Cronista de ciudad

Por: Francisco Javier Estrada

Logo de Casas del Poeta A.C. con un diseño circular en colores rojo, blanco y azul, que incluye elementos estilizados que representan un sol y olas debajo, acompañado del texto 'CASAS DEL POETA A.C.' en negrita.

        Ángeles González Gamio, es ejemplo perfecto de Cronista de la Ciudad. Sus escritos que, desde el 30 de octubre del 2022, vengo siguiendo a través del periódico La Jornada, han servido para entender que el Cronista escribe de su realidad y ello, ha de permitir a estudiosos y lectores del futuro en la capital de la república mexicana, saber cómo en el siglo XXI se vivía la cotidiana vida de los ‘chilangos’. De carrera universitaria en jurisprudencia: ella señala que no tenía interés por dicha profesión. Que fue el deseo de su papá el estudiar una carrera que la hiciera profesionista y nada más.

Sus datos biográficos vuelven a darnos lección de todo lo que es quien por vocación desea relatar su presente, citado en Facebook: “Historiadora, periodista, escritora, cronista mexicana que se ha encargado de recuperar la memoria del Centro Histórico y narrar las historias de la Ciudad de México. Es presidenta del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México y obtuvo el premio nacional de periodismo en 2013”. Nacida en Ciudad de México sus estudios los hizo en la Universidad Nacional Autónoma de México. Importante citar que su abuelo, Manuel Gamio, es uno de los investigadores de principios del siglo XX en tema de riqueza antigua de México. A él se le atribuye el descubrimiento de vestigios del Templo Mayor. Considerado entre los grandes descubridores de nuestras raíces prehispánicas, seguramente legó ese amor por la patria y en particular por lo que es la capital del país a su nieta.

Los datos que aparecen en Facebook dicen: “Destaca el hecho de haber sido la directora de la revista A Píe de Crónicas de la Ciudad de México y que ocupó la dirección de Publicaciones del Centro Histórico de la capital, participa en el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, fundado en 1982. Reconocida como Cronista del Centro Histórico de la Ciudad de México desde el año 2001. Fundadora y presidenta del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México, de 1995 a 2007; ha sido secretaria general de Consejo de la Crónica capitalino. Pertinente es citar sus palabras: “Entonces se me ocurrió empezar a escribir crónicas para describir lo que estaba pasando en el Centro Histórico, describir las maravillas que tenía de edificios, de plazas, de gastronomía, pero lo que quería es que la gente fuera al Centro, fuera a pasear, la descubriera. Entonces también, se me ocurrió terminar con una recomendación de alguna fonda, restaurante o hasta una pulquería. El centro es el lugar más vital que tú te puedas imaginar.”.

Los textos publicados dan lección de lo que es una estudiosa de la historia y se define como Cronista de una pureza admirable: Corazón de piedra: crónicas gozosas de la Ciudad de México; Tesoros secretos de la Ciudad de México; Charlas de café con Josefa; El Palacio Nacional de México; Manuel Gamio, una lucha sin final I y II; de Tenochtitlan al siglo XX; México 2000; Grandeza mexicana al fin del milenio; Orígenes de nuestra Ciudad; Sucedió en un barrio de la Ciudad; El derecho a la Ciudad; Las mujeres de la torre; ; El patrimonio rescatado; Ser y hacer de la mujer; y La pieza teatral: Josefa y su Independencia. Todo ello es más importante que sus nombramientos. Lo que define al Cronista es su obra y no los documentos oficiales o premios que sele hayan otorgado. Pensar que desde la década de los ochenta viene publicando una columna en La Jornada, es un trabajo de inmensa importancia para la cultura y la crónica de la capital de nuestra República. Eso es lo que todo cronista debe valorar más que nombramientos que distintas autoridades llegasen a darle en vida.

La lección que todo cronista se basa por ello, en lo que escribe y publica. Haciendo ver en ello, su profundaos conocimientos de lo estudiado y su capacidad de conectarlos con el presente de su existir. Así cumple Ángeles González Gamio. Por ello, leer y leer columnas de cada domingo, desde esa fecha han sido escuela de Crónica. Siempre deslumbrando por sabiduría del pasado. Utilizando dicha sabiduría, para explicar su presente. Cito aquí el texto del 30 de octubre 2022: “Dolorosa pérdida / la Ciudad de México ha perdido a uno de sus mejores cronistas. Hace unos días falleció Edgar Anaya Rodríguez, quien hace 15 años fundó Mexicorrerías, empresa especializada en viajes artesanales que iba desde las alturas de Milpa Alta, en sur de la capital, a las Barrancas del Cobre, en Chihuahua, o el Cañón del Sumidero, en Chiapas. También impartía cursos y conferencias y daba acceso a su rico archivo fotográfico”.

Todo en la en la vida del cronista es lo mismo. Sólo hay que seguirles la huella: Cita: “A lo largo de un lustro, el autor, junto con su solidaria compañera de vida: Elba, y su cámara fotográfica, caminaron, subieron y bajaron por una diversidad de lugares capitalinos y sus alrededores. Platicó con los vecinos y con los conocedores de los tesoros locales. Los grabó, sacó fotos y fue conformando esta guía incomparable de la gran ciudad, con 100 sitios muy poco conocidos”. Bella lección da González Gamio. El cronista verdadero y honesto reconoce en sus vecinos y colegas de profesión lo que de bueno hace. Y no le niega sus esfuerzos por decir lo que le parece es la gran Ciudad en su tiempo.

Domingo a domingo desde octubre del 22 no me he perdido la columna y crónica de González Gamio, leo la misma del 5 de noviembre del año 2023: “En la Plaza de San Jacinto 5 y 15, en el hermoso barrio de San Ángel, se encuentra la Casa del Risco. El nombre obedece a una original fuente monumental de estilo barroco en su patio, elaborada con base en colorida cerámica, porcelana y azulejos. Se hizo en el siglo XVIII y tiene la peculiaridad de estar pegada al muro a manera de altar.

No podía haber un lugar más propicio para colocar una ofrenda del Día de Muertos, que este año se dedican a Isidro y Josefina Fabela y a otros personajes ilustres que en distintas épocas habitaron la casa. Algunos fueron el notable escritor Manuel Payno y el compositor y pianista Ernesto Elorduy. También se montó una muy original dedicada a las mascotas, que son parte importante en la vida de muchas personas y que cada día ocupan un lugar más relevante dentro de la vida de la ciudad. Basta ver la cantidad de restaurantes que las admiten y algunos hasta tienen menú especial para ellas”. Todo o registra el ojo microscópico de la Cronista enamorada de su Ciudad.

Avanzo en lecturas de sus columnas: “Plaza excepcional / Una de las plazas más bellas de la Ciudad de México y con rica historia es la de Santo Domingo, vecina del Zócalo. Los dominicos fueron la segunda orden en arribar a la Nueva España en 1526. Al buscar un predio cercano a la Plaza Mayor, localizaron un generoso terreno que, de acuerdo con la leyenda, es donde estaba uno de los palacios de Cuauhtémoc, quien se convirtió en el último emperador mexica en 1520”. Juntos historia y crónica forman un mundo rico en imágenes y voces.

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