Centenario de la revolución; ¿Gesta de una revuelta intelectual?.

Por: Víctor Manuel Reyes Ferriz.

Para algunos, el día de ayer significó asueto, puente o simplemente vacaciones, empero, para todo mexicano debería ser una fecha de profundo simbolismo, ya que el haber  disfrutado de éste día sin labores, se debe a que el próximo sábado 20 de noviembre festejaremos cien años del inicio de nuestra revolución; y me gustaría hacer énfasis en que es el inicio, porque para muchos mexicanos al parecer, éstas celebraciones que se han organizado en torno al bicentenario de la independencia y centenario de la revolución, los han confundido aun mas, y les ha hecho pensar que  1810 y 1910, respectivamente, son los años en que fueron culminados dichos movimientos, sin embargo, en cuanto a la revolución se trata, la fecha del inicio es el 20 de noviembre de 1910 y la fecha de culminación es un poco inexacta dado que, para la gran mayoría se toma como referencia la promulgación de nuestra constitución en febrero de 1917, para otros, se extiende hasta el período presidencial de Álvaro Obregón; período en el cual, aparecen personajes como Francisco I. Madero, Pedro Lascuráin, Victoriano Huerta, Francisco S. Carvajal, Eulalio Gutiérrez, Roque González Garza, Francisco Lagos Cházaro, Venustiano Carranza, Adolfo de la Huerta, y por supuesto Emiliano Zapata y Francisco Villa; y para otros aventurados en los cuales me incluyo, la revolución termina hasta que nuestro país tiene una estabilidad política, que es alcanzada hasta el primer período presidencial de seis años con el General Lázaro Cárdenas del Río.

Como es de todos sabido éste movimiento revolucionario inicia por la necesidad de justica social, políticas públicas equitativas y libertades individuales que en esos momentos no podían verse reflejadas derivado de una dictadura de más de 30 años ejercida por Porfirio Díaz, que cabe resaltar que por otra parte, en este período podemos encontrar un gran desarrollo económico nacional, la creación de vías de comunicación, presencia de nuestro país en el plano mundial, acercamiento con las potencias económicas y culturales europeas, comercio internacional, específicamente con Francia, sin embargo, la aparición de caudillos como Emiliano Zapata y Francisco Villa o intelectuales como Venustiano Carranza, lograron motivar y movilizar a la población para sublevarse en contra de este gobierno y lograr una equidad social.

Me permitiré hacer un paréntesis en el desarrollo cronológico, para comentar un punto que normalmente no ha sido mencionado ni resaltado con la trascendencia que podría acarrear este evento,  y es la aparición del cine en la esfera mundial, ya que a finales del siglo XIX se realiza en Francia las primeras transmisiones que pocos meses después llegaría a México gracias a Porfirio Díaz, donde los primeros cineastas extranjeros utilizaron eventos reales que sucedían en ese México conflictuado política y socialmente para divulgarlos al exterior, y es por ello, que desde ese entonces, la imagen del mexicano es captada como el indio con sombrero, con indumentaria de manta, jorongo, huaraches, carrilleras o cananas, machete en mano y con un carácter bélico, derivado de la situación que se vivía en dicho momento. Esta semblanza me parece interesante analizar porque, hasta cierto punto, no corresponde dicha imagen con la realidad generalizada del país, ya que, por un lado, ésta imagen era propagada por aquellas personas que se encontraban inmersas en el conflicto armado, empero, por otra parte, se encontraban aquellas personas que se dedicaban al comercio, industria y demás actividades que proporcionaban progreso a nuestro México y que nada tenía que ver con realizar actos vandálicos o beligerantes, por el contrario, estos individuos tenían la tarea de continuar el crecimiento del país y embellecer las ciudades con el estilo europeo, obviamente iniciando por la Ciudad de México.

Llegando a este punto, es precisamente donde me gustaría ahondar, el gran contraste que se vivía en los primeros años del México del siglo XX donde quizá, fue el último momento de la historia de nuestra nación, en el que contábamos con verdaderos líderes, caudillos, guías, hombres  que tenían un rumbo definido y sabían qué hacer con ese liderazgo con el que contaban, ya fuera carismático, opresor o bien, intelectual; estos personajes, que por desgracia para la nación, tuvieron que confrontarse en un momento donde se había logrado disminuir la distancia abismal que en sectores culturales, económicos, sociales y políticos, nos separaba con respecto de las potencias europeas, y con esto me refiero a Carranza, Zapata, Villa y Díaz.

Han pasado ya casi cien años desde la desaparición de cada uno de ellos, y no hemos sido capaces de generar próceres de tal envergadura, personas que puedan, metafóricamente hablando, echarse el equipo al hombro y luchar por un camino, que aunque se vea arduo, difícil y sinuoso, atravesarlo por el simple hecho de tener los pantalones bien puestos, preocuparse por las generaciones que vengan en unos años y mantener la idea de nación por la cual se lucha.  Aunque parezca algo repetitivo y que demasiada gente se expresa de esta manera, me parece fundamental, estar consientes de frases como: “México es un país privilegiado, lo único que hace falta, es que los mexicanos tengamos las ganas de salir adelante”, ó esta otra que dice, “como México, no hay dos”, porque todo parece indicar que es momento de generar una revolución cultural, un cambio radical de actitud y olvidarnos de una vez por todas de las cadenas tan lastimosas que venimos cargando acerca de ser un pueblo conquistado y que tenemos que estar conformes con lo que nos den, tenemos que exigirles a nuestros gobernantes que se pongan a chambear y que se pongan las pilas, empero, primero tenemos que ponérnoslas nosotros, hacer valer nuestros derechos por las vías pacíficas y legales que nos otorga nuestra carta magna, como lo es presentar iniciativas de ley en nuestros Congresos Locales o en nuestro Congreso de la Unión, presentar proyectos bien sustentados que beneficien a las mayorías, terminar con esa pasividad mental y activarnos en conjunto, como sociedad bien organizada y visualizar un futuro próspero que ya no sea tan lejano; en resumen hacer realidad nuestros ideales.

Los mexicanos siempre hemos presumido de nuestro ingenio y creatividad, es más, así nos llegan a ver desde fuera, pues entonces hagámosle honor a estos comentarios y encontrémosle la solución a nuestros problemas, pero, ya basta de lavarnos las manos y decir que “papá” gobierno tiene la culpa de todo lo malo que nos pasa, y así como el mexicano es capaz de arreglarle el clutch de cualquier auto, con un alambre que se encuentra tirado en la calle, ingeniémonoslas para ponerle fin, de una vez por todas, a los problemas que nos aquejan todos los días; debemos ocuparnos en lugar de preocuparnos, y llevemos a la práctica otra frase tan sabia como es: “Renovarse o  morir”.

Dato Cultural:

Un día como hoy en el año de 1885, el fundador de la empresa Kodak, George Eastman, inventa para Estados Unidos, la película nitrocelulosa para imprimir imágenes; en 1904, el Gobierno Norteamericano compra a Panamá, los derechos sobre su canal, en 1918, se proclama la República de Hungría; en 1920, finaliza la Guerra Civil Rusa, en 1922, nace el gran escritor portugués José Samarago, quien sería ganador del premio nobel de literatura en 1998, en 1945, se crea en Londres la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y Cultura (UNESCO), en 1974, nace el futbolista británico Paul Scholes, en 2009, muere el futbolista mexicano Antonio de Nigris.

Espero tus comentarios y sugerencias al correo lic_reyesferriz@yahoo.com

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