Por: Francisco Javier Estrada

Cierto, si hay un especialista que se ha dedicado a recuperar los escritos y pinturas de nuestros pueblos originarios es el investigador de El Colegio Mexiquense, Xavier Noguez. Mucho le tenemos que agradecer a quien ha hecho su labor al profundizar sobre los Códices que relatan raíces de nuestra cultura mestiza; en conjunto se mezclan con la cultura que trajeron los conquistadores: genocidio y riqueza de lengua, explotación y creación en sólo 300 años, de una construcción que sólo en Europa se podía demostrar. La diferencia es que Europa se había hecho en miles de años y la Nueva España, sólo utilizó cerca de tres siglos para alcanzar la grandeza, en su caso, de ser la capital que hoy llamamos México: como la Ciudad de los Palacios. No había en el continente americano nada tan grande como esta Ciudad hace 200 años para orgullo mexicano al independizarse de España.
Bello es tener las dos revistas de Arqueología Mexicana, en sus 2 ediciones especiales (126-127, con el tema “Códices de México”.) Las dos ediciones cuidadas por Xavier Noguez dan orgullo por este investigador de excelencia que lo es. En la presentación del volumen dos, cita un pequeño poema: “(Los sabios, tlamitinime) / Los que están mirando, los que refieren (los que miran)), / los que despliegan las hojas de los libros, / la tinta negra, la tinta de colores / los que tienen a su cargo las pinturas. Coloquios y doctrina cristiana.
Pocas palabras para hablar del Cronista en todos los tiempos: “Los que están mirando, / los que refieren (los que miran)…”. Entender que quien se dice Cronista es aquel que ve, estudia y escribe o habla de su presente. El estudio de la historia le hace más sabio, pero su obligación es hablar y escribir de lo que ve.
Siguiendo palabras de Xavier leo: “En esta segunda entrega se incluyeron notas descriptivas correspondientes principalmente a códices novohispanos del Centro de México. Este grupo resulta el más numeroso, particularmente los de contenido jurídico-administrativo. Y esto se debió a la decisión de la Segunda Audiencia (1531-1535) de aceptar las “pinturas” elaboradas en las comunidades nativas como documentos legales, particularmente para ser presentadas en los juzgados”.
Los códices nos hablan de nuestra historia, pero son claro ejemplo de los sucesos del tiempo del autor o los autores. Dice Xavier: “La mayoría pertenecen a la órbita de la cultura náhuatl, aunque también contamos con ejemplos de comunidades otomianas. En este conjunto de códices se notan modificaciones producidas por la presencia de la cultura europea, en su modalidad hispana”. Imaginemos al investigador Xavier Noguez siguiendo las huellas de estos documentos que son Crónicas de ese pasado que está presente por las huellas que dejaron nuestros ancestros: heredando sabiduría de su tiempo, para que nuestra identidad sea cierta y no inventada. La lectura de los libros de la región de Guatemala son clara muestra de esa relación de dos culturas, donde impera, cierto la presencia de la cultura maya, sin embargo. Muestra de ello es el llamado Chilam Balam (el libro de los libros).
Leo en contrapasta de la reedición que hace Editorial de Mexicanos Unidos en el año 2024 lo siguiente: “Los libros de Chilam Balam están escritos en maya yucateco y provienen de diversos poblados y regiones de Yucatán, reciben su nombre en honor a un sacerdote llamado Chilam Balam, quien predijo la llegada de ciertos hombres que impondrían una nueva religión.»
Estos documentos no contienen una estructura o sentido unitario, se trata de una recopilación de escritos de diversas procedencias. Son fruto de textos de varias épocas y fueron escritos después de la conquista española por esta razón es palpable la influencia europea. En El libro de los libros del Chilam Balam se encuentran datos religiosos, explicaciones del calendario, textos astronómicos, leyendas e historiad de los pueblos, textos literarios y varias transcripciones de fragmentos de códices prehispánicos”.
De igual manera yendo por la ruta de la cultura maya que es expresión de grandeza en toda América, encuentro el libro: Popol Wuj / Antiguas historias de los indios quiches de Guatemala, publicado por Editorial Porrúa en el año 2011, en su vigesimoquinta edición. De igual manera cito el texto de la contrapasta: “Contiene las historias de los indios quichés acerca de la formación del mundo, de sus dioses, héroes y hombres, o sea que se trata del origen mitológico de sus pueblos, de sus creencias religiosas y de la genealogía de sus jefes. Esta tradición fue una de las que se conservaron debido a que los nativos que aprendieron el alfabeto con los misioneros españoles lo utilizaron para copiar sus libros de historias, ritos y hábitos de sociedad. Es posible que el antiguo escrito a que se refiere el Libro Nacional de los Quichés haya sido redactado con un sistema anterior: dibujos y jeroglíficos”.
Estas magnificas muestras que vienen del sureste de México y particularmente de Guatemala hablan de la grandeza maya. Así los códices que investiga Xavier Noguez hablan de las culturas náhuatl y otomí. Comprender estas 3 grandes culturas, las dos de Mesoamérica y aquella de la prodigiosa zona yucateca-guatemalteca nos hacen saber que grande ha sido México y el centro de América yendo hasta Honduras, el Salvador, y creo que también Panamá y Costa Rica.
Por ello, el estudio de los códices de los que habla Noguez es tarea importante en la visión de un continente que al hacerse mestizo se hizo también una geografía de culturas de lo más diverso y disímbolo.
Cultura originaria que se transformó en nuevos lenguajes con la llegada de los españoles. Leo la cita de Noguez: “Como afirma el Dr. Miguel Pastrana Flores: “Entre estos cambios, los más relevantes la introducción del sistema alfabético de escritura en caracteres latinos, la irrupción del español como lengua dominante, la aparición del papel de tipo europeo, el formato de los libros, los géneros discursivos de relación, crónica e historia utilizados en la historiografía europea, así como la idea misma del autor individual”. Sí el Cronista verdadero es aquél que refiere lo que ve, lo que investiga, lo que estudia sin escapar de su mandato: hablar o escribir de su presente, pues en caso contrario es sólo un historiador que se niega a relatar su presente y sus vivencias por más peligrosas que sean.
Dos revistas de Códices de Mesoamérica. Dos libros de la región Yucatán-Guatemala hacen ver que hubo cronistas que peligraron por decir y defender su pasado relatando su presente. Lecciones de pueblos originarios así lo dicen. Las dos revistas presentadas por Xavier Noguez son oro molido sin duda.
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