías más prestigiadas de este país quienes tienen venta de libros por internet. Si lo desean, pueden escribirme para saber qué les pareció este libro o dejarme algún comentario en mi correo electrónico: lector.frecuente@gmail.com. Y no olviden seguirme en Twitter como @GloopDr.

¡À la vous santé, monsieur!

Un comentario en “Las glorias del tal Rius

  1. Estilo ameno Rodolfo. Me gustó la redacción de un encuentro casual, no tan casual. Yo recuerdo haber leído a Rius, un poco chiquilla, en aquel famoso: La PANZA ES PRIMERO. Saludos cordiales amigo.

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