Vas a rentar o te van a rentar, chécale algo acerca del Arrendamiento

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

La mayoría de las personas a lo largo de nuestra vida tenemos diferentes aspiraciones, deseos y metas por cumplir tanto en el ámbito intelectual, profesional, sentimental y por supuesto en el económico.

Uno de las metas que la gente se propone, una vez que ha tomado la determinación de conseguir sus cosas por propios méritos, es el de contar con un lugar en donde vivir que sea suyo; sin embargo, en muchas ocasiones ese deseo y meta tiene que esperar, hasta  contar con los recursos suficientes para ello, o bien, por necesidad de mudarse de residencia de manera temporal, es que se tiene la necesidad de rentar un bien inmueble para casa habitación o quizás buscar y conseguir un espacio para emprender y tener un negocio propio.

Por otro lado, hay gente que invierte su patrimonio en adquirir un lugar, un espacio de su propiedad que si bien, no lo utiliza para vivir en él, decide rentarlo para poder obtener un ingreso que le permita incrementar su riqueza.

Para ello, nuestra legislación contempla la figura jurídica del contrato de arrendamiento, estableciéndolo como aquel por medio del cual, una persona denominada el arrendador, se obliga a transmitir el uso o goce temporal de un bien a otro, al que se llama arrendatario, quien  a su vez se obliga a pagar un precio.

El origen del contrato de arrendamiento como muchas de las figuras jurídicas que forman parte del derecho mexicano nace en la antigua Roma, algunos historiadores hacen referencia a la llamada locatio conductio.

Como podemos observar, el dueño de un bien NO transfiere la propiedad del mismo a otra, sino más bien, le da su autorización para utilizarlo por determinado tiempo a cambio de un pago, el cual puede ser en dinero o en cualquier bien equivalente, siempre y cuando sea cierto y determinado o determinable.

La duración máxima de los mismos, está descrita en la ley y variará dependiendo el destino o el tipo de bien que se pretender dar en arrendamiento, por ejemplo, para los locales comerciales será de 5 años o para inmuebles urbanos cuyo destino sea para casa habitación no podrá exceder de 3 años.

Éste, es uno de los contratos que en la vida de la praxis profesional más conflicto  genera entre las partes que lo celebran, por lo que se les hacen algunas recomendaciones, tanto para el arrendador (el dueño del bien) como para el arrendatario (aquella persona a quien se le entregará el bien).

Es importante celebrar el contrato bajo la asesoría y guía de un profesional del derecho, para que se redactado en forma correcta y acorde a lo que señala la ley (por ambas partes); además:

  • Verificar las condiciones en que se entrega el bien.
  • Especificar claramente la fecha, forma y lugar de pago así como los posibles accesorios por falta de éste en tiempo.
  • Duración del contrato.
  • Especificar el uso para el que destinará el bien.
  • En la mayoría de los casos se debe proporcionar un depósito o fianza, es importante acordar entre las partes si éste se utilizará como pago de alguna mensualidad (hay quienes llegan al acuerdo de que con ella se cubre la última del contrato, o bien hay quienes no la devuelven y es utilizada por el arrendador para reparaciones y mantenimiento del inmueble una vez haya sido desocupado. 
  • Si puedo o no ser prorrogado y bajo qué condiciones.
  • Entre muchos otros.

Es importante hacer mención que las partes pueden incorporar dentro de las cláusulas del mismo cualquier punto de acuerdo que pudiera existir entre ellos, tales como, pagos de ciertos servicios (agua, luz, drenaje, servicio de telefonía o internet); aún y cuando las reparaciones corresponden al arrendador, se pueden estipular montos máximos o condiciones acerca de las reparaciones (que es lo que se va reparar por parte de cada uno de los contratantes o si el monto lo cubrirá cada quien, etc.). Aquí cada uno se obliga a lo que concuerde.

¿Qué pasa si se da en arrendamiento un inmueble y no se pagan las rentas?

De igual forma la legislación del Estado de México, señala un procedimiento especial para tal efecto que se denomina Juicio de Desahucio.

Esta figura jurídica procederá cuando se reclama la desocupación de un inmueble por falta de pago de mas de dos mensualidades.

Este procedimiento se inicia con la presentación de una demanda por parte de arrendador; al admitirse la demanda, el Juez ordenará acudir al domicilio del demandado, para justifique estar al corriente en el pago de las rentas reclamadas o haga pago de ellas. 

Si no lo hiciere, se le otorga un plazo de treinta días, si el inmueble es para habitación, o de sesenta días si es para giro mercantil o industrial, para que se regularice en sus adeudos, apercibido de que procederá el lanzamiento a su costa si no lo efectúa.

Además, en dicha diligencia, se podrá solicitar que se embarguen bienes para garantizar las rentas vencidas.

Como nos pudimos percatar, es necesario cuando se decide dar ese gran paso, el proteger cada uno de los contratantes sus intereses, evitando tener a futuro problemas legales además de los gastos y malos ratos que con motivo de este importantísimo contrato pudieran surgir, ya que está en juego el patrimonio de las partes.

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, Involúcrame y lo aprendo”

Benjamin Franklin

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