No soy de aquí, ni soy de allá…. Sergéi Krikaliov

17 DE MAYO DE 2022 No soy de aquí, ni soy de allá…. Sergéi Krikaliov

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

La historia del cosmonauta Serguéi Konstantínovich Krikaliov puede fácilmente trasladarnos a ese gran éxito musical del maestro Facundo Cabral lanzado en la radio por allá de 1971, y este personaje, también conocido como el “último ciudadano soviético”, es impactante.

Hoy se cumplen 11,010 días, lo que equivale a 30 años, 1 mes y 19 días, de aquella situación inédita, pues quienes presenciamos la desintegración de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), seguramente entre tanta conmoción, no teníamos registrado en la cabeza que existían cosmonautas de dicha nacionalidad fuera de la tierra y toda la travesía que tendrían que pasar para poder regresar a tierra; empero, no bastando estas peripecias, al regresar a casa, su país, ya no era el mismo.

Todo comenzó un 18 de mayo de 1991 (mañana será el 31 aniversario), cuando una tripulación de tres cosmonautas conformada por la británica Helen Patricia Sharman, y los soviéticos Serguéi Konstantínovich Krikaliov y Anatoly Pavlovich Artsebarsky, partieron desde el “cosmódromo Baikonur” en Kazajistán, hacia la estación espacial “MIR” en la misión denominada “Soyuz TMA-12”, que tendría una duración de 5 meses con un objetivo muy “sencillo”, hacer reparaciones a la estación y el mantenimiento de rutina; sin embargo, durante el desarrollo de esta misión, en la tierra, se complicarían las cosas para el régimen del líder soviético y jefe de Estado de la Unión Soviética, Mijaíl Serguéyevich Gorbachov, quien el 17 marzo de ese mismo año, convocó a la población para votar por un referéndum mediante el cual exponía si era necesaria la preservación de la URSS como una federación renovada, el resultado fue un apabullante 77.8% en favor del SÍ, contra un pequeño 22.2% con el NO, por lo que hasta ese momento parecía que el régimen comunista se mantenía unido y fuerte; sin embargo, el 8 de diciembre, los presidentes de las RSFS de Rusia, el de la RSS de Bielorrusia y el de la RSS de Ucrania (Boris Yeltsin, Stanislav Shushkévich y Leonid Kravchuck) respectivamente, firmaron el denominado “Acuerdo de Belavezha”, el cual significó el primer paso para la aniquilación del poderío soviético y la caída de la URSS.

Estas fechas son significativas porque podemos notar que cuando los cosmonautas esperaban su lanzamiento, el tema político se encontraba relativamente controlado, si bien es cierto que durante los meses anteriores se habían puesto ríspidas las relaciones entre algunos presidentes de las repúblicas y el líder Gorbachov al grado de haberse independizado hasta ese momento 4 de las 15 (Armenia, Georgia, Letonia y Lituania); también es cierto que al encontrarse en plena “Guerra Fría”, la mentalidad del pueblo soviético estaba orientada a vencer al occidente, no tanto en confrontarse internamente; empero, si sumamos los 5 meses que tendría de duración dicha misión, todo parecía indicar que para octubre, la tripulación pisaría suelo soviético nuevamente, salvo el caso de la cosmonauta británica que únicamente su misión estuvo programada por 8 días y regresó a la tierra el 26 de mayo; el problema vino cuando entre el 19 y 21 de agosto un grupo del ala más dura del Partido Comunista intenta un golpe de estado con lo que generará una ruptura tan fuerte que comienza a desmoronarse el soviet; por lo tanto, a escasos días del retorno de los  dos cosmonautas restantes, se les solicita poder esperar “solo un poco” a que las tensiones políticas, sociales y en especial las económicas retomen su cauce.

Por supuesto que las conversaciones no eran largas y tendidas, de manera que los cosmonautas no tenían claro el panorama y es aquí donde Krikaliov, toma especial relevancia, ya que durante su estadía y la prolongación de su retorno, utilizaba la radio a bordo de la nave para contactar a personas comunes y corrientes en suelo soviético convirtiéndose así en un ídolo y por ende se le conoce solamente a él como el “último ciudadano soviético” a pesar de estar acompañado de su compatriota Alexander Alexandrovich Volkov, quien sustituyó a Artsebarsky. Curiosamente la esposa de Sergéi trabajaba como operadora del propio programa espacial; sin embargo, en ningún momento le proporcionó información del porqué tenían que esperar o darle un pequeño panorama de lo que sucedía en la tierra, donde para él, en las ventanas de la MIR a tanta distancia, la tierra parecía no sufrir cambio alguno.

Un ingrediente primordial en este suceso, fue que además de no existir el dinero suficiente para enviar un reemplazo, a manera de “política” (bajar los niveles de tensión), el gobierno soviético propuso a Kazajistán que fueran ellos quienes enviaran a un cosmonauta de su nacionalidad; empero, el problema principal fue que no existía nadie en ese momento con la experiencia de Krikaliov y entrenar a alguien llevaría demasiado tiempo y debemos agregar que el 25 de octubre conseguirían su independencia de la URSS, por lo tanto, ahora había un problema adicional, ¿Dónde podrían regresar?, porque ese cosmódromo ya no estaba controlado por la URSS.

Tuvo que llegar el 25 de marzo de 1992 para que Sergéi y Alexander pudieran por fin regresar a la tierra, pero ya no al país que los llevó al espacio, sino a una nueva Rusia que en lugar de contar con Leningrado como capital, ahora era San Petersburgo, a un territorio que ya no tenía como prioridad esa carrera en el espacio porque terminó la Guerra Fría, en fin, ambos astronautas despegaron con una historia y a su regreso, tendrían que reescribirla. Sergéi pasó en total 312 días en el espacio, este viaje fue su segundo y si fuera yo, el último, pero las pasiones no conocen de razones y este cosmonauta es tan comprometido que para el año 2000 formó parte de la tripulación que realizaría el primer vuelo a la Estación Espacial Internacional (ISS).

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1865, en París, Francia, se celebra la primer “Conferencia Telegráfica Internacional”, mediante la cual, representantes de 20 países acuerdan la estandarización del equipamiento telegráfico a fin de contar con una reglamentación homologada y con ello obtener operaciones uniformes, creando así la “Unión Telegráfica Internacional” (UIT), la cual a la postre, sería reconocida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas mediante su resolución A/RES/60/252 de fecha 27 de marzo de 2006 en la que establece este día como el “Día Mundial de la Sociedad de le Información”; en 1889, nacía en Monterrey, México, uno de los intelectuales más destacados de la historia mexicana, diplomático, dramaturgo, ensayista, narrador, poeta y traductor fueron algunas áreas en donde destacó Alfonso Reyes Ochoa, quien desde la publicación de su primer libro “Cuestiones estéticas” (1911) marcaba fuertemente los grandes temas que ocuparían su vida; en 2004, en Massachusetts, Estados Unidos tras una lucha desde el año 2000, un fallo del Tribunal Supremo de California que anulaba las actas de matrimonio de personas del mismo sexo otorgadas por el alcalde y una propuesta de campaña del entonces candidato George W. Bush a enmendar la constitución para prohibir los matrimonios igualitarios; este estado de la Unión Americana se convierte en la primer entidad de la nación en legalizar dichos matrimonios; hasta aquel momento solamente Países Bajos y Bélgica (2000 y 2003 respectivamente) lo habrían contemplado en sus normativas, y sería hasta el 2015 cuando en todo el país de las barras y las estrellas fuera legalizado.

Espero tus comentarios en el correo vmrf@aperturaintelectual.com y recuerda qué en este espacio, las críticas no son bienvenidas, SON NECESARIAS.

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