La vacunación COVID-19 de niños en México

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

Ya son casi 3 años en lo que el mundo conoció una nueva amenaza, que si bien era esperada por algunos especialistas, colocó en el vocabulario mundial la palabra pandemia. Los efectos, los hemos vivido todos en mayor o menor medida, las consecuencias, influyeron de manera negativa en diversos ámbitos de la vida del hombre, desde lo social, lo económico, lo político, entre muchas otras que tocaron al hombre en lo individual y en lo colectivo. Así como en todo, también se obtuvieron algunas consecuencias “positivas” ya que el esfuerzo internacional en materia de tecnología médica y avances científicos, permitió que se desarrollarán en un tiempo récord distintas vacunas con el apoyo de grandes farmacéuticas y gobiernos para mitigar el duro golpe que forma parte ahora, de la historia de la humanidad.

Cada uno de los países, además de los organismos mundiales y los especialistas de la materia médica, comenzaron a realizar estudios de casos de la enfermedad y de sus distintas variantes; la forma en como afectaba al cuerpo humano, las maneras en cómo, las nuevas tecnologías aplicadas en la ciencia médica, desarrollaron vacunas con características diferentes a las que estábamos acostumbrados a recibir.

Los gobiernos de las naciones establecieron, con base en las investigaciones realizadas y publicadas en las revistas especializadas, los convenios con los laboratorios y con los países en que éstas vacunas se desarrollaron, para poder adquirir las necesarias para estar en aptitud de brindar la posibilidad de la aplicación de éstas para sus gobernados.

Las estrategias además de lo relacionado con las medidas para disminuir los riesgos de contagio como la limitación de la movilidad de la ciudadanía, la restricción de acceso de determinadas personas o grupos de ellas a ciertos espacios fueron, en algunos casos aplaudidas por las sociedades por otros, hubo quienes las criticaron quizás por ser laxas en algunos países o muy severas en otras; a estas alturas de la pandemia por COVID-19 nos es motivo de análisis dentro de la presente colaboración, sin embargo, es claro que cada uno de nosotros en su momento y en la actualidad a la distancia, tenemos un panorama claro y sobretodo comparativo con respecto a otras naciones, acerca de los aciertos y desaciertos que en materia de políticas públicas implementó el gobierno mexicano.

A la par de las medidas antes referidas el gobierno de nuestro país, se vio en la necesidad de garantizar dentro de lo posible, derivado de la escasez de las vacunas, el acaparamiento de ellas y los convenios que puedo alcanzar, el establecer una estrategia de vacunación para tratar de alcanzar la mayor cantidad de gente inmunizada. Los mecanismos, criterios de aplicación y demás circunstancias para determinar los grupos sociales a quienes darle prioridad para la aplicación también al día de hoy ha sido tema de cuestionamientos.

El gobierno mexicano del mismo modo que el de la mayoría de los países, ha sustentado y tratado de justificar su toma de decisiones sobre este delicado tema, en estudios científicos sobre las características de cada uno de las vacunas aplicadas en cuanto su efectividad y pertinencia dentro de cada grupo considerado.

En nuestro país se consideró necesario en primer término, aplicar la vacunación para el personal de salud de primera línea de atención por COVID, todos aquellos que día a día dieron literalmente su vida para brindar apoyo y servicio para la gente que desgraciadamente caía frente a cada una de las “olas” de ésta pandemia, cuya cuarentena excedió precisamente del término que dio origen a este concepto. Así la primera etapa comenzó el día 24 de diciembre de 2020 en la CDMX, el Estado de México y Querétaro, siendo la primera dosis aplicada en nuestro país a la Jefa de Enfermería en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Rubén Leñero.

La segunda etapa la constituyó, la aplicación de vacunas para las personas mayores de 60 años, por ser consideradas como grupos de alto riesgo y personal restante del sistema de salud nacional, en los meses de febrero a mayo de 2021.

En la tercera etapa, llevada a cabo entre los meses de mayo a junio, se consideró a las personas cuyas edades estaban entre los 50 a 59 años y las mujeres de más de 18 que estuvieran embarazadas con más de tres meses de gestación y personal educativo, tanto de Instituciones públicas como privadas, buscando reactivar las actividades escolares para el cierre en ciclo respectivo.

En cuarta etapa se consideró a los adultos de entre 40 a los 49 años para ser vacunados entre los meses de junio julio, y por último de julio a marzo del 2022 para el resto de la población.

Si bien la página oficial de la Secretaría de Salud de nuestro país de donde se obtuvo la información que fue compartida en los párrafos que anteceden, la autoridad considera como la parte final de éste proceso para “el resto de la población”, sin embargo, el día 24 de junio, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), autorizó la inmunización anti COVID-19 de Pfizer-Biontech solamente para personas a partir de los 12 años de edad, al día de hoy, los niños y niñas menores de esa edad no han sido considerados para poder ser inmunizados.

Antes de que llegara el periodo en que los menores de edad podían ser vacunados, comenzó a popularizarse entre la sociedad, la solicitud del amparo para que les fueran aplicadas las dosis correspondientes, en primera instancia para quienes tuvieran alguna enfermedad crónica o contaran con alguna comorbilidad, posteriormente, de manera general para cualquier niño o niña.

Pero ¿Qué es?, ¿en qué consiste? o ¿Cómo opera?

Pues bien, en colaboraciones anteriores hemos manifestado que el juicio de amparo es el medio de defensa constitucional por el que cualquier persona, para el presente caso el padre o tutor, acude ante los tribunales federales aduciendo que se ha emitido un acto de molestia por medio de cual, se ha transgredido o se ha limitado en el ejercicio de un derecho humano, solicitándole determine lo necesario para que termine esa violación y pueda gozar de éste derecho.

Tanto la Constitución Federal como los instrumentos internacionales en materia de Derechos Humanos preponderan el derechos a la vida, la salud, la educación (todos ellos como parte de la características de los derechos fundamentales de la interdependencia, abordada en colaboraciones anteriores), siendo obligación del Estado mexicano el agotar al máximo los recursos con que se cuente para cumplir con ésta.

A nivel internacional, las autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés); la Agencia Europea del Medicamento (EMA), han dado su aprobación con base en estudios científicos para la aplicación para los niños y niñas de 5 a 12 años, ya que son, al igual que todos los grupos etarios, susceptibles de contagiarse o contagiar a sus familiares de las distintas variantes de esta enfermedad que sigue golpeando a la humanidad, ¿Por qué nuestra nación se resiste a la inoculación de ellos?.

Afortunadamente nuestro sistema jurídico cuenta con los instrumentos legales para hacer frente a esta voluntad, o quizás falta de ésta, del gobierno mexicano para garantizar el derechos a la salud de nuestra niñez pero reitero, requiere la intervención de la justicia federal para que, por medio de los tribunales se prepondere este tan necesario derecho. He aquí un ejemplo más de la necesidad del reconocimiento y real ejercicio de la división de las funciones del poder, de lo necesario que resulta contar con órganos y organismos autónomos en el ejercicio de sus funciones y que sirvan de contrapeso de las demás autoridades estatales.

Ahora, parece venir la autorización de la aplicación general de vacunas para este grupo etario sin embargo, habremos de esperar para conocer el tipo de vacuna y la procedencia de la misma, debiendo revisar que sea un activo que cuente con los estándares de calidad y sobretodo con las aprobaciones correspondientes debidamente publicadas en revistas y congresos especializados en la materia que avalen que se cumplen con los requisitos y fases de prueba necesarios por el bien de las niñas y niños de nuestro país, sino será un cuento de nunca acabar.

“Asegúrese de atención a la Salud, es un derecho, no un privilegio”.

Ed Pastor

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