Don Rodo con su bastón, visitando librerías

Por: Rodolfo Munguía Álvarez

¿A usted no le ha pasado, dominguero lector, encontrar a su familia aburrida y sin planes en domingo? Hace muchos años, décadas incluso, la gente en México convivía en los parques, en las plazas centrales de las comunidades y las ciudades. En aquel entonces, en muchos lugares del país, se trabajaba el sábado, al menos medio día y los domingos eran utilizados para el esparcimiento. Un buen domingo comenzaba con un café antes de ir a la iglesia, a misa temprano, para después salir a comprarle a la familia una nieve tradicional mexicana (de mamey, limón, zapote, mandarina, coco…), no helado con base láctea, sino nieve: de agua, fruta y azúcar. El tiempo pasó y medio siglo después, la gente de las ciudades capitales comenzó a cambiar sus hábitos y, a partir de la década de los ochenta, los lugares favoritos para salir de paseo los domingos fueron las plazas comerciales. La familia se levantaba, desayunaba en casa y después de arreglarse, salía a comer un helado en alguna plaza comercial, entrar y salir de tienda en tienda, tocar distintos tipos de telas haciéndose una idea clara de todas las cosas que deseaba para ese futuro, cuando estén en descuento o para cuando la economía mejorara. Ya en este siglo, el crecimiento en la demanda de barbacoa, carnitas, pancita y decenas de antojitos más propios de domingo, demuestran que los hábitos de convivencia familiar comienzan con el protocolo oficial de uniformar a la familia con vistosos pants y gorras beisboleras para salir a desayunar, todos chinguiñosos, antes de cualquier otra cosa. Las nieves y las caminatas alrededor del kiosco del pueblo, han perdido la popularidad de antaño. Y todo esto me hace reflexionar ¿por qué no fomentar domingos culturales con la familia? Salir a un museo, a algún jardín del arte o visitar una librería. No es utópico, créame que podrían pasar un rato muy agradable hojeando libros dependiendo de sus propios intereses: gastronomía, automóviles clásicos, chistes, antigüedades, novelas, biografías… créame que es un gusto adquirido que mucho le dejará a sus hijos. También puede ir en pareja, comprar un par de libros y comenzar su lectura en algún café de la zona. En fin. Si usted es de esos que como yo, que incluye el divertimento cultural en familia, platíqueme con Apertura Intelectual que le gusta hacer y, si se le ocurre algo mejor, propóngamelo en mi correo electrónico: lector.frecuente@gmail.com. Y no olviden seguirme en Twitter como @GloopDr

¡À la vous santé, monsieur!

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