Media noche en París

De Woody Allen

Por: Daniel Sánchez Castro

Querido lector y cinéfilo, una vez más nos encontramos en el camino, en esta  ocasión charlaremos de un filme del aclamado director Woody Allen, de quien sabemos sus películas se especializan por envolvernos en la época y el momento en que desenvuelve. Aquí no será diferente, pues no traslada a la atmósfera parisina, con sus calles empedradas y su arte arquitectónico, los Campos Elíseos, y el romance del Sena, sin duda, logra captar la espesura de la cuidad de las luces. Es entonces donde nos encontramos con nuestro protagonista, quien es un joven escritor de novelas que se vive frustrado por no encontrar la “inspiración” para culminar su obra, viaja a esta ciudad junto con su esposa, ella por cuestiones familiares, y él, por alimento artístico.

Como ya es nuestra costumbre no me detendré a explicar el desarrollo de la trama, anhelando tengan la oportunidad de ver este filme espectacular,  y los llevaré al problema fundamental, con nuestro ya característico Spoiler Alert, quiero decirte que el tema central será la añoranza por las mejores épocas, el protagonista soñará con haber vivido la época dorada de aquel Paris donde los grandes artistas se juntaban en lo bares que bordean al menconado río para dialogar sobre literatura, pintura, o cualquier expresión de este tipo, aquella época donde se encontraban Picasso, Dalí, Hemingway, los Fitzgerald, entre otros, al parecer una época mejor que la que vivimos, ahí conoce a un joven modelo que le refuta que la mejor época fue la de principios del siglo pasado, donde el Moulin Rouge, tenía su esplendor.

Reiterando el no profundizar en la trama, como les mencioné antes, con el deseo de convencerlos de ver esta película; lo que si quiero, es poder hacer un corte e invitarlos a reflexionar cuantas veces no escuchamos este discurso “La vida era mejor antes” pareciera que el presente es ese agujero negro entre la añoranza y el porvenir, donde el miedo a vivir las circunstancias actuales nos hace idealizar lo que no se podrá tener, un pasado dorado o un futuro celestial.

La capacidad de poder enfrentar los problemas, los bemoles y sostenidos que tiene nuestra actualidad, ¿Será posibilidad de dejar de estar en pausa?, ¿Asumir la pérdida, nos posibilita al movimiento?, extrañar un amor pasado o idealizar el que posiblemente vendrá, ¿Será un freno de mano que incapacite nuestra forma de amar y ser amados?, ¿Por ejemplo?…

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