Tengo permiso

Por: Susana Dumit Garciarreal

Me siento muy sensible al escribir el artículo de esta semana, me cuesta mucho trabajo, pero quiero abrir mi sentir y comunicarles una realidad que vivo, porque cuando mi primer hijo nació, empezó una vida y, por otro lado, terminó la mía. Me dedico a él un 70% del tiempo y el 30% restante, ¿en qué lo puedo utilizar? Salir con mi otro hijo, mi vida social, pero ¿tiempo para mí?

La vida pasó muy rápido, pero no lo digo en un modo de víctima o sacrificio, sino del tiempo que tenía que pasar de casa a terapias, de terapias a médicos y de médicos a casa nuevamente, y todo lo que conlleva momentos de alegría, agradecimiento, amor, pero también de mucho cansancio, soledad y una depresión que no sabía que existía en mí.

Una de las cosas que mi hijo trajo para enseñarnos, es ese mundo de la discapacidad, en el que existen muchos tipos; de hecho, si lo hablamos como es, todos tenemos algún tipo de discapacidad. Pero a nosotros nos tocó una discapacidad cognitiva y física, donde es un acompañamiento constante, es un cuidado permanente.

Quisiera en este punto apoyarme en el tema del feminismo, donde como mujeres y mamás llenas de fortaleza somos minimizadas por una sociedad machista, al no existir una paternidad compartida, un amor responsable y sano; es importante la red de apoyo que se ha gestado de mujeres que hacemos el acompañamiento y empatía, ya que puede ser un camino muy solitario si no le encontramos soluciones para nosotras, tener a alguien a nuestro lado que entienda las implicaciones de la vida con discapacidad, contar con personas que nos apoyen en el momento en que necesitemos darnos un baño con toda la calma, un café con las amigas, hacer ejercicio, lo que sea para desconectar y recargar pilas.

Como mamás tenemos una enorme y hermosa responsabilidad, siempre lo seremos, ese título nunca se va a ir, pero es importante voltearnos a ver, reconocernos como mujeres, para que, a partir de ahí, podamos permitirnos y cuidarnos desde el merecimiento, sin culpas. Porque mientras nosotras estemos bien nuestros hijos lo van a estar.

“Recuerda que algunas veces los milagros, son personas”

Si deseas compartirme tus experiencias o tienes alguna pregunta escríbeme al correo susanadg@aperturaintelectual.com y con gusto te responderé.

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