Las relaciones laborales y los derechos del trabajador en caso de despido

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Todos nosotros en algún momento de nuestra vida, nos vemos en la necesidad, o el deseo, de comenzar nuestra vida laboral, contamos con grandes expectativas de que, una vez siendo productivos podamos adquirir los medios económicos que nos permitan, adquirir determinados bienes, gozar de ciertos servicios, etc, todas y cada una de las cosas nuestra imaginación nos permita para alcanzar la felicidad, además de lograr desarrollarnos en el ámbito profesional y ser exitosos.

Sin embargo, lo que no todos logramos identificar desde el primer momento, es que, además del esfuerzo físico e intelectual qué se debe de realizar para lograr nuestra actividad y que, al igual que todas las relaciones jurídicas, se crean derechos y obligaciones para las partes que en ésta intervienen. Dependiendo de la parte que representemos en dicha relación, adquirimos el nombre jurídico de trabajador y en algún momento quizás, tendremos algún puesto de responsabilidad en o bien seremos patrones y que lo que hagamos o dejemos de hacer, se encuentra regulado por la ley.

A lo largo de la historia de la humanidad, y como gran parte de los momentos importantes en la evolución del hombre, la transformación de nómada a sedentarios sirvió como parteaguas en el futuro de la civilización.

El hombre, al establecerse de manera permanente en un espacio geográfico determinado, logró realizar actividades y desarrollar habilidades que, en conjunto con las ya adquiridas a partir de la evolución de la especie y la sobrevivencia del más apto, trajo también como consecuencia, la especialización en determinadas tareas que eran necesarios para sí y para otros, basando el desarrollo, plenitud o decadencia del grupo social a partir de la visión del trabajo comunitario.

Con el paso del tiempo, se comenzaron a establecer relaciones de diferente índole entre los miembros de las incipientes civilizaciones, podemos ubicar el periodo antiguo, conocido como sistema esclavista en la que las relaciones eran de amo a esclavo, donde las libertades y retribuciones por el esfuerzo de una determinada actividad era una obligación del esclavo el cual, incluso podía ser vendido como si fuese una mercancía.

Más adelante, en la época feudal, la base de la economía era el trabajo agrario y la producción e industria en la actividad artesanal; la principal relación se establecía entre el siervo y señor feudal, en la cual, del primero existía una obligación de trabajar en favor del segundo, quien además cobraba una retribución por el excedente del trabajo.

Una vez más, al igual que en aportaciones anteriores, encontramos la relevancia histórica de la Revolución Francesa como un evento social que cambió el rumbo de la humanidad, con los ideales libertarios se comenzaron a modificar y en algunos casos concluir con el periodo de auge de las monarquías europeas, dando paso a buscar establecer relaciones más igualitarias entre los miembros de la sociedad, logrando, en años posteriores, lo que se denominó como la revolución industrial.

La revolución industrial es una etapa de la historia que tuvo su origen en la Inglaterra a partir de la invención de la máquina de vapor, con lo que se sustituye el trabajo que anteriormente se realizaba de manera artesanal en talleres caseros para comenzar con la producción de bienes y servicios de manera industrial y a gran escala, requiriendo la utilización de mano de obra.

En nuestro país, las injusticias sociales relacionadas con las relaciones de trabajo, han sido siempre motivo de lucha y movimientos sociales, tan es así que algunos de los acontecimientos sociales que sirvieron como precursores de la Revolución Mexicana fueron las huelgas de Cananea del 1 de julio de 1906 en cuyas demandas incluían mejoras salariales, jornadas laborales de 8 horas y trato justo e igualitario para los trabajadores, y la rebelión Rio Blanco de diciembre de 1906.

Estos importantes acontecimientos, vieron reflejados en parte sus ideales, en los distintos grupos armados que formaron parte de la Revolución Mexicana y que en consecuencia, fueron considerados y elevados a rango constitucional a partir de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, que a la fecha nos rige y que sirve como base para la ley reglamentaria de la materia que es, la Ley Federal del Trabajo.

Ésta ley federal que actualmente nos rige, define a la relación de trabajo como la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.

Del mismo modo la ley sostiene que la relación de trabajo podrá rescindirse (terminarse) por mutuo consentimiento o por causa justificada, la cual puede ser atribuible ya sea al patrón o al trabajador, ésta de igual forma se encuentra regulada por la ley y por ejemplo podemos citar: falta de probidad por parte del trabajador, actos de violencia en contra de los compañeros, jefes, patrón, familiares, revelar secretos de la fabricación, entre mucho otros; reducir el salario, cambiar los días, formas de pago o lugares convenidos para el mismo, entre otros.

Pero ¿Qué pasa sí, como regularmente ocurre, el patrón despide al trabajador sin una causa justificada?; ¿A qué tiene derecho el trabajador?

En primer término es importante identificar que los derechos que le asisten a los trabajadores no operan igual para el caso de que sea un despido o una renuncia voluntaria, es decir que, los derechos y obligaciones cambian dependiendo la forma en que éste se presenta. Existen muchos lugares que, en cuanto se decide la terminación de la relación laboral por parte del patrón se pide que se firme la renuncia, de hacerlo, los derechos que como trabajador se tendrían, se modifican y en consecuencia, los pagos correspondientes por ese concepto, ya que la ley distingue entre el finiquito (cuando se renuncia) y la liquidación (cuando el trabajador es despedido).

Para el caso de que el trabajador renuncie, ello, no implica la pérdida total de los derechos laborales, ya que le correspondería: el aguinaldo o la parte proporcional de éste, el pago de los días de vacaciones o el proporcional de ellos; la prima vacacional y la prima de antigüedad para el caso de que la relación laboral tuviere más de 15 años, siendo el resultado del importe de 12 días de salario por cada año laborado.

Si fuere el caso de un despido, además de los derechos detallados en el párrafo que antecede, el equivalente a 90 días de salario por concepto de indemnización, así como la prima de antigüedad a razón de 12 días de salario por cada año de servicio independientemente del tiempo en que se haya llevado a cabo la relación laboral, así como indemnización equivalente a 20 días por año laborado.

Para ello, es de suma importancia conocer la fecha de ingreso, el salario o percepciones diarias y las percepciones extraordinarias.

Como podemos apreciar, es muy importante que cada vez que entremos a laborar a un lugar nuevo, tengamos claro los conceptos antes referidos, pero sobretodo, reconocer que así como el patrón tiene derechos y obligaciones, también los tiene trabajador y mientras cada uno cumpla con lo que la ley determina y los puntos de acuerdo que se hubieren estipulado entre ellos, la relación laboral será duradera y cesará cuando tenga que concluir, de la mejor manera y siempre apegado a derecho.

Independientemente del lado en que el estimado lector se ubique dentro de una relación laboral, recuerden que la empatía demuestra respeto a los demás y fomenta el trabajo en equipo.

Aquí no hay o no debería de haber ni buenos ni malos, todos formamos parte de una cadena productiva que hace que la maquinaria y la actividad económica del Estado funcione y se transforme en los bienes y servicios que todos necesitamos. En próximas colaboraciones buscaré compartir con ustedes, las diferentes formas de organización económica del Estado, el socialismo, liberalismo, el neoliberalismo como parte de la visión y el establecimiento de las políticas económicas del gobierno en turno y que tanto han sido criticadas a últimas fechas para comprender su sentido y alcance.

            “De todos los medios que conducen a la fortuna, 

           los más seguros: son la perseverancia y el trabajo”

Marie Roch Louis Reybaud

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