Por: Thelma Morales García

Desde mis días como estudiante universitaria, estudiábamos al politólogo japonés Francis Fukuyama quien decía que “No sólo es importante qué conoces, si no a quién”, ello lo relacioné cuando asistí a una conferencia donde se hablaba del Capital Social, de momento uno supone que tiene que ver con un término de los economistas, conforme empecé a indagar sobre el tema, me encontré con que efectivamente el término proviene de una analogía con el del capital económico, sin embargo durante mucho tiempo casi no se utilizó en la literatura social y económica.
Fue a principios del siglo XX en el ámbito de la pedagogía donde se comenzó a usar y hasta la década de los sesenta en las teorías de desarrollo económico. Según los estudiosos en los modelos económicos tradicionales, el concepto es ignorado por completo, pero a partir de 1980 se retomó el término y la importancia de su definición, al grado que fue usado por muchos autores en la sociología y en modelos de economía alternativos.
Francis Fukuyama lo define como la norma que hace que exista cooperación entre dos partes. Aunque podemos pensar que es muy factible, también puede generar discriminación entre individuos y grupos, sobre todo en la actualidad entre las redes sociales.
Para otros estudiosos el capital social, es el conjunto de recursos intangibles que cada uno de nosotros posee y que hacemos uso para conseguir nuestros objetivos, por ejemplo dos personas que egresan de la misma facultad con el mismo promedio y buscan trabajo podrían encontrarlo una más rápido que otra, en función de su capital social y de las relaciones que tienen y de la gente que se rodean. Esto que parece obvio, pero habrá que sistematizarlo y ver como influye en el desarrollo de las políticas públicas.
En el caso de algunos grupos que tienen capacidad organizacional, existe un factor fundamental y es el que la gente se organiza de diferente forma y que los liderazgos que algunas personas tienen aunado a su capital social, determina los apoyos o incentivos que pueda conseguir para su propia organización.
Todo ello me hizo pensar que si esto se aplica a muchas organizaciones en el mundo, la gran cantidad de desempleados, no sólo tiene que ver con un problema de crisis mundial, sino que hay mucha gente con extraordinaria preparación, pero tal vez no cuidó la parte de su capital social, esto es, rodearse de la gente que le pueda ayudar para obtener un buen puesto laboral.
Recuerdo que cuando inicié mis estudios universitarios, había un profesor que nos hizo una recomendación a los de nuevo ingreso, “es muy importante empezar a trabajar”, para que cuando terminamos la carrera, tuviéramos mayores oportunidades de tener un empleo estable. Algunos le hicimos caso y tuvimos la oportunidad de conocer a personas que influyeron para obtener un empleo una vez concluidos nuestros estudios. Considero que es importante para aquellos jóvenes que aún están estudiando, tengan muy en cuenta lo que significa hacerse del Capital Social.
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