Nuestro premio Cervantes 2013

Por: Francisco Javier Estrada

         El Cronista de verdad nunca debe de poner en duda al Otro, ese que se atreve a andar entre las páginas de la crónica, pero que a la vez sabe que Dios le ha dado cualidades en la literatura para abarcar otros géneros. Tonto es, si no sabe que es un privilegiado en el mundo de la creación. Si el cronista es quien escribe de su tiempo y sabe, como lo supo Bernal Díaz del Castillo, que no es verdadero cronista el que escribe o dice coas que le contaron por ahí y por allá. En este caso, al leer con gozo y felicidad a nuestra Premio Miguel de Cervantes de Saavedra —la mexicana Elena Poniatowska—, comprendo que bien merecido ha sido tal otorgamiento.

Escritora de tiempo completo es periodista, entrevistadora, cronista, narradora, cito a edición Era; quien señala que en dicha editorial ha publicado en Crónica: La noche de Tlatelolco; Fuerte es el silencio; Nada, nadie; Luz y luna, las lunitas; y en Narrativa: Hasta no verte Jesús mío; Querido Diego, te abraza Quiela; De noche vienes; La “Flor de Lis”; Tinísima”. Cito en el Fondo de Cultura Económica (FCE), su texto Rosario Castellanos / en los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros, en su primera edición de 2026. En la contrapasta del libro se cita: “Elena Poniatowska Amor es una de las figuras más destacadas de las letras mexicanas. Periodista, novelista, ensayista y cronista, cuya obra constituye un vasto mural de la sociedad, se caracteriza por la inquebrantable vocación de dar voz a quienes históricamente han sido silenciados”.

Muchos cronistas verbales o que publican su obra no se dan cuenta que sus cualidades de escritores les puede dar oportunidad de escribir en otros géneros. La obra de Juan Rulfo pertenece a la crónica, narrativa y poesía. Tal es su grandeza. En el caso de Elena Poniatowska el hacer seguimiento de su obra es tan fácil, como el gastarse cada domingo en la compra del periódico La Jornada y en su apartado de Cultura encontrar una columna que a la vez es crónica que mucho nos hace ver ese vasto panorama de la mexicanidad.

A nuestra escritora la encontramos en las principales editoriales mexicanas, tal es el caso de Grijalbo con su texto Lilus Kikus o los dos tomos de entrevistas titulado Todo México por editorial Diana. Una escritora de tiempo completo de cualidades insuperables y por ello admirable. En los libros de entrevistas da lecciones de con quién ha hecho relaciones de amistad o recibido magisterio de grandeza o de lo contrario. Las entrevistas son una escuela de vida que hace ver lo que los personajes son. Por ello es tan respetable la vida de los reporteros que aprenden en la calle o las salas a preguntar una y otra vez sin cansarse de hacerlo. Al leer sobre estos libros, se cita en contrapasta: “Nunca nadie me ha entrevistado mejor” dijo de Elena Poniatowska María Félix quien aparece en el tomo I de Todo México. Desde su primera entrevista, Elena Poniatowska estableció una manera de hacer periodismo que ha sido adoptada como texto vivo para la materia en la UNAM y en otras escuelas”. Clara lección de una privilegiada por cualidades que le hacen ser un ejemplo de vida. Me sorprende su capacidad de escribir cada domingo la columna que semana a semana va reuniendo material invaluable para la prensa nacional, para nuestra sabiduría sobre el vasto panorama de la vida en México. De personajes se ha hecho su vida, puro aprender y aprender de la vida y de los otros.

Así leo en la contrapasta referida: “La ingenua curiosidad de Elena Poniatowska saca de balance al más equilibrado. A Irma Serrano le ayuda a pegar sus inmensas pestañas postizas que le convierten en la tigresa, a Roberto Montenegro lo enfrenta con su pasado y con su porvenir, a Mario Moreno Cantinflas lo friquea con sus preguntas impertinentes, a Dolores del Río la insta a reconstruir su niñez y su eterna juventud. Jesús Reyes Ferreira, mago y chacarero, hace girar ante Elena sus inmensas esferas en la que se reflejan sus hojas de papel de china. El político norteamericano Barry Goldwater se enfrenta a un temible adversario en la pequeña y dulce figura de la periodista. León Felipe llama a su mujer Bertuca para que la conozca. Los dolorosos años finales de María Izquierdo crucificada son consignados en el Tomo II así como la deslumbrante belleza de Marlene Dietrich. Nada mejor para conocer la historia de la fotografía en México que escuchar y disfrutar a Lola Álvarez Bravo, formidable creadora mexicana. En la voz de Elena Poniatowska se reconoce la mirada con la que el pueblo mexicano observa a los que están en el candelero”.

Nació para estar entre los grandes de la patria y ese es un privilegio que a muy pocas gentes se les da en cualquier patria a la que se desee pensar. Al leer en el Tomo II la entrevista con Dolores del Río, veo su sensible vena literaria e imaginativa: “Camina en pasos de baile / ¡Sonrío! Entró rápidamente al escenario con su capa flotantes y nos sonrió. Una sonrisa blanca, sana, joven; una sonrisa en la que relampaguea toda su vida; hay luz en sus dientes, y una sonrisa de agua limpia, de mar, con velas y sal y yodo y barcos que aguardan. ¡Dios mío! Qué hermosa mujer y qué hermoso su apego a la vida, su diario heroísmo de proyectos, inquietudes, sueños nuevos. Dolores del Río no mira hacia atrás, no corre el peligro de convertirse en estatua de sal. Al contrario, nos hace pensar en una carabela que sale al mar, erguida, con todas sus velas desplegadas… Al terminar Mi querido embustero, con Ignacio López Tarso, hará una película, después vendrá la Navidad, luego 1967, y adelante, adelante. Hoy, sin embargo, le pido a Dolores que recuerde, que vaya atrás, atrás, atrás”.

Escritora de prosapia hace la entrevista y su imaginación literaria le da armas para entender a su entrevistada al reconocer cualidades que son ahora prueba de la grandeza de nuestra Dolores del Río, actriz insuperable. Con Cantinflas, publica: “¿Le seguimos o la cortamos? / la cita es a las once en el edificio de su propiedad de Insurgentes. Me recibe un gordo seboso con un traje tan apretado que temo salte un botón y me saque un ojo.

—Vengo a ver a Cantinflas.

—Dirá usted, a don Mario Moreno.

—A Cantinflas, señor.

—Cantinflas es el de las películas, aquí encuentra al señor Moreno.

—Bueno, al que sea pues, pero que me reciba.

—¿Qué asunto viene a tratar?

—Vengo a hacerle una entrevista. Hizo la cita mi tío Raoulito.

—¿Quién?

—El doctor Raoul Fournier, médico de Cantinflas.

—¡Y dale!

—Mi mamá bailó con Cantinflas.

—¿En qué película?”.

—No, en una fiesta en su casa la semana pasada. Cantinflas la sacó a bailar y dice mi mami que baila igualito que en el cine, todo descuajaringado”.

Si quien lee una entrevista supiera de las dificultades que sufre el que hace esa tarea, sería mejor valorados en su audacia y tino. Elena es ejemplo de vida.

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