A propósito del fallecimiento de la reina Isabel II

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

El pasado jueves 08 de septiembre de 2022 falleció en su Castillo de Balmoral, Edimburgo, donde había permanecido gran parte del verano bajo supervisión médica debido a los achaques propios de su edad, la Reina Elizabeth Alexandra Mary Windsor mejor conocida como Isabel II a los 96 años (1926 – 2022), dejando atrás un legado de 70 años de reinado (1952-2022) siendo la monarca más longeva en la historia de la humanidad.

Su coronación, fue la primera transmitida por televisión, cuando ésta aún era en blanco y negro. Pasará a la historia por muchas situaciones que le tocó vivir, entre ellas, ser la primera mujer que, perteneciendo a la familia real, se convirtió en miembro activo de las fuerzas armadas británicas. Sin lugar a dudas muy querida por muchas personas, incluyendo por supuesto, la comunidad del Reino Unido sin embargo, abriendo una vez más el debate acerca de las monarquías en el mundo.

La sucesión de la reina Isabel II representará más allá de un acto protocolario, la investidura de un nuevo Jefe de Estado Británico que tiene por supuesto, una serie de formalidades y condicionamientos regulados por la legislación de la materia, los cuales comenzaron el sábado 10 de septiembre de 2022 cuando fue proclamado Carlos III como rey en el Palacio de St. James en el centro de Londres, aunque la Coronación será más adelante.

En la época moderna de la humanidad, el concepto y vigencia de la monarquía ha sufrido grandes cambios además de haber caído en desuso en algunos países, aunado a que se le ha restado el protagonismo de antaño, siendo duramente criticada en varios de los países en que todavía subsiste. Actualmente son alrededor de 44 los países que contemplan dentro de su sistema normativo la figura del monarca pero ¿qué es la monarquía y como se regula en la actualidad?

La palabra Monarquía proviene de los vocablos «monos» que significa uno y «argé» o «arché» que significa principio o poder, por lo que podríamos considerarla como la forma de estado y/o gobierno en donde una sola persona ejerce el poder estatal.

Gramaticalmente se puede definir como una forma de gobierno y/o estado en el que el ejercicio del poder recae en una sola persona que puede recibir, entre otras, denominaciones como la de rey o monarca, el cual, dependiendo de la legislación y la forma en cómo es regulada por cada país cuenta con una serie de atribuciones y poderes específicos.

En la antigüedad, las monarquías eran de carácter absoluto, es decir, que el rey o monarca ejercía de manera unipersonal los poderes estatales, él era el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial al mismo tiempo además, era prácticamente dueño de todo lo que se encontraba dentro de sus reinos, incluyendo a las personas que ahí moraban, por lo que podían hacer todo y de todo sin limitación alguna, por lo que prácticamente no existían ningún tipo de derecho de los gobernados ni forma legal de hacer frente a sus designios, caprichos o disposiciones, todo ello cambió, precisamente a partir de la firma de la Magna Carta Libertatum, Carta Magna o la Gran Carta en Inglaterra el 15 de Junio del año de 1215 por el rey Juan, en que se les reconocía a los ciudadanos determinados derechos como poseer y heredar propiedades, ciertas garantías legales y evitar impuestos excesivos, siendo uno de los primeros antecedentes de los Derechos Humanos. De ahí que hasta la fecha muchos especialistas de las ciencias jurídicas hacen referencia a las Constituciones llamándolas Carta Magna.

Más adelante en la historia de la humanidad, gracias a la revolución francesa y las guerras napoleónicas, comenzó la caída de varios de regímenes monárquicos en Europa, para subsistir, algunos de ellos comenzaron a modificar sus normas siendo en algunos casos, que el rey o monarca figure únicamente como Jefe de Estado y no más como Jefe de Gobierno.

Al día de hoy, se considera que las monarquías ya no solo son absolutas. La doctrina y los sistemas jurídicos contemporáneos reconocen también a las monarquías Constitucionales, en el origen de éstas, el rey o monarca es el titular del Ejecutivo dejando a una Cámara de Representantes el ejercicio del legislativo así como cuerpos colegiados que se encargarán de los sistemas de justicia; mientras que en las monarquías Parlamentarias el rey o monarca constituye un jefe estado que no gobierna sino que asume características de representación política estando al frente del gobierno una persona denominada Primer Ministro mientras que poder legislativo es ejercido por un parlamento.

La mayoría de las monarquías que aún se conservan en el mundo navegan entre los polos descritos en los párrafos que anteceden con características propias que, de acuerdo con cada país son consideradas dentro de sus sistemas normativos teniendo algunas peculiaridades como por ejemplo:

La reina Isabel II también era soberana de Australia, Canadá, Belice, Jamaica entre otros países y territorios; Mónaco y Liechtenstein poseen características de una monarquía absoluta, aunque en el primero de ellos, el príncipe no puede despedir a ningún funcionario electo democráticamente; en Malasia, el rey es electo por un consejo de gobernantes por un periodo de 5 años; en Bélgica se considera que cuentan con una monarquía popular en ella, el poder del monarca está ligado con el pueblo no con el Estado, por tanto es rey de los belgas más no de Bélgica, así también existen Estados como Andorra o Suazilandia donde existe una diarquía, es decir, existen dos gobernantes, el Estado Vaticano es considerado como una monarquía absoluta.

Existe una normatividad general como la denominada Ley Sálica o Código Legal de los Francos Salios publicada en el siglo V que establece ciertos criterios relacionados con las monarquías europeas o que han recopilado parte de sus preceptos en otras leyes en que se contempla por ejemplo, la imposibilidad de que la titularidad del reino caiga de manera exclusiva en una mujer como ocurre en España, es decir que la reina es reina mientras el rey sea rey. La sucesión del poder será únicamente a través de la ascensión de un hombre o bien que la denominación real no sea princesa sino infanta, entre otros factores regulados por las leyes y protocolos reales.

Como pudimos apreciar, la historia de la humanidad y el ejercicio del poder sobre un determinado espacio geográfico, ha determinado la conformación de los Estados y la manera en como los gobernantes, y en algunos casos los gobernados, han considerado que es la manera oportuna de organizarse para la satisfacción de sus necesidades y su organización, política, jurídica y administrativa. Todas y cada una de ellas contará con sus aspectos positivos y desde luego, los negativos; tendrán sus detractores como sus defensores pero innegablemente forman parte de la huella de la humanidad en éste planeta. Los reyes y reinas, han sido y serán, figuras amadas u odiadas, necesarias o fútiles, brindarán un beneficio o serán una carga para las arcas públicas pero es innegable la personalidad y relevancia histórica que han tenido y tendrán.

 “Merece la pena recordar que a menudo son los pequeños saltos y no los saltos de gigante, los que provocan los cambios más duraderos”

Isabel II

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