Firmarás o recibirás un PAGARÉ; toma en cuenta esto!!!

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Quizás todos nosotros, estimados lectores, nos hemos visto en algún momento de nuestra vida en la necesidad de pedir una cantidad de dinero prestada, ya sea mínima o montos mayores, a personas a quienes les tenemos confianza o bien, de quien sabemos cuenta con los recursos para  ello, en ambos casos hay quienes lo hacen de buena fe confiando en nuestra palabra mientras que hay otros que piden la firma de algún documento que de alguna forma garantice tanto el adeudo que se contrae con la correlativa promesa de pago.

Del mismo modo, seguramente nos hemos encontrado quizás, en el opuesto de la situación planteada en el párrafo anterior, es decir, que alguien con quien tenemos cierta confianza nos solicita se le apoye con alguna cantidad de dinero con la promesa de pagarnos en determinado tiempo y poder hacer frente a una emergencia, siendo éste caso, de total derecho y en estricta justica el que podamos exigir “algo” que garantice por un lado el compromiso de pagarnos y la fecha en que este se realizaría.

Por otro lado, hay quienes realizan compraventa de algunos artículos sobre todo entre particulares, cuyo monto no se líquida en una sola exhibición y se busca establecer una forma, por medio de la cual, se reconozca la parte del adeudo y la fecha de pago.

Pues bien, nuestra legislación contempla para éstos y algunos otros ejemplos la figura jurídica del pagaré.

Hablar del pagaré, es abordar en un tema que ha sido objeto de estudio de la ciencia jurídica desde siempre y que forma parte de varios cursos en las escuelas y facultades del Derecho que son las obligaciones. Éste instrumento legal, llega a generar ciertas dudas y hasta temor, si se me permite la expresión para quienes intervienen en él.

Si bien, el pagaré se relaciona directamente con el pago de una cantidad de dinero, como ya ha sido descrito, puede ser empleado para todos aquellos casos en que el objeto de éste, sea el reconocimiento de una deuda que ha sido contraída y que se estipula una promesa de ser saldada en determinado tiempo.

Los orígenes del pagaré se remontan a la Edad Media, según algunos historiadores fue precisamente en Italia, en donde era emitidos por los banqueros en favor de viajantes para evitar ser robados con dinero en efectivo por los bandoleros que asaltaban las caravanas, de ahí que fuese utilizado para realizar actividades comerciales siendo regulados por las leyes mercantiles.

Como ya fue abordado anteriormente el pagaré, es una práctica muy común en la actualidad, pudiendo acordar entre las partes que se involucran en éste acto jurídico, el pago de determinados intereses en favor uno y en perjuicio de otro.

El pagaré es un documento por medio del cual una persona se compromete a realizar el pago de una suma de dinero en plazo cierto y determinado a otra.

Para el caso de nuestro país, la legislación que regula lo relacionado con éste importante instrumento es la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito la cual señala que éste deberá contar con las siguientes características: 

La mención de ser pagaré, inserta en el texto del documento; la promesa incondicional de pagar una suma determinada de dinero; el nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago; la época y el lugar del pago; fecha y el lugar en que se subscriba el documento; y la firma del suscriptor o de la persona que firme a su ruego o en su nombre.

Como podemos apreciar, el pagaré puede ser redactado en términos simples en cualquier hoja, siempre y cuando cuente con los requisitos señalados en la ley; lo importante es conocer las obligaciones que con la firma del mismo estamos contrayendo ya sea como deudor o como aval.

Es muy importante que, en ocasiones, por compromiso o por desconocimiento, nos piden el “favor” de firmar como aval, sin embargo, es necesario saber que las obligaciones que hayan sido contraídas por uno serán también responsabilidad del otro para el caso de incumplimiento. 

Una característica de la ciencia jurídica es la bilateralidad, que consiste en que frente un sujeto que se encuentra obligado a algo, existe otro que tiene la facultad de exigirle el cumplimiento de dicha obligación.

Una vez vencido el plazo y para el caso de no que fuere cubierta la obligación por parte del deudor, el acreedor estará en aptitud de iniciar un proceso judicial para reclamar  el pago de la deuda, es decir, bajo el patrocinio (representación) de una abogado se realizará una demanda en ella, se solicita la intervención de un Juez para que a través de las indicaciones de éste, los funcionarios judiciales, se constituyan en el domicilio del deudor y/o de su aval para requerirle el pago, o bien, se designen bienes y en su caso se embarguen, bienes de su propiedad suficientes para garantizar el monto de la deuda más lo que se genere (intereses, pago de gastos y costas judiciales, entre otros accesorios) es decir, que en el caso de que por ejemplo, vencido el plazo asignado, el deudor no cumple con lo estipulado en el pagaré, será responsable por las consecuencias jurídicas de la misma manera quien firme como su aval.

Es por ello, que se les recomienda a todos aquellos que intervienen dentro de ésta figura jurídica que comprendan el alcance y responsabilidad que esto conlleva ya que, las amistades, amores e incluso familias se rompen por fungir como aval de alguien que no asume las obligaciones que se contrajeron, poniendo en riesgo su patrimonio.

“ El ayer es un cheque cancelado. El mañana es un pagaré. El hoy es el único dinero que tienes. Úsalo con prudencia”

Tony Gaskins

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