Fraudes millonarios, pero ninguno como Bernard Madoff

03 DE AGOSTO DE 2021 Fraudes millonarios, pero ninguno como Bernard Madoff 

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ.

Muchos de nosotros hemos escuchado, e incluso participado en esquemas piramidales con las esperanzas puestas en recibir un dinero “mágicamente” y que con un pequeña inversión, al paso del tiempo, la rentabilidad es muy superior a lo que una institución bancaria podría retornarnos; sin embargo, en algún punto existirá un quiebre que hará que, las personas que se encuentren en la base de esta “preciosa pirámide” se vean afectados y no reciban nada, bueno pues este esquema no es para nada nuevo y se encuentra entre nosotros desde hace más de 145 años, al menos registrado.

Este proceso financieramente está denominado “Esquema Ponzi”, bautizado de tal manera por un “delincuente” italiano de nombre Carlo Ponzi, quien nació un 3 de marzo de 1882 en la provincia de Rávena, puntualmente en el municipio de Lugo y quien defraudara a tantas personas que se convertiría rápidamente en millonario; sin embargo, este método de engaño surgió por primera ocasión en Madrid, bajo la angustia de Doña Baldomera Larra y Wetoret, quien después de vivir cómodamente y debido a un cambio de gobierno, su esposo la abandona y ella se ve en la necesidad de acudir a prestamistas para sacar a sus tres críos adelante, con lo que en algún momento pensó que cada ocasión que pedía prestado, pagaba intereses muy elevados y por ello, decidió iniciar una mentira que la regresaría a su cómoda vida, por lo tanto, en 1876 inventó la apertura de un banco que ofrecía unos rendimientos exorbitantes, es decir, de 1 real al mes por cada duro que se invertía; en términos prácticos resultaba un 5% mensual para un total anual de 60%, y esto provenía de una mina en Sudamérica gestionada por su esposo, la cual, obviamente jamás existió. Esta supuesta caja de ahorros, rápidamente se fue posicionando y cuando entre el mes de mayo y octubre de ese año, Doña Baldomera entregó casi seis millones de reales, la gente incauta hizo lo imposible para pertenecer a este “gran negocio de los intereses”, al grado de vender sus fincas y hasta las yuntas de los trabajadores de las tierras con tal de conseguir más dinero. 

La historia de esta estafadora se resume en que tuvo que emigrar a Suiza con 7 millones de reales que logró amasar gracias a personas que confiaron plenamente en ella, pero fueron engañados, y esta actividad la realizó únicamente siete meses; ¿Te imaginas si hubiera sido más tiempo?

En cuanto al por qué este método fue denominado Ponzi, tenemos que adelantar el tiempo hasta llegar al principio del siglo XX, cuando Carlo Ponzi llega a Estados Unidos con solamente dos dólares y medio en los bolsillos y con antecedentes de “ladronzuelo” en su tierra natal, por lo que sus padres decidieron enviarlo a Norteamérica para deshacerse de la mala reputación de su hijo siendo apenas un adolescente, sin embargo, ya entrado en la media adultez, comenzaría con sus “mañas” en algunos bancos, siendo perseguido por la justicia al cometer fraudes en instituciones crediticias en Canadá y en Boston en 1911 por lo que habría cumplido condenas por ambas acciones.

Al terminar su última condena, decide establecerse precisamente en Boston, ya que por aquellos años, aunque Nueva York ya pintaba como el ombligo del mundo, esta ciudad europeizada conjuntaba el estilo de vida que Ponzi siempre deseó, un sitio con gente culta, rica y donde el podía sentirse como pez en el agua, fue entonces cuando al contar con 37 años de edad, y no haber conseguido su sueño de ser rico, trabajando en una oficina postal y aprovechando las diferencias en las paridades del dólar/peseta, iniciaría un intercambio de sellos postales internacionales para venderlos en ambos países consiguiendo algunos centavos de diferencia, pero al ser Carlo un aguerrido “comerciante” comenzaría a darle forma a un negocio que sería su mayor fortuna, empero, también su fatal desgracia.

Durante algún tiempo se mantuvo haciendo estos trueques con la moneda española, hasta que un buen día se percató que su beneficio era bastante acotado, por lo que buscó una moneda aún mas devaluada, y encontró la Lira italiana, con lo que su beneficio no sería de 10% sino del 230%, por lo que fundó la compañía “Securities Exchange Company” por lo que se dedicó a buscar inversores platicándoles de las grandes ganancias de intercambiar sellos postales de un país a otro basado en una guía postal oficial del país de las barras y las estrellas donde se plasmaba el valor de un sello en los EE.UU. y cuanto valía en los diferentes países, aunado a un periódico del día donde se mostraba el tipo de cambio, de tal manera solicitaba dinero que “estaba garantizado el retorno” más el 50% de intereses en tan solo 45 días, y si querían un mayor rendimiento solo era cuestión de dejarlo hasta el día 90 para recibir de intereses un monto igual al invertido; ¿Quién podría negarse a prestarle dinero si en 3 meses recibe el doble?

Pasados unos meses, el auge de este negocio se vio expandido en todo el estado de Massachusetts, y más tarde, en los estados vecinos, por lo que Charles Ponzi, ahora ya americanizado su nombre, decide abrir oficinas en diferentes lugares, contratando gente y más gente para atender la demanda semanal de “inversiones” y como siempre los Estados Unidos ha sido “el sueño americano” de todos, era completamente racional que en dicha tierra los negocios fueran fructíferos. Llegados 8 meses de actividades su fortuna era de 10 millones de dólares por lo que sus metas habían sido cumplidas pero no sus sueños, entonces invierte en el Banco de Boston algunos millones con miras a convertirse en el principal cliente y que en algún momento pueda pertenecer al Consejo de Administración para alcanzar una nueva meta, quedarse con el banco; sin embargo, al haber sido una escalada estrepitosa al “éxito financiero”, los inversores comenzaron a dudar de la capacidad de Charles, por lo que sin más preámbulo decidieron retirar su dinero ya que no coincidía que con la simple venta de sellos postales se lograran tales réditos, de tal suerte, que Carlo “Charles” Ponzi, sería desenmascarado por un fraude que superaba los 25 millones de dólares y que la justicia estaría complacida por sentenciarlo; sin embargo, su colaboración con las autoridades aunado a su simpatía, hicieron que la condena fuera bastante suave para simplemente pasar cinco años en una celda.

Ahora bien, con estos antecedentes podríamos asegurar que debido a la época y la falta de regulación en de las instituciones financieras pudo ser posible; sin embargo, caeríamos en un error grave, ya que actualmente siguen proliferando empresas perfectamente constituidas que ocupan este esquema Ponzi todos los días; empero, nadie como el mayor defraudador de la historia, Bernard Madoff.

La historia de este “multimillonario inversionista” se remonta a 1992 y que tuvo operaciones durante 16 años para estafar a millones, si, millones de personas en todo el mundo y dejar un hueco financiero por 65 MIL MILLONES DE DÓLARES.

Madoff comenzó su carrera financiera a los 22 años de edad con tan solo 5,000 dólares que juntó por su trabajo en un periodo vacacional de verano y fundó su empresa denominada “Bernard L Madoff Investment Securities”, pasados los años, esta firma se posicionaría como una de las mayores creadoras de mercado, al grado que “Bernie” ocuparía el cargo de Presidente de la Bolsa de Valores NASDAQ, y que durante muchos años su empresa fuera investigada 8 veces por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos bajo la premisa de obtener rendimientos excepcionales y jamás lograron encontrar nada extraño; empero, con lo que nunca contó Madoff, fue que en diciembre del 2008, con la gran recesión mundial, su teatrito se vería comprometido y tendría que rendir cuentas.

Cuando el mercado de valores de todo el mundo sufrió su contracción más estrepitosa, solo superada por el crack de finales de los años 20’s, (1929) los inversionistas requirieron su dinero al mismo tiempo, por lo que la cantidad que debía entregarse en ese momento superaba los 7,000 millones y eso fue lo que destapó la caja de pandora. Entre sus “inversores” que se vieron afectados, encontramos personalidades del cine como Steven Spielberg, hasta instituciones financieras como el Royal Bank of Scotland, HSBC Holdings, Nomura Holding de Japón y Man Group entre otros, lo cual, nos puede dar una idea de la maquiavélica mente de este señor y por supuesto su enorme conocimiento del sistema financiero que, al día de hoy, podemos asegurar continúa con grandes deficiencias y sostenido por alfileres.

Haciendo una breve y rápida comparación de este esquema con situaciones ordinarias, podremos darnos cuenta que así funciona el dinero en todos lados y todos los días, es decir, en palabras simples la inversión de “X” es de 10 pesos, la inversión de “Y” es otro tanto igual, para ambos, la rentabilidad será de un 10% por lo que se requiere a “Z” para que invierta sus 10 pesos y lograr darles a “X” y a “Y” su respectivo peso de ganancia; sin embargo para “Z” ya solo se tienen 8 pesos que tendrán que tomarse del siguiente inversor y así sucesivamente; por lo tanto, nuestro sistema financiero mundial aplica este mismo esquema, porque no existe una forma de multiplicar el dinero de un día a otro, entonces debemos tener cuidado hasta en las instituciones bancarias establecidas porque podríamos vivir nuevamente y sin temor a equivocarme, muy pronto otro FOBAPROA obligado.

Bernard Madoff fue sentenciado en el 2009 a ciento cincuenta años de prisión cuando el ya contaba con 71 años de edad, para cambiar su código postal de un lujoso penthouse ubicado en el Upper East Side neoyorquino al de una celda en la Federal Correctional Complex Butner, en Carolina del Norte, donde pasaría únicamente doce años, ya que fallecería por causas naturales a los 82 años de edad el pasado 14 de abril de este año.

Por supuesto que la tragedia para algunos de sus “inversores” no ha terminado aún, muchos de ellos no lograron recuperar sus patrimonios a pesar de que el tribunal que lo juzgó logró confiscar 13’000,000 de dólares; sin embargo, la cuenta final de personas estafadas supera las 30,000 en todo el mundo y desafortunadamente esta historia no llegará a buen puerto. 

Si deseas saber un poco más sobre esta ilegal acción, pero que sin duda debemos analizar para no caer en este tipo de estafas, se han publicado diversos libros, por ejemplo “El caso Madoff: Secretos de la estafa del siglo” de Amir Weitman, o bien, otro donde podrás encontrar esta historia y muchas más de este corte, lo encontrarás en el título “Madoff & CIA”de diferentes autores bajo el sello de la Editorial Errata Naturae Ediciones, pero si prefieres algo visual o auditivo encontrarás esta historia en el filme “El mago de las mentiras” (The wizard of lies) que protagonizan Robert De Niro (Bernie Madoff) y Michelle Pfeiffer (Ruth Madoff)  que podrás encontrar en la plataforma de PrimeVideo, o el podcast “Ponzi Supernova” de Apple.

Únicamente a manera de reflexión y para concebir este tema de una manera más próxima a nosotros, las propuestas de “negocios” como “El telar de la abundancia”, “Flor de la abundancia”, “Telar de los sueños” “Tejedoras de sueños” e incluso, empresas constituidas como Herbalife, utilizan este método que en algún momento podrás ser tu el pague las consecuencias.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1492, zarpa del Puerto de Palos (Huelva, España), el primer viaje del explorador genovés Cristóbal Colón; en 1778, se inaugura el Teatro alla Scala de Milán con la ópera “L’Europa riconosciuta” de Antonio Sallieri, este recinto es considerado como el más importante del mundo para presentar ópera; en 1963, el conjunto de Liverpool, “The Beatles”, actúan por última ocasión en el bar “The Cavern”; en 2004, sale a la venta un videojuego para plataforma de Windows llamado “Doom 3” cuya primera versión salió en 1993, y en 2005; la empresa multinacional alemana Adidas adquiere por 3,100 millones de Euros a la también multinacional estadounidense Reebok.

Espero tus comentarios en el correo vmrf@aperturaintelectual.com y recuerda qué en este espacio, las críticas no son bienvenidas, SON NECESARIAS.

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