PROFESOR, no maestro por favor

16 DE MAYO DE 2023 PROFESOR, no maestro por favor

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

El día de ayer en nuestro país celebramos el mal llamado “Día del Maestro”; empero, resulta que antes de comenzar a escribir esta colaboración acudí a mi tumbaburros de cabecera que es la RAE y me llevé una gran sorpresa porque resulta que ahora ya está permitido utilizar la palabra maestro y profesor para referirnos a aquellas personas que dejan su alma, vida y corazón en las aulas haciendo su mejor esfuerzo para transmitir conocimiento a las personas (generalmente) de menor edad que ellos con la esperanza de que éstos lo aprovechen. Dicho lo anterior y con todo el pesar que esto conlleva, iré totalmente en contra de la RAE en esta ocasión porque con el simple hecho de haber considerado, entre palabras posibles de aceptar, el término cruzazulear , entonces es indicativo de que se está relajando en cuanto a la infame depredación que estamos haciendo contra nuestro bello idioma español.

Además de México, otras naciones también celebran a los docentes en la misma fecha como son Colombia y Corea del Sur, entre los que pude averiguar, probablemente existan algunos más; sin embargo, la fecha internacional para este festejo es el 5 de octubre, fecha que fue designada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en su Conferencia General en su 27ª reunión celebrada en París el 30 de julio de 1993, mediante la cual, determinó que a partir del siguiente año se conmemorara “A fin de sensibilizar al público en general sobre la importancia de la profesión docente, a partir de ahora se celebrará el Día Internacional de los Docentes el 5 de octubre y se instituirá un Premio UNESCO de Enseñanza.”, pero en cada país les han dedicado un día para reconocer la importancia de personas con tan admirable vocación y agradecerles porque en sus manos se encuentran las siguientes generaciones.

Para el caso de esta nación azteca, fue mediante decreto publicado el 3 de diciembre de 1917 cuando el entonces presidente Venustiano Carranza “declaró el día del Maestro”, por ende fue en 1918 la primera ocasión que se realizó la ceremonia para conmemorar la fecha y la suspensión de clases correspondiente.

En aquellos años, cuando fue publicado el decreto, la población se estima, según un artículo especial publicado en la Revista CONAMED, que la población general oscilaba los 14 millones de habitantes en todo el territorio nacional y en cuanto al número de docentes, no existe una base fiable de información; sin embargo, dos documentos cuya veracidad es probada hablan de movimientos huelguistas entre 1919 y 1920 que al menos congregaron cada uno entre 2,000 y 5,000 (Maestras y maestros en el tiempo. Una mirada desde la historia y el libro Revolución, educación y mexicanidad. La búsqueda de la identidad nacional en el pensamiento educativo mexicano) por lo que sin temor a equivocarme esa cifra podría escalar 10 o 20 veces, al menos, ya que los movimientos fueron realizados en la Ciudad de México; de tal manera que podríamos hablar de un aproximado de 200,000 docentes. Esto lo traigo a colación solamente para clarificar que cuando fue declarado el día del maestro se beneficiaba a un porcentaje ínfimo de mexicanos proporcionándoles un día de asueto y si nos movemos hacia las cifras del alumnado es aún más complicado tener una cantidad certera ya que si partimos de la primicia de que en el Segundo Congreso Nacional de Educación Primaria (1912) se intentaba alfabetizar a 10 millones de indígenas podríamos esperar que los esfuerzos cuando mucho llegaron a la mitad; por lo tanto, habría 5 millones de alumnos, lo que sería prácticamente la matrícula escolar actual, únicamente del Estado de México sin contar los alumnos de las escuelas privadas.

Con estos datos quiero partir para intentar abordar dos vertientes. La primera gira en torno a que es perfectamente entendible, justificable e incluso necesario el reconocimiento a los docentes porque por tercera ocasión en esta colaboración, reitero que es una noble profesión que requiere gran dedicación y una carga bastante fuerte, dicho esto, por supuesto que no nada más basta con festejar el día sino reducir esa brecha salarial versus otras profesiones, con lo que aplaudo la decisión del titular del ejecutivo de haber incrementado en promedio un 8.2% el salario y anunciar que no habrá un solo trabajador de la educación que gane menos de 16 mil pesos mensuales; empero, creo que no es suficiente si sopesamos la carga que le estamos aventando, literalmente, los padres de familia a quienes educan a nuestros hijos porque desafortunadamente cada vez el compromiso de padres formadores es menor, por lo que tenemos que reivindicar la profesión educativa, el problema que veo en este tema es que así como se haga un incremento en el salario, también se debe exigir en la misma proporción ese incremento en la calidad de la educación que reciben los estudiantes por parte de los educandos, por lo que urge regresar, al menos, a la prueba “Programme for International Student Assessment” (PISA) que no se realiza desde 2018 y bajo pretexto de la pandemia no se ha reactivado; ojo, de los 87 países que aplican la prueba, México, es el único que no la continua aplicando.

La segunda línea me parece que es una gran serie de interrogantes, donde entran cuestionamientos sobre ¿Cómo medir realmente la calidad de un docente?, ¿Qué parámetros se necesitan establecer para estar frente a grupo? ¿Las escuelas normales y aquellas que forman pedagogos, cuentan con las herramientas suficientes para supervisar el trabajo de cada egresado? ¿Es justo entregarle una plaza de por vida a una persona que no tenemos la certeza que día con día está consciente que es responsable de la formación de miles de personas?, mi conclusión es que definitivamente estamos muy lejos de poder ordenar el tema de los profesores en nuestro país y basta con remontarnos al porqué del peso político del magisterio y ese origen viene precisamente de la misma época en que fue decretada esta fecha como una celebración porque a Venustiano Carranza le explotó en las manos que miles de profesores se sumaron a la lucha revolucionaria esperando mejores condiciones, de hecho, una de sus grandes peticiones fue contar con material didáctico y libros para enseñar más y mejor a los mexicanos porque el tema ya era añejo proveniente desde los primeros años del siglo XX cuando el salario de un jornalero en todo el país era superior al de un profesor que ganaba en promedio 25 pesos mensuales y solamente en Zacatecas los jornaleros ganaban menos de esa cantidad pero Yucatán obtenían 95 pesos que significaba casi 4 veces lo recibido por un profesor; de tal suerte que al pasar de los años y sentir que no cambiaban las condiciones, llegó el momento en que dejan de apoyar al gobierno y se les voltean por lo que las personas cercanas a Carranza que lucharon codo a codo con él como los docentes coahuilenses Cándido Guajardo e Ignacio Cortinas, el colimense Nemesio Báez Ocampo, el duranguense José Ángel Ceniceros y muchos otros más, posteriormente fueron “acomodados” en puestos políticos o cargos públicos de tal manera que los brazos del profesorado comenzaron a permear en las administraciones públicas hasta llegar a lo que hemos vivido con personajes como Elba Esther Gordillo.

Finalmente, por supuesto que no podemos dejar de reconocer la labor docente, aunque la cultura japonesa, que por cierto son punta de lanza en la calidad educativa, no tienen un día para celebrar a los “maestros” y esto por la sencilla razón de que refieren que es tan importante su labor como la de cualquier otro profesionista y si festejan a una profesión tendrían que festejar a todas de la misma manera, sin embargo, me parece que la deuda al día de hoy es más grande por parte de los docentes para con los mexicanos que de los gobiernos con sus profesores porque si bien un sueldo de 16 mil pesos como garantizó el presidente no es un sueldo suficiente, tampoco lo es el esfuerzo que una gran parte del magisterio entrega en las aulas.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1929, en California, Estados Unidos, el Hollywood Roosevelt Hotel se convirtió en la sede de un evento sin igual, la 1ª entrega del premio “Oscar” realizado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas que tuvo como anfitrión al actor, director, guionista y productor Douglas Fairbanks, resultando una noche redonda para los largometrajes “7th Heaven” y “Sunrise” que se fueron a casa con 3 estatuillas cada una; en 1960, en California, Estados Unidos, el ingeniero eléctrico y físico norteamericano Theodore Harold Maiman consigue emitir por primera ocasión lo que se conocerá como “Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation” (LASER) el cual desarrollo con un cristal de rubí rosa bombeado por una lámpara de flash y cuyo descubrimiento jamás imaginó la gran cantidad de aplicaciones y el desarrollo que generaría; en 1975, en Solukhumbu, Nepal, la alpinista, exploradora y montañista Junko Tabei se convierte en la primera mujer en escalar monte Everest y más tarde conseguiría nuevamente coronarse como la primera mujer en conquistar las “Siete Cumbres”.

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