¿Dubai, una maravilla?.

Por: Víctor Manuel Reyes Ferriz

Todos hemos escuchado últimamente que Dubai es el nuevo paraíso del mundo, con playas increíbles, un gran turismo, excelentes oportunidades laborales, preciosos hoteles resort, un sinfín de empresas que se han establecido ahí, gran diversión, grandes oportunidades de inversión, y por supuesto, el centro financiero de mayor tamaño; en resumen, que todos emigremos para allá. Sin embargo, creo que existen muchos lados obscuros en esta ciudad, pero sobretodo en el país de Emiratos Árabes Unidos.

Dubai, es uno de los 7 emiratos que conforman este país, siendo el segundo en el rubro de superficie y, colinda con los emiratos de Abu Dhabi y con Sharjah, en el Golfo Pérsico, este emirato se ha convertido en la ciudad mas cosmopolita del mundo derivado de la gran influencia extranjera que se ha quedado a residir ahí, contando con una población cercana a los dos millones y medio de habitantes, dónde, los extranjeros son quienes ocupan una gran mayoría. Las leyes locales no permiten la naturalización; sin embargo, no es un impedimento para los extranjeros cuando deciden invertir o convertirse en propietarios de algún predio o negocio.

Dentro de esta maravilla de civilización, podemos notar grandes problemas sociales debido principalmente a la cuestión religiosa; al ser un emirato y en general el país, profesantes de la religión Musulmana, las mujeres en especial, cuentan con pocos derechos y escasa protección; además de la religión, otro problema que se enfrenta obviamente al ser extranjero en dicho país, es el rechazo social a los occidentales por esa ideología ancestral; sin embargo, los pobladores dubaitianos, han sido condescendientes y se han acostumbrado a la convivencia diaria con personas occidentales y esto, se ha podido constatar con la oportunidad que le ha otorgado el gobierno  a diferentes asociaciones religiosas como protestantes, católicos, greco-ortodoxos, etc… los predios necesarios para construir sus iglesias y celebrar sus liturgias; asimismo, podemos verlo en el momento en que esta civilización ha aceptado que la lengua que se habla con mayor frecuencia sea el inglés; aunque, el árabe siga siendo su lengua oficial.

Esta ciudad tuvo un gran auge entre 2004 y 2006 al despegar en el ámbito inmobiliario y se convirtió en la ciudad con mayor crecimiento a nivel mundial. Gracias a esta situación se ha podido desarrollar rápidamente, y actualmente, cuenta con grandes estructuras como Rascacielos (Burj Khalifa la torre mas alta del mundo, inaugurada en enero de este año), Hoteles (Burj Al Arab, dentro de los hoteles mas lujosos y costosos del mundo), Conjuntos Habitacionales (Islas Palm, constituidos por 3 grandes islas en forma de palmeras denominadas Palma Jumeirah, Jebel Ali y Deira, actualmente en construcción), Parques Acuáticos (Aquaventure, instalado dentro del hotel Atlantis), Centros Comerciales (Al Bustan Center) entre otros, también, se puede encontrar una gran diversidad de actividades de entretenimiento en esta ciudad.

Sin embargo, el tema que nos ocupa es la problemática de residir en este emirato, ya que, como lo comentaba anteriormente, por reseña histórica las mujeres no son valoradas como tal, sino como un mero “compañero” del hombre que es quien en esta cultura, es el único que “importa”. Es muy común encontrar caminando por las calles un par de hombres que van conviviendo y algunas mujeres que se los van siguiendo unos pasos detrás, que bien, pueden ser sus amantes o sus propias hijas.

Los noticiarios internacionales resumen que, en los países musulmanes se presentan situaciones de  lapidación a las mujeres, o exhibirlas públicamente, si estas no son vírgenes en el momento de la noche de bodas, también podemos leer, que cada vez es mas común, que las mujeres que luchan por sus derechos, buscando la igualdad, realicen actos suicidas para llamar la atención de la prensa y poder con ello, lograr un apoyo de organismos internacionales,  o el riguroso código que rige la vestimenta femenina, que, en el caso de los hombres, es mas laxo. Estas situaciones son muy desagradables para todo habitante occidental; empero, en las sociedades orientales no es mal visto por qué es la forma que conocen desde el principio, basta recordar lo sucedido en octubre del año pasado cuando la cantante Beyoncé tuvo que suspender un concierto en el Estadio Nacional de Kuala Lumpur porque su vestimenta contravenía la forma usual de vestir; al pasar los días la versión en medios fue modificada para llegar a la conclusión de que no era solo la vestimenta sino el concepto total del espectáculo.

Hablando de sus códigos y leyes, podemos encontrar en el Corán que es el texto sagrado del Islam, del cual, se desprenden sus leyes ordinarias y cuyo nombre en árabe es Qaxaa que significa “leído” o “recitado” y que contiene las revelaciones desde Alá hasta Mahoma, durante su retiro en La Meca y en Medina que está compuesto por 114 capítulos llamados azoras o suras diferentes versículos o “Aya” que contiene una relación de preceptos, normas éticas y morales y advertencias sobre el juicio final, sobre materias como el matrimonio o el divorcio. En base a este texto sagrado se han basado las leyes islámicas que suelen ser exactamente igual de rígidas que el Corán.

Para poder comprender mejor este inhumano trato hacia las mujeres, podemos corroborarlo en la  Sura VI que habla de las Mujeres, donde en la Aya 3 nos habla del matrimonio, que, en caso de no poder mantener dignamente a los hijos, solo se les permitirá casarse con 2,3 o 4 mujeres para que los “huérfanos” (Hijos) puedan gozar de su herencia; empero, en ningún momento se preocupa por la fémina, sino únicamente, es el instrumento para medir la capacidad económica del hombre. Respecto de la Aya 19, que nos habla de la infidelidad y nos explica, textualmente, que es necesario llamar a cuatro testigos, y, si ellos, confirman el hecho, habrá que encerrarlas hasta que la muerte las lleve o hasta que Dios les procure algún medio de salvación. Por último y para no dejar dudas, en la Aya 38, nos dice que, los hombres son superiores a las mujeres a causa de las cualidades que éstos tienen y que las mujeres deberán ser obedientes y sumisas, y, en ausencia de su hombre deberán conservar cuidadosamente lo que Dios ha ordenado mantener intacto. Sin embargo, lo peor viene después, cuando un hombre crea que su mujer ha sido infiel deberá relegarla en una cama diferente y la podrá azotar a su gusto hasta que ella se arrepienta porque su “Dios es misericordioso”.

Por esto, me gustaría comentar que, todos nosotros, los occidentales debemos sentirnos orgullosos de la fe que profesemos, porque sí podemos disfrutar de la compañía de una mujer, compartir una plática, sentarnos en la misma mesa y reír a carcajadas, pero sobre todo podemos amarlas sin tapujos. Gracias a las mujeres por hacer que nosotros los hombres podamos sentirnos mejores cada día.

Espero tus sugerencias y comentarios en el correo lic_reyesferriz@yahoo.com

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