POR: LIGIA PÉREZ GARCÍA
Junio es el mes donde se celebra el día del padre, es una fecha de convivencia para festejar al papá, pero, para algunos es una fecha dolorosa, que te conecta con la añoranza, tristeza, la nostalgia y dónde se recuerda al papá que ya no está.
El padre es una figura muy importante en la vida de cualquier persona, representa seguridad, protección, autoridad, es quien impulsa, marca limites, quien guía y da apoyo.
El fallecimiento de papá afectará en todas las edades y en todas se debe hablar con la verdad, de forma sencilla, utilizando un lenguaje adecuado para cada etapa. Los niños no tienen un concepto de muerte bien establecido hasta después de los 6 años que ya logran comprender que la muerte es irreversible, definitiva y permanente, por lo cual se sugiere que se les informe del fallecimiento del padre de forma clara y simple, explicándoles lo que va a pasar, el velorio, si se va a enterrar o cremar y preguntándoles si desean participar en los rituales funerarios.
Cuando se trata del fallecimiento de un padre amoroso, presente, responsable, involucrado, que estuvo en los eventos importantes, que participaba en la vida familiar y escolar, que llegaba a comer o cenar, que da un beso de buenas noches, el que apoyaba y abogaba por ti, a su muerte uno recordará todo lo que hizo por uno, lo que nos dio y, es natural que se llegue a sentir que nos faltó mas tiempo de convivencia, que tal vez quedaron cosas pendientes por hacer o por decir, uno puede llegar a cuestionarse el tema de la muerte, ¿Por qué pasó? y hasta llegar a pensar que no fue justo o que no merecía morir. Todo lo anterior son pensamientos completamente normales, solemos ver la muerte como un castigo, pensando que solo debería pasarle a quien se lo “merece”, debemos también recordar que, en ciertas circunstancias para algunos, la muerte puede llegar a ser un alivio o descanso.
Si la relación que se tuvo con papá no era buena, había un distanciamiento, o era simplemente inexistente esa relación, que fue un padre que se fué y los abandonó, la pérdida puede llegar a ser mas complicada por situaciones como el arrepentimiento, el no haber podido despedirse, las culpas y los temas pendientes, en ese caso, se necesitará que aprendan a reconciliarse con el recuerdo que se tiene del padre, así como con la relación que se tuvo con él.
Para trabajar el duelo del padre, es necesario que nos demos permiso de vivir nuestro duelo, darnos la oportunidad de sentir y de expresar nuestros sentimientos. Llora, escribe, grita, acude con un terapeuta o tanatólogo para sanar los temas pendientes y aprender a recordarlo de manera agradecida y sin dolor. También puede ayudar en este proceso, el hacer presente a papá a través de los recuerdos, las anécdotas y pláticas que cada persona tuvo con él.
La red de apoyo en esos momentos de dolor y de tristeza son un recurso de gran ayuda, además de una gran compañía, recordemos que el dolor es más llevadero cuando se tiene a alguien que te toma de la mano, o te escucha con empatía.
Poco se habla de la muerte del padre cuando el doliente es un adulto, hay una idea muy equivocada de que no se debería sufrir tanto por el fallecimiento de su padre ya que tuvo el privilegio de disfrutarlo muchos años o por que era un hombre anciano que vivió una vida plena, también existe la creencia de que si su muerte fue de forma repentina y sin dolor, como pasa con un infarto fulminante, el hijo debe estar tranquilo o su dolor debería estar aminorado, pero la realidad es que el dolor es igual de profundo e intenso, por que solo tenemos un padre… ¿Acaso se llora menos por que tuviste 50 años a tú padre o se llora el doble porque conviviste más?.
Si la madre sobrevive y está en pleno uso de sus capacidades, será ella quien indique el ritmo sobre las decisiones importantes, como que se hará con las pertenencias de papá, Los hijos serán los que ayuden a facilitar algunas tareas, recuerde preguntarle si sabía cuales eran los deseos de su padre o que es lo que ella quiere, en el caso de que mamá ya halla fallecido será necesario que en un tiempo prudente, los hermanos se tomen un momento para platicar sobre los últimos deseos de su padre y que desean hacer con sus cosas.
Sea paciente, amable y compasivo con usted y con las demás que también están viviendo su propio duelo, como mamá, hermanos, nietos, sobrinos, tíos, podemos llegar a pensar que sólo a nosotros nos afecta y nos duele tanto, pero es importante que recordemos que cada uno lo esta viviendo de manera única y diferente.
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