Mentalidad ganadora indispensable.

Por: Víctor Manuel Reyes Ferriz

Todos los días escuchamos en la televisión, radio, internet, periódicos, desayunos, comidas y cenas familiares la preocupación  de una gran parte de padres de familia acerca de la educación que se imparte en nuestro país, de que les depara el futuro a los hijos con un país como el nuestro; sin embargo, pocos o casi ninguno hace algo al respecto.

La escuela cuando estamos en una edad de entre los 6 y 11 años, se convierte en el espacio de diversión por excelencia, el momento en el estaremos con nuestros compañeros jugando, riendo, subiendo y bajando, esperando únicamente el momento en que nos dejen salir para llegar a casa y sentarnos a la mesa a recibir nuestra comida caliente, y probablemente en algunas familias después de esta actividad será el acudir a clases particulares ya sea de natación, karate, gimnasia, fútbol o algún otro deporte, empero, en una cantidad mínima encontraremos que los padres de familia prefieren evaluar o reforzar el conocimiento que han adquirido sus hijos en las aulas.

Una situación generalizada podría ser algo como lo siguiente; los hijos se levantan, comienza la corredera para que se bañen, desayunen (quienes tienen la posibilidad de hacerlo), se arreglen y los lleven a la escuela, en este periodo los gritos de las madres no pueden faltar o por lo menos el regaño matutino por la falta de compromiso de los niños para acudir a clases; después de 6 horas son recogidos de la escuela y comienza otra dinámica, la madre ya viene estresada por lo que le ocurrió en el día, porque la comida no está completamente lista o simplemente porque a esas horas el tráfico es desquiciante, pero lo que nunca pudimos ver en este proceso es que los padres se metan de lleno a la educación de sus hijos por el contrario, mientras los padres sigan regañando a los hijos por no llegar a la escuela, nunca podremos inculcarles un verdadero interés por estar ahí, mientras no se les inculque el valor del compromiso, jamás veremos el resultado de un hombre serio en los años venideros, entonces sería excelente ponernos a pensar que la educación por casa empieza.

En muchas ocasiones culpamos al gobierno por la calidad de la educación, al sindicato, a los maestros, al clima, a los árboles, los zapatos, en fin, pretextos podremos encontrar muchos, sin embargo, algo que nunca y es en serio, nunca volteamos a ver es a nosotros mismos, a la verdadera y primerísima causa, los padres, quienes cada día que pasa en este planeta tienen menos compromiso, y por obvias razones no se les enseña a los hijos, lo más fácil es hacerse de la vista gorda y no entrar en detalles; pues me parece que para eso no se tienen hijos.

Comparemos la educación de nuestros hijos como cuando vamos a comprar un coche a una agencia, probablemente algunos me dirán que es una locura, empero, este ejemplo burdo podría perfectamente. En el momento que vamos a comprar un coche comenzamos por los que más nos gustan aunque no se acerquen a nuestro presupuesto y cuando ya vamos camino a la agencia tomamos la primer decisión, acercarnos a la que se apegue mas a nuestro bolsillo; pues ese podría ser el primer paso para escoger la educación de nuestros hijos, buscar la escuela que más se apegue a las tradiciones familiares, valores y enseñanzas. Posterior a escoger la marca buscamos el modelo que más nos atraiga, lo mismo con la escuela, deberíamos buscar que calidad de educación proporcionan, si los maestros están calificados, si los programas están reconocidos; y por último en el vehículo buscamos el color y si en ese momento no lo hay esperamos el tiempo necesario para obtenerlo, entonces porque no hacer lo mismo con la educación de nuestros hijos, esperar a tomar la decisión hasta que estemos convencidos de que es lo que queremos, de que la escuela que tenga a nuestros hijos es la mejor opción, es la que cuenta con los maestros mejor calificados y que nos presenta un esquema en el que podremos acompañar dicha educación.

Considero necesario hacer la mención de que efectivamente una circunstancia que nos orilla a comenzar esta búsqueda de escuelas, será la que se ajuste a nuestro bolsillo, y en este aspecto debemos entender que no tiene tanto que ver el hecho si la escuela es pública o privada porque el alumno se supera bajo cualquier adversidad si tiene las ganas de hacerlo, porque la educación en la escuela privada no es tan superior a la escuela pública; lo que si les daría la razón es que en las escuelas privadas tienen mayores estándares para la contratación del personal.

En este sentido, encontramos que desde hace aproximadamente 20 años, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha propuesto una calidad en la educación que no se ha visto reflejada al 100%, que no ha presentado avances significativos aún y cuando los gobiernos estatales y federal han incrementado de manera exorbitante los recursos destinados al incremento de los sueldos, prestaciones y beneficios de los maestros, que por cierto en ningún momento han demostrado que realmente valen esos privilegios.

En nuestro México se ha firmado una alianza por la calidad de la educación que contempla 13 páginas y fue signado irónicamente el 15 de mayo de 2008, donde se estipulan diversas acciones para mejorar este aspecto educativo, que dentro de algún pequeño punto se contempla la evaluación de los catedráticos, la cual hasta el momento no ha existido o por lo menos no la han sacado a relucir aún y cuando en las evaluaciones internacionales que ha participado nuestro país, los profesores no han podido acreditar ni una de éstas.

Frecuentemente en declaraciones de los líderes de este sindicato, se han jactado de que su propósito principal es elevar la calidad en la enseñanza, algo que en mi particular punto de vista, es únicamente de dientes para afuera, porque además de que saben el potencial económico que representa su sindicato, encontramos el potencial social y político principalmente; sin embargo, la vocación que debería existir cuando toman la iniciativa de guiar a los niños y jóvenes de esta nación, la terminan haciendo a un lado por un sueldo seguro de cada quincena.

Acerca de la vocación y preparación de nuestros catedráticos literalmente la podemos poner en tela de juicio por 2 razones fundamentales, por lo menos en mi particular punto de vista; la primera sería porque en muchos casos el ser profesor es la única opción que encuentran para continuar con su preparación académica ya que en sus comunidades, pueblos o ciudades no se presentan diferentes carreras o no existen instituciones de educación superior que oferten carreras competitivas o profesionales que llenen sus expectativas, y la segunda es ¿ A quién le dan pan que llore? Cuando la opción de matricularse en las escuelas normales les va a garantizar un empleo de por vida, ¿Qué tan bien remunerado? No lo sé, pero eso no termina importando porque por lo menos ya aseguraron NUNCA quedarse sin comer, tal vez no tendrán los mayores lujos pero tampoco existirán refrigeradores vacíos en sus casas.

Con relación a este punto considero que si fundamental la participación del gobierno, porque al ser quienes dirigen las escuelas normales deberían de ser mas escrupulosos en la selección de sus candidatos, obviamente esto conlleva a la creación de más instituciones para que no todos quieran ingresar a ser profesores; empero, los que así lo hagan, deberían cumplir con aspectos tan importantes como la vocación, la capacitación continua, el perfecto desenvolvimiento frente al grupo, perfecta ortografía y sobre todo tener un trato decente con los alumnos. Asimismo un requisito indispensable es que esa basificación o garantía de empleo permanente debiera estar condicionada a evaluaciones periódicas realizada por agentes externos tanto del Sindicato como del propio gobierno, que evalúen tanto el desempeño de los normalistas dentro del aula como su capacidad para enseñar y que dichos conocimientos sean avalados internacionalmente para que con esto podamos estar seguros que nuestros hijos reciben una educación estandarizada y que la competencia entre alumnos alrededor del planeta incluye a nuestros alumnos.

En este tenor se han realizado muchos documentales, programas televisivos y discusiones de todo tipo y la OCDE publica que en el año 2008, el gasto por alumno en educación superior al año es de aproximadamente 7,500 dólares algo así como $94,000.00, y en la educación básica son 2,300 dólares equivalente a $30,000.00, lo que en realidad nos hace darnos cuenta que no es una cuestión de recursos sino de capacidades de los catedráticos y muy probablemente de aprovechamiento de los alumnos, que reitero, esta tarea no es exclusiva del gobierno y mucho menos excluyente de los padres de familia; sin embargo, lo que si podemos vislumbrar es que en este mismo estudio nos presentan gráficas de las horas que se invierten en los programas escolares con respecto a las materias que se imparten comparándolas con algunos otros países y para nuestra sorpresa, resulta que México compite de tu a tu con cualquier país, entonces ¿Que es lo que sucede? Que la manera de enseñar no es la correcta.

Continuando con estadísticas e información relativa al tema, encontramos que el periodista Carlos Loret de Mola realizó un estudio en el que presenta datos muy interesantes como es que aproximadamente entre el 70 y 80% de los alumnos de nivel secundaria no comprenden absolutamente nada de las lecturas que acaban de realizar cuando se les pregunta algo referente a ellas; que casi ese mismo porcentaje negativo se presenta cuando se evalúa su desempeño en las tablas de multiplicar, y otros datos tan escalofriantes como que 6 de cada 10 alumnos no terminan la secundaria, entonces cuando vemos estos resultados verdaderamente alarmantes deberíamos poner atención en manos de quien están nuestros hijos, comenzando por quienes son padres, disculpen que lo reitere pero es verdad, necesitamos hacer conciencia, debemos ser enfáticos porque cada generación de estudiantes que surge decimos que son la generación del futuro y por lo menos a mis 31 años lo he venido escuchando hasta el hartazgo y parece que hemos perdido muchísimos niños y jóvenes esperanzados en que algún día cambie la situación sin hacer algo al respecto.

Posiblemente quienes no tenemos hijos no hagamos mucho caso a estos datos y a esta información, pero ese es otro problema que se presenta en nuestra sociedad, que cuando es algún tema que no nos concierne, hacemos caso omiso y nos hacemos que la virgen nos habla, pues deberíamos ser activos, apoyar a quienes si tengan hijos y exigir a los actores que intervienen en la educación que hagan su parte, al gobierno que evalúe a quienes se paran frente a los alumnos, a los profesores que se capaciten y sean verdaderamente un mentor de sus alumnos, a los alumnos que respeten a sus catedráticos y que regrese ese ánimo de admiración hacia ellos y a los padres de familia que no solo tengan hijos por el hecho de consolidar una familia, sino que se comprometan a crear hombres y mujeres de bien, que los enseñen desde pequeños a razonar lo que estudian no solo acompañarlos en su educación, a no facilitarles la vida probablemente con la mejor intención, pero que a la postre será en su perjuicio porque en la vida fuera de las aulas no habrá quien haga su trabajo y si no hacen todo por si mismos no podrán salir adelante.

Desde hace algún tiempo se ha venido consolidando una idea que parece ser una buena opción que es la denominada Escuela Domiciliaria o Home School, donde los padres son los encargados directos de la educación de sus hijos y que no es un momento de recreación sino que se establecen horarios iguales a los de una escuela regular, se practican lecciones de manera similar que en las aulas con la ventaja que los padres están perfectamente entendidos de la educación escolarizada que reciben sus hijos y que pueden verificar en cualquier momento esos conocimientos, sin embargo, en mi opinión no me parecería justo tener que llegar a esta situación y que el gobierno siga gastando tanto dinero en catedráticos que no hacen su trabajo.

Les proporciono algunas páginas interesantes acerca de este tema:

Dato Cultural:

Un día como hoy en 1600, nace el dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca; en 1811, se presenta la batalla del puente de Calderón entre el ejército realista y el ejército insurgente mexicano; en 1858, el presidente Benito Juárez García convierte Guanajuato en capital provisional; en 1922, nace el político mexicano Luis Echeverría Álvarez; en 1974, se funda en México la Cineteca Nacional; en 1980, muere el literato, político y profesor universitario Agustín Yáñez; en 2010, Sebastián Piñera es elegido presidente de Chile.

Espero comentarios y sugerencias al correo lic_reyesferriz@yahoo.com

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