Entre el delito y la falta administrativa.

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Desde que el ser humano logró cambiar de ser nómada a convertirse, gracias al descubrimiento de la agricultura en sedentario, se comenzaron a crear las primeras organizaciones sociales con base en la familia, para convertirse, posteriormente en un grupo de familias, más adelante, clanes, tribus, aldeas, villas, hasta convertirse en lo que hoy conocemos como ciudades.

A lo largo de ese transitar, como ha sido descrito en anteriores colaboraciones, se fueron creando normas de conducta consideradas, en primer término como deseables y que, con el paso del tiempo se establecieron como necesarias para lograr la convivencia del grupo y a su vez garantizar la subsistencia.

A la par, se requirió obligatoriamente, el establecer una sanción o castigo para aquellos miembros de la colectividad que no obedecieran o incumplieran con lo que establecía esa norma de conducta aceptada por el conjunto social.

Son los sumerios, los que establecieron sus principales asentamientos entre los ríos Tigris y Eufrates, y a quienes la historia reconoce como los primeros en contar con un tipo de escritura estructurada conocida como cuneiforme, quienes además comenzaron a dejar registros históricos de su vida, de sus costumbres, de sus tradiciones y por ende de las normas de conducta que establecieron como necesarias para la subsistencia de su núcleo social.

Más adelante en la misma región, floreció la cultura mesopotámica quienes siguiendo el mismo rumbo comenzaron a codificar los acontecimientos relevantes para la población, siendo precisamente en éste momento donde encontraremos a quizás, el primer instrumento jurídico que recopilaba distintas disposiciones legales en materia de derecho civil y sobretodo de índole penal en la historia de la humanidad que es el Código de Hammurabi.

Esté código, creado precisamente por el sexto Rey de Babilonia llamado Hammurabi, se compone de una estela de piedra de 2.4 metros de alto que fue encontrada en Persia en el año de 1901 y que actualmente se encuentra exhibida en el museo de Louvre en París.

Con el paso del tiempo y las constantes conquistas que distintos pueblos sufrieron a lo largo de la historia, las normas jurídicas fueron imponiéndose sobre los vencidos, en algunos casos dichas disposiciones eran reconocidas únicamente por medio de las costumbres, en otras codificándolas, surgiendo así las leyes de la materia.

Pues bien, he aquí donde comenzamos a reconocer que no todas las normas jurídicas gozan de la misma jerarquía en su ámbito de validez, es decir, que existen algunas normas que se localizan por encima de otras, por tanto, que quebrantarlas trae como diferentes consecuencias jurídicas y por ende poseen distintas denominaciones.

Cuando nos referimos a un delito es porque se ha quebrantado una disposición contemplada dentro del código penal (en su caso algunas leyes que directamente nos remiten a éste cuerpo legal).

Pero, ¿Qué es un delito?

Son distintas las definiciones que podemos encontrar dentro de la doctrina o los códigos penales tanto de los Estados, como del Federal; para efectos prácticos de la presente colaboración nos remitiremos a la expresada por el código Penal Federal que a letra dice: “Delito es toda acción u omisión sancionada por la leyes penales”.

Del anterior texto podemos advertir, que para que una persona cometa un delito se requiere, en primer término, consideremos ésta puede ser a través de una acción o por medio de una omisión, es decir, que existen delitos que implican que quien lo comete, requiere realizar una conducta tendiente a producir un resultado, por ejemplo: quien dispara un arma, quien roba algo, quien saca algún provecho de la buena fe o la ignorancia de la gente, etc., o bien por medio de una omisión, que consiste en que el sujeto no hace algo que debería de hacer o deja de hacer algo que la norma jurídica le obliga, verbigracia: la persona que no paga impuestos, quien desatiende las obligaciones de dar alimento a los menores o incapaces a su cargo, entre otros; en segundo término, se requiere que la norma jurídica o la violación a la ley esté contemplada dentro de las leyes penales.

Como podemos apreciar, existe un código denominado, código penal en el que encontraremos un catálogo que describe con precisión cuales son las conductas que ha de ser castigadas por el estado y cuáles son los requisitos que se deberán de cumplir para ello.

Por otro lado, tenemos algunas otras conductas que si bien son contrarias al orden jurídico, no constituyen un delito por ser descritas como tal dentro de las leyes penales, por ejemplo las llamadas faltas administrativas.

Las faltas administrativas son conductas que se oponen a lo que establecen los reglamentos, en la mayoría de los casos los gubernativos, es decir, aquellos que son creadas en el ejercicio de sus funciones por parte de las autoridades administrativas en sus distintos ámbitos de su competencia, siendo quizás, el más conocido el Bando Municipal.

Cada municipio, de acuerdo con las facultades conferidas por la Constitución Federal y la de los Estados, tienen la atribución de generar normas que regulan y guían el acontecer de la vida particular, del mismo modo que ocurre con las normas penales, todos podemos con nuestro actuar cotidiano, ir en contra de lo que establece, aunque las consecuencias son distintas así como las autoridades de tener conocimiento de ellas y crear las consecuencias jurídicas particulares.

En futuras colaboraciones, si se me permite, estaré explicando más a profundidad, actividades que cada uno de nosotros realizamos de manera cotidiana y que sin saber, estamos vulnerando los reglamentos administrativos, como por ejemplo: existen algunos municipios en los que se encuentra contemplado como motivo de sanción administrativa como sacudir cobijas o tapetes en las ventanas hacia la vía pública o no pintar las fachadas de las casas de manera regular, ¿lo sabía?

Por el momento se ha terminado éste espacio semanal, sin embargo queda la tarea personal de conocer el contenido y alcance de las normas jurídicas, ya que como bien lo consagra el principio general del derecho: el desconocimiento de la norma no te exime de su cumplimiento.

“La delincuencia y la mala vida son la medida del fracaso de un
Estado, todos los delitos al final, es el delito de la comunidad”


Herbert George Wells

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s